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Y nos volveremos a encontrar (¿Te quedaras esta vez?)

Summary:

Danny no recuerda exactamente su nombre cuando lo conoció por primera vez. No era importante en ese momento y nunca lo sería en realidad. 

 

O mi versión de la Liga de la Justicia Invoca a Danny

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Danny no recuerda exactamente su nombre cuando lo conoció por primera vez. No era importante en ese momento y nunca lo sería en realidad. 

Danny solo recordaba el calor de su alma, el pulso llameante y vibrante que se extendía desde su pecho mientras cabalgaba por el campo plagado de margaritas. 

Era un joven apuesto, con el cabello rubio cenizo, los ojos de un profundo azul tormentoso y una nariz aguileña que luego Danny se daría cuenta que había heredado de su madre, una mujer estoica pero sumisa. El chico era apuesto pero no un galán, aun así, por la posición que ostentaba atraía muchos pretendientes. 

Danny quedó cautivado por el fulgor del alma del joven, no es que nunca hubiera visto algo parecido, pero en el gran todo de los universos, las almas apasionadas y compasivas a la vez, destacaban como un pulgar adolorido. 

Siguió al joven Duque por años, su presencia constante en los bailes reales - donde se divertía haciendo tropezar a nobles idiotas- en campos de batalla- donde a menudo soplaba una leve brisa fría en el oído del joven para que este se inclinara y evitará una flecha en su dirección - e incluso en sus tediosas reuniones con otros nobles y señores de guerra - donde flotaba sobre ellos comentando de sus atuendos para sí mismo y comparándolos con las extravagancias de su propia corte. 

Danny siguió al chico por casi una década -¿era eso mucho tiempo? Danny ya no la sabía, no desde que había aceptado ser quien era - cuando se vio arrastrado hacia el símbolo de invocación, que el mago que el chico de alma radiante había contratado, creo. 

El círculo era burdo, con partes faltantes o defectuosos, y Danny no tenía porqué acudir a su llamado después de todo hacía mucho más para invocar a un ser de su poder, pero el solo hecho de que el chico había viajado por kilómetros hacia la región más peligrosa de su reino, con tal de contactar al mago, para poder ver a la “entidad que lo seguía” fue suficiente incentivo para que Danny se materializara. 

Los ojos azules del chico brillaron con algo parecido al asombro antes de atenuarse mientras el menor se arrodillaba frente a Danny, proclamando su agradecimiento por su ayuda en esos años. 

Danny quedó desconcertado, pensó que el chico quería eliminarlo o retarlo a un duelo para que dejara su sombra, pero al parecer solo quería mostrar su agradecimiento por la compañía y el resguardo. 

Danny se sentía aún más intrigado. 

Ante la actitud serena del otro, Danny siguió a su sombra por años mientras se hacía visible solo para él en momentos importantes. El rubio conocía el título de Danny y lejos de mostrarse temeroso solo parecía honrado de que alguien de su alcurnia lo protegiera. 

A Danny le pareció adorable. 

Los años pasaron y Danny vio cómo el joven se volvió un Duque en pleno derecho, lo vio dirigir más tropas y finalmente casarse con la hija predilecta del Rey, una joven de mejillas sonrosadas, busto modesto y sonrisa encantadora. 

El día de la boda Danny desapareció. 

En un inicio intentó justificarse a sí mismo con el hecho de que Clockwork llevaba mucho tiempo insistiendo en que retomara sus deberes como Rey, así que se enfrasco de lleno en su trabajo haciendo caso omiso a los llamados del Duque que clamaba por ver a su protector.

Pero un día, el primero de muchos parecidos, Danny sintió un dolor en el fondo de su ser, un tirón en lo más profundo de su alma, un hilo que no sabía que se había creado hasta que fue roto. 

El Duque. 

Su Duque. 

Danny se materializó en esa dimensión familiar y observa perplejo como el chico - el hombre, oh dioses cómo había pasado el tiempo - que había ocupado la mayor parte de su mente, yacía tendido en su lecho con la sangre goteando de su boca y un cuchillo clavado en el corazón, apuñalando el alma que Danny apreciaba.

El alma que Danny amaba

Oh, como había sido tan ciego

Danny quería hacer algo, lo que fuera, pero el alma del Duque ya había abandonado su cuerpo para cuando llegó, asi que intentar revivirlo era inútil, por lo tanto, volvió a los reinos con rapidez y comenzó a buscar el alma de la persona que más quería para hablar, confesarse o simplemente disculparse.

Danny no sabia que diria, no tenia claro nada excepto que lo amaba y necesitaba verlo nuevamente. 

Resulta que un alma como esa no se perece fácilmente. 

El alma de su amado - Danny no pudo evitar saborear la palabra - se había reencarnado en otro universo.

Danny quiso gritar. De hecho, lo hizo.

Así fue como empezo el martirio de Danny.

La próxima vez que Danny lo vio el alma habitaba el cuerpo de un elfo, con largo cabello platinado y orejas puntiagudas como las suyas.

Danny lo encontró cerca de un arroyo, agachado sobre un cervatillo herido aplicando cataplasma y recitando una oración al árbol de la vida, vestía una túnica manchada de sangre fresca y sus ojos dorados estaban llenos de tristeza. 

Danny se acercó con rapidez, pero se detuvo en cuanto supo que no había manera de que pudiera hablar con él sin asustarlo, los elfos no eran precisamente amables con criaturas como él y su relación con la muerte era una ofensa para la tribu a la que pertenecía a su amado. 

Así que hizo algo francamente asqueroso pero desesperado. 

Habitar el cuerpo de un animal era algo que Danny no recomendaría, de un momento a otro tenía más - ¿o menos? - extremidades de las que estaba acostumbrado en su forma fantasmal, caminar a cuatro patas era un fastidio y los olores parecían multiplicados por un millón. 

Cero de diez, no recomendado. 

Pero aún así Danny siguió a su amado como su acompañante fiel, el cervatillo enamorado de él elfo más hermoso del lugar. 

En esa vida, si bien Danny no vio a el alma casarse con alguien y se quedó a su lado hasta que el árbol de la vida pereció, acortando su vida y volviéndolo tan longevo como un humano, Danny pudo disfrutar de las caricias de su amado, de besos en la coronilla y mimos.

Fue una buena vida.

La tercera vez que se encontraron -porque el alma no podía quedarse tranquila en los reinos- Danny se enfrentó a un universo extraño. 

Esta vez no vivían en la tierra, sino más bien en un planeta árido que se encontraba en constantes guerras civiles por lo cual, Danny solo pudo ver por unos instantes los ojos rojos de su amado antes de que fuera acribillado por los soldados enemigos. 

Hubo muchas vidas más, Danny perdió la cuenta de ellas en algún punto, no es que pudiera llevar un seguimiento de ellas mientras cumplía con sus deberes en la corte, pero Danny intentó estar presente en las más que podía. 

Vio a el alma ser un pirata con una boca dura y una extremidad menos, lo vio dedicarse a el cultivo en un remoto pueblo en las montañas de China, defenderse de un apocalipsis zombie e incluso luchar contra sus instintos revelándose contra el rey de los vampiros siendo él uno de sus súbditos. 

Había muchas vidas, Danny las recordaba todas con cariño, aún aquellas en las que lo conoció por un corto período de tiempo, pero había una vida, una en especial, que Danny amaba recordar. 

En esa ocasión el alma era un pequeño monje en las montañas del Tibet, ataviado en túnicas y con cuentas colgando de sus muñecas, pasaba sus días orando o ayudando a los demás, meditando junto al arroyo o tarareando cuando creía que nadie lo veía.

Era una vida pacífica y sencilla, hasta que el alma, con un sentido espiritual aumentado debido a la vida que llevaba, exigió a Danny que se mostrará. 

Danny se mostró reacio en un inicio, no porque pensara que el alma lo pudiera exorcizar, era demasiado poderoso para caer ante algo como eso, pero no quería que el otro le tuviera temor.

Pero a medida que pasaba el tiempo y los llamados se hacían más intensos, Danny no pudo resistirse al alma.

Cuando lo vio, los ojos chocolate del cuerpo que habitaba el alma en ese entonces se atenuaron con cariño antes de sonreír. 

Danny siguió la vida del alma en el monasterio luego de eso, pero esta vez haciendo su forma física para su amado, como en aquellos años de su primer encuentro. 

Fue, en esa vida y en una noche sin estrellas, que el alma lo besó.

Danny no sabía que estaba pasando y se quedó en blanco unos segundos, pero cuando volvió en sí, correspondió el beso con todo lo que tenía, vale decir que fue torpe y desordenado, el alma nunca había besado y Danny no lo había hecho en milenios, pero fue dulce y catártico.

Danny grabó en su mente el regusto de las emociones, del amor puro y sin diluir que saboreo en su amado por primera vez. 

Esa fue la primera vida de muchos en la que estuvieron juntos. 

La conexión de ambos a un nivel más íntimo logró que el alma pudiera reconocer a Danny en cuanto lo viera, quizás no por quien era, pero sí podía sentir el cariño que se tenían, el amor que había acumulado en innumerables vidas.

Había veces en las que Danny podria adoptar una identidad real para pasar la vida junto a su amado, aquellas en las que la información no era precisa o en las que aparición de un hombre de la nada en fuera algo común. En esas vidas, Danny se casaba con su amado si era posible - si era una mujer o si era un hombre en una sociedad que lo aceptaba - o vivían un romance secreto aparentando ser solo mejores amigos. 

En las vidas donde el mundo era más complejo o Danny no podía aparecer por alguna situación en específica - casi siempre por magia y rituales - llevaban su amor de manera más espiritual, con sueños compartidos, toques fantasmas y mensajes secretos. 

Su amada a menudo le preguntaba quien era en esos mundos, a lo que Danny siempre respondía con algo diferente - un extraterrestre sin cuerpo, el alma en pena de un príncipe antiguo, un espíritu protector entre otros - a lo que el alma soltaba un bufido de diversión sin creérselo del todo pero sin insistir. 

Con el paso de las vidas, Clockwork y los observadores comenzaron a insistir en conocer a su consorte, en poder ponerle una cara al dueño de ese título, a lo que Danny solo se encogió de hombros y lo desestimaba, después de todo no había un rostro en concreto que él pudiera describir, solo el calor y el amor que albergaba el alma de su amado. 

Las vidas eran interesantes, pero Danny comenzó a aburrirse de las noches solitarias en su palacio y las caricias fantasmas que eran su único consuelo en algunas vidas.

Estaba cansado de la tristeza que conllevaba verlo morir una y otra vez.

Asi que Danny comenzó a intentar encontrar una manera de hablar con el alma antes de reencarnara para convencerla de que se quedará con él y gobernará a su lado, pero todas las opciones le parecían crueles, nunca pensaría en atar a su amado solo por capricho, nunca le quitaría la libertad al alma.

Danny llegó al punto de pedirle en vida que se quedara con él cuando falleciera, que dejara las aventuras y se estableciera con él. 

Pero cada vez que lo comentaba, el alma solo le sonreía antes de besar sus labios - si era posible - y dejar la conversación inconclusa. 

Danny ya se había resignado a seguir a su amada en su juego de rol infinito cuando esta le respondió. 

Era una noche pacífica, el alma esta vez era una princesa de un reino en guerra, tenía un cabello sedoso, largo y oscuro como él onix, que enmarcaba su rostro pequeño y esbelto, acompañado de unos ojos lilas que parecían brillar ante las estrellas que adornaban el firmamento. 

Ella lo había mirado, con cuidado había trazado su mandíbula con sus dedos largos y pálidos, antes de dejar que su pulgar tocará los labios de Danny - Daniel, un caballero de un pueblo lejano que había llegado al reino para jurar lealtad a la corona-   para sonreírle como si él fuera el significado de todas las cosas bellas. 

-Pronto mi amado, pronto.

Eso fue lo último que dijo antes de darle un beso en los labios y perecer en sus brazos. Resulta que el alma no quería tener que casarse con el gobernante del reino enemigo para traer una ilusión de paz, así que había ingerido veneno para escapar de un destino cruel. 

Danny se sintió eufórico en un inicio, transformándose rápidamente y corriendo a los reinos, solo para encontrarse con que el alma había emprendido otra vida.

Danny se sintió timado.

Por unos años se negó a siquiera pensar en el alma e incluso ignorar el tirón en su núcleo cuando el alma perecio - aunque no duro mucho, porque pronto volvió a la vida, era un mundo extraño en el que estaba - pero el anhelado se volvió una emoción constante en su no-vida.

Estaba a punto de ir a buscar el alma por los universos cuando sintió un empujón en su núcleo que definitivamente no era su amada.

Danny resistió el llamado por unos minutos. ¿Acaso no podía por fin tomar una decisión en paz? No, los idiotas de algún universo, tan estúpido como para invocarlo, decidieron que el mejor momento para eso era cuando había determinado reconciliarse de su disputa - si es que se podía llamar así a su ley del hielo unilateral- con su amada.

Danny apreto los dientes y maldijo con rabia antes de responder al llamado, con los dientes filosos y la corona sobre su cabeza llamando con un negro aterrador. 

El idiota que llamaba a Danny era un hombre con el cabello como paja y un olor a sufrimiento persistente, además, parecia estar a una calada de cigarrillo de caer al piso. A su alrededor había una multitud de hombres, mujeres o lo que sea que fueran los otros seres, vestidos de manera extraña, así que Danny había sido invocado por un culto variopinto o la convención de cosplay más rara de la historia había logrado algo imposible. 

Danny abrió la boca - definitivamente mostrando más dientes de lo necesario - mientras ladeaba la cabeza de manera antinatural. El olor a miedo que inundó el ambiente casi lo hizo ronronear. 

Pero antes de que pudiera pronunciar alguna palabra, el hombre de la gabardina dio un paso adelante, realizo una reverencia descuidada y comenzo a hablar sobre un ser intergaláctico de poderes extraordinarios - eso era interesante - que amenazaba a la humanidad, con la idea de destruir el núcleo de su planeta - aburrido, era una idea trillada en opinión de Danny- asi que recurrian en su llamado para que los librara de Argon, Fisgon o como sea que se llamara el idiota. 

Danny puso los ojos en blanco internamente cuando el rubio le ofreció su alma como pago, sin poder contener la mueca en su rostro. El alma del otro- si es que se le podia llamar asi a esa pobre cosa- estaba tan dañada que era imposible que alguien hiciera algo bueno con ella, además todas las almas terminaban en el reino de Danny, así que ni había necesidad de esta. 

Bueno, no todas, estaba el tema de esa pequeña alma valiente y aventurera que se escapaba de él como un maldito ninja cada vez. 

Hablando de esa alma, Danny casi sintió que su núcleo se congelaba -aún más- cuando captó el calor y el fulgor de su amado por el rabillo del ojo. 

Danny volteo hacia el lugar, el solo movimiento provocando otra oleada de miedo/pánico en la multitud que dejó un sabor amargo en su lengua, pero aún así no lo distrajo de su propósito. 

Porque, oh dioses, ahí estaba su amada

Vestía un traje apagado en comparación al resto, teñido de una paleta de grises con solo el rojo asomando como decoración, tenía el cabello corto y los labios fruncidos en una mueca divertida, mientras sus ojos ocultos los seguían, su tez era un color caramelo y sus brazos estaban cruzados sobre su pecho en una pose retadora. 

Danny no pudo evitarlo, la emoción lo embargó y antes de que se diera cuenta apareció delante de su amada. El movimiento le tomó solo un segundo lo que le valió varios gritos de los héroes -¿cosplayers ? - a su alrededor. 

Su amada seguía como siempre, un alma cálida y temeraria, gentil pero determinada, con los brazos aún cruzados sobre su pecho y mirándolo con una ceja alzada como si pudiera juzgar cada una de las acciones de Danny con solo verlo. 

Danny trago saliva. 

-Tardaste bastante - habló el alma, su voz ronca pero tensa, la emoción y el cariño se quedaron en la lengua de Danny empalagosamente. 

Danny irritante, sin dientes afilados, sin amenazas y con su corona convertida en un elemento decorativo de hielo.

-¿Te quedarás esta vez? - preguntó con la esperanza brotando de su voz. 

Los ojos del alma estaban cubiertos, pero el cariño y la adoración habrían sido visibles en estos si Danny pudiera verlos, estaba seguro, después de todo, las emociones del alma estaban embotando sus sentidos. 

-Siempre, mi amado.

Notes:

Holaaa, como siempre ¡Los turnos noches atacan denuevo! Son las 5 am, no he dormido nada pero me he dado el tiempo para escribir este pequeño one shot.
No es tan divertido como mi one shot anterior ¿En verdad yo escribi eso, no se siente asi?
Pero necesitaba sacar esta idea de mi mente.
Tengo una idea que tambien quiero plasmar de estos dos que quizas publique en algun momento
Muchos gracias por su kudos!
Cuidense mucho!

 

Me acabo de dar cuenta de que nunca se nombra a Damian como tal jajajaj ¿que cosas no?