Work Text:
El Shadow tiene una fijación curiosa por la música.
A pesar de que debería tener cierta debilidad por ella la buscaba activamente. Owynn no podía creerlo, rompía con cualquier esquema previo que conocía. Los estudios que tenían se volvían obsoletos cuando les aplicaba a él.
‘Shadow Freddy’, o Fred como le vino a apodar, era realmente sorprendente. Una existencia superior con un huésped que no termina en uno matando al otro es verdaderamente admirable, casi que la excepción a la regla. Él y Freddy sin saberlo rompían con cualquier esquema que tenia sobre las sombras. No que ellos saben lo que él sabe.
Si Owynn fuera despiadado, si no tuviera aún esa vocecita de moralidad en su cabeza, ya le hubiera dicho a su padre sobre esto. Una forma sencilla de ganar un favor encima de los demás que le sirven. Pero no, Owynn no dejaría que le quitara a sus únicos amigos reales.
Y es que Owynn no pensaba que Fred fuese como aquellos monstruos de pesadilla que solo se guían por su instinto de lastimar, sino más bien alguien externo. No tiene intención activa de herir a alguien, pero tampoco tiene intención altruista. Es neutral. Humana. Solo condicionado por su propia naturaleza al igual que todos.
—Uh… juraba que podías tocar la guitarra.
Fred no es bueno siendo Freddy.
Cuando conoces bien a Freddy lo notas enseguida, las diferencias son tan obvias que debes tener una deficiencia en observación para no diferenciarlo. Si no le prestas atención pasa desapercibido por el miedo irracional de Freddy de mostrar su personalidad. Lo único que no ha hecho sonar las alarmas de nadie es que Freddy se muestra a nadie en la escuela. Eso, y que es fácil explicar cualquier comportamiento errático pues los profesores saben que Freddy es especial.
Si… no le gusta usar esa palabra, pero es útil. Hace que la gente le subestime naturalmente, y eso, por su parte, hace que se le alejen inconscientemente. Freddy es curioso, por eso a Owynn le gusta juntarse con él. Es un buen balance entre lo que quiere proyectar en la escuela y lo que realmente siente por dentro.
Que Fred no sepa tocar la guitarra se le hace extraño, Owynn esperaba que compartieran conocimiento si es que Fred tomaba el cerebro, aparentemente no, no hay conexión alguna en esa parte. Lo que le deja con una pregunta: ¿Dónde se van las memorias de Fred si no están ahí dentro?
—No sé como hacerlo.—Fred le responde, la guitarra aún en mano. Es una eléctrica, azul oscura con algunos puntitos blancos que imitan el cielo estrellado. Owynn se la regaló de cumpleaños a pesar de que trató de devolverla. Fred la mantiene débil, sin esa seguridad que veía en Freddy cuando tocaba. Agarra el mástil como se esperaría de alguien que nunca ha tocado guitarra en su vida. —Es difícil.
—¿En serio?
—Es como…— Fred trata de poner un acorde en las cuerdas, el de sol mayor, no presiona fuerte. Se rinde y deja el instrumento apoyado a la pared—Mover muchas cosas a la vez. Es muy raro. Se siente raro.
Aunque no conoce los nombres técnicos de los músculos Fred tiene conocimiento practico de lo que hacen, de los movimientos requeridos para jalar y tirar. Su motricidad es su mejor intento de maquinar un cuerpo que le limita naturalmente. Owynn sospecha que por eso es que se mueve tan rígidamente y que hasta caminar le sale con una leve desnivelación.
Tiene sentido. Un ser intangible no puede conocer cómo moverse de forma correcta si no hay nadie para guiarle. Es pura memoria que no sabe cómo acoplarse del todo a su propio cuerpo, además, no es que se encuentre físicamente todo el rato. Momentos como este, de repentino control, eran fugaces y además complejos en hacer que Freddy accediera a la falta de control. Sería más fácil si fuera una máquina, o si fuera algo vacío por dentro. Hay un espacio extra que debe ocupar.
—Creo que no podremos practicar así.—Owynn concluye. Cae en cuenta que realmente si hace falta una guitarra, si tan solo hubieran traído la suya.—Bueno, un descanso nunca hace daño.
Hay que admitir que ensayan bastante. No solo en la escuela, también practican en casa de Freddy, en la suya, en el parque, incluso cuando exploran la ciudad. Cualquier espacio se convierte en escenario improvisado para practicar.
Últimamente, casi todo gira en torno al Concurso de Talentos. Las conversaciones, los horarios, las discusiones pequeñas. Es emocionante, sí, pero también empieza a ser frustrante. Hay algo agotador en vivir con un objetivo constante detrás de cada momento que pasan juntos. Y él, perfeccionista como es, lo siente más que nadie, se exige demasiado por el miedo de estar en ese escenario y arruinarlo todo.
—¿No podríamos cantar?—Fred propone, su voz baja unos decibeles cuando le dice. Como si estuviera apenado.
—¿Cantar? ¿Juntos?
—Es más fácil cantar para mi.
No es que nunca haya escuchado su voz, a veces Freddy tararea cuando cree que nadie lo ve. Y bueno… no está seguro si alguna vez ha escuchado a Fred cantar. Es extraño, pensándolo bien. Ensayan juntos, pasan tanto tiempo alrededor de la música y aun así, hay cosas que siguen siendo un misterio.
—Ah… ¿Y que canción quieres?
A Owynn le gusta cantar, incluso tocar la guitarra. No está enloquecido por el instrumento, para él es solo un medio más de su presentación. Ama cantar, aunque reconoce que su voz no es la mejor. Lo suyo no es la técnica impecable, sino creérselo y hacer que los demás también lo crean. Es promedio, incluso un poco novato, pero actúa como si el escenario le perteneciera.
¡Qué maravillosa es la música!
No es solo es sonido, es ritmo, son voces juntas, es la emoción escondida detrás de cada letra. Owynn lo entiende bien. Una buena presentación puede elevar una voz común como la suya, convertirla en algo inolvidable. Porque a veces no gana el que canta mejor, sino el que logra hacerte sentir algo.
Fred se demora un rato largo buscando la canción en su teléfono. Desliza la pantalla con el dedo índice, concentrado, parece una señora que todavía desconfía de la tecnología táctil. Frunce el ceño cada vez que se equivoca de botón y vuelve atrás, le parece que el aparato tiene algo personal contra él.
“Hahaha, this is about you!”
—¿La de Set it Off?—. Claro que la ha escuchado. Wolf in Sheep's Clothing es popular en internet, el lemas no oficial de puro edgelord y de ediciones sobre caricaturas japonesas.—No está mal, pero está muy alta para mí.
No quiere que suene a crítica, pero tampoco quiere arruinarse la garganta por intentar cantar algo que le supera. Su relación con él rock es complicada, llega a sonar muy monótono cuando intenta cantarlo.
—Es que… realmente no conozco mucha música que me guste.—Fred confiesa.—Hay tantas cosas y no se por donde comenzar.
Tiene sentido. Hay demasiada música allá afuera, demasiados géneros, demasiadas voces compitiendo por atención. Incluso a alguien común le costaría saber por dónde empezar. Lo bueno es que Fred sabe lo que le gusta. Quizás nadie se había detenido a enseñarle cómo encontrar más.
—Si te gusta el rock, podrías comenzar con algo más clásico. Prueba primero con Los Beatles, Rolling Stones, AC/DC…
Se da el atrevimiento de quitarle el teléfono de las manos sin pedir permiso. Sus dedos se mueven rápidos. Empieza a guardar álbumes en una playlist que llama “Para Fred <3” Buena música para comenzar. Añade también unas que a él le gustan, I was Made for loving you de Kiss, luego Come as You Are de Nirvana y Take me Out de Franze Ferdinand. Igualmente no es que él sea un experto en el rock, algunas canciones no le gustan.
—Y si quieres algo más como Set It Off… ¿Quizás MCR?
Owynn sigue bajando por la playlist, listo para añadir algo más, cuando se detiene al ver la música ya guardada antes. Un álbum azul ya está ahí. Se queda mirando la portada. Ah, tiene sentido. Una pequeña sonrisa se le dibuja en la boca.
—Weezo.—Owynn le dice intentando no reírse, pero falla.
Fred tata de arrebatarle el teléfono, pero calcula mal la distancia. Sus dedos apenas lo rozan antes de que Owynn lo levante por encima de su cabeza. —Estoy harto de Buddy Holly y de Mr. Blue Sky y la que va ‘Im so tall algo algo’ Es lo único que escucha Freddy. ¡No es mentira! Es lo único que escuchas en la buseta.
—No son malas canciones. — Solo no del tipo que Owynn no escucharía mucho. Sus canciones se gastan muy rápido si las repites en bucle. Le devuelve su celular.
—¡Que no me gusta!—protesta Fred, ofendido por la implicación de que escucha música para nerds.
—Todos tienen gustos cuestionables, Fred. No seas dramático, tu escucha lo que te guste.—Owynn añade.—Mientras que no me pongas a cantar reggaeton yo bien.
—Hablas como si hubiera matado a tu abuela.
—Tengo gustos finos.
Su disgusto con ese género comenzó desde pequeño. En la casa las paredes parecían de cartón, todo sonido se filtraba por ellas. Sus vecinos ponían la música a todo volumen, en cualquier momento del día.
En las noches cuando quería dormir y esperaba a su madre la música ocultaba los gritos, las botellas rotas y el bullicio de los borrachos en los demás apartamentos de fósforo. Con la puerta cerrada se tapaba las orejas y cerraba los ojos con fuerza. A veces quedaba hasta la madrugada despierto por el ruido hasta que se desmayaba por el mismo cansancio.
—Demasiado piqui piqui para ti.—Fred dice con una sonrisita.—Se me olvida que eres estrato mil y que odias todo lo de pobres.
—Odio que me vendan canciones repetitivas y sin sentido.
Para él, las canciones siempre han sido un disfraz elegante, un telón que oculta lo que realmente quieres decir y que a su vez se revela a quien sabe escuchar. Le gustan las letras que insinúan más de lo que dejan ver y le hacen pensar sobre sus significados. Todo lo contrario a lo que hace el reggaeton con su obscenidad tras obscenidad, que habla sobre tener dinero, tener mujeres, tener cosas que te hacen creer que eres poderoso. No hay nada detrás de ese telón pues pone todo en evidencia.
—Creo que podemos tocar Wolf in Sheep's Clothing.—Owynn agarra la guitarra y la apoya en su regazo. —Hoy cantas tú y yo toco.
La progresión de acordes no es tan difícil. La, Re, Sol y un par más que sus dedos ya conocen de memoria. No es lo mismo tocar una guitarra que no es suya, el mástil se siente distinto, pero puede acostumbrarse si calienta un poco primero. Además, siempre pueden poner el instrumental de fondo para apoyarse. Se ajusta la correa, prueba con un rasgueo suave que la guitarra este afinada.
—¡Genial! —a Fred se le escapa la emoción antes de poder contenerla. Luego lo señala con el dedo intentando recuperar algo de su acto cool y nonchalant—. Pero si te burlas de mi voz, te mato.
Owynn gira los ojos mientras acomoda un Bm y Fred enciende el micrófono con seguridad.
“Beware, beware, be skeptical”
