Chapter Text
Kinger y Caine estaban trabajando incansablemente. El aire estaba cargado de un silencio pesado. Ambos sentían el peso de la culpa sobre sus hombros.
Jax había sido uno de los más difíciles de aceptar: su abstracción no solo había sido repentina, sino que representaba todo lo que habían fallado en prevenir. Kinger, con su forma de pieza de ajedrez ligeramente inclinada por el cansancio, revisaba líneas de datos una y otra vez. mientras Caine, con su dentadura flotante y su bastón girando nerviosamente entre sus manos etéreas, murmuraba cálculos sin parar.
—No pudimos ayudarlo a tiempo —dijo Kinger en voz baja, su voz temblorosa como siempre, pero con un tono más grave de lo habitual—. Yo... yo debería haber visto las señales. Todos deberíamos…
Caine se detuvo un momento, su sonrisa habitual ausente por completo.
—Yo fui el que creó este lugar, Kinger. Se suponía que debía mantenerlos entretenidos... y mira en qué terminó. Si esto sale bien con Jax, podremos traer a todos los demás.
Mientras investigaban archivos antiguos del sistema, Caine se iluminó de repente. Sus ojos dentados brillaron con una idea desesperada.
—Espera... El código con el que estoy creado... ¡podría servir como base!. Si lo integró con cuidado en los restos de Jax, tal vez podamos restaurar parte de su forma original. No seria una solución perfecta, pero... podría funcionar.
Kinger lo miró con duda, sus múltiples ojos parpadeando.
—No estoy muy seguro, Caine. Manipular el código de las abstracciones es arriesgado. Podríamos empeorarlo o lastimarlos.
Pero Caine insistió, su voz llena de determinación.
—Al menos hay que intentarlo. No podemos dejarlo así para siempre.
…
Después de discutirlo un poco, finalmente ambos se dirigieron a la carpa improvisada donde Jax descansaba.
El lugar era un refugio improvisado en medio del caos del Circus: oscuro, rodeado de almohadas apiladas para bloquear la luz brillante del mundo exterior, un rincón donde la abstracción parecía menos agresiva.
La silueta oscura y retorcida de Jax, con sus múltiples ojos de colores parpadeando débilmente, yacía en el centro, respirando de forma relajada, un poco más pequeña que en sus primeros dias.
Caine y Kinger se acomodaron cerca, activando interfaces flotantes de código que iluminaban tenuemente el espacio. Empezaron a hablar en susurros, analizando las estructuras digitales de Jax.
—Aquí está el núcleo —explicó Caine, señalando una maraña de líneas de código—. Si inserto fragmentos de mi propio código estabilizador, podría reconstruir la capa base de su avatar. Sería como... volver a tejer su cuerpo desde dentro.
Kinger frunció el ceño, ajustando una almohada con cuidado.
—¿Estás seguro de que esto funcionará?
Caine dudó un segundo, pero luego asintió.
—Lo he analizado detenidamente, y creo que existe la posibilidad de devolverle a Jax su cuerpo original... Pero...
—¿Pero?
—Pero... No puedo predecir qué efectos podría experimentar Jax.
Kinger sintió un nudo en el pecho.
—¿Entonces es peligroso para él?
—Algo así... No de forma dolorosa, espero. Pero es experimental…
En ese momento, Jax se despertó. Su forma abstracta se levantó ligeramente, los ojos multicolores enfocándose con confusión en las dos figuras. No podía hablar con claridad; solo emitía un gruñido bajo y distorsionado, pero su postura mostraba curiosidad y confusión al verlos ahí.
Caine notó el movimiento y sonrió con pena.
—Oh, hola Jax. ¿Te despertamos? Lo siento, estábamos hablando de cómo ayudarte con tu... condición. Vuelve a dormir.
—Descansa, Jax —añadió Kinger con voz suave, acercándose un poco—. No te preocupes, todo estará bien.
Jax parecía relajarse ante las palabras. Su cuerpo se hundió de nuevo entre las almohadas, los ojos cerrándose lentamente mientras volvía a un sueño tranquilo.
Los dos continuaron. Caine comenzó a ingresar fragmentos de su código con precisión quirúrgica, líneas de luz dorada fusionándose con la oscuridad caótica de Jax.
Kinger revisaba cada paso, acomodando variables y asegurándose de que nada se desbordara.
Después de minutos que parecieron horas, Kinger respiró hondo y presionó "Enter".
Por un momento, no pasó nada.
Luego, una barra de progreso apareció flotando sobre Jax, brillando en tonos grises. Al principio todo parecía estable.
Luego, la forma abstracta empezó a moverse. Un chillido agudo, como el de un conejo herido, escapó de la masa oscura.
Caine y Kinger retrocedieron asustados.
El cuerpo de Jax se deformó erráticamente. Múltiples ojos se abrían y cerraban, la oscuridad se retorcía como si luchara contra algo invisible. Chillidos desgarradores llenaron la carpa mientras la silueta se contraía y expandía.
Poco a poco, la figura comenzó a encogerse, moldeandose hacia algo mas reconocible.
—¡K-kinger! ¡Ahg! —gritó Jax entre lágrimas digitales que se evaporaban en el aire—. ¡No! ¡Para, para, para! ¡Kinger, por favor! ¡Para! ¡Por favor! ¡Me duele! ¡Por favor! ¡Papá!
Kinger sintió un dolor agudo en el pecho, como si el grito le atravesará el alma.
Ver a Jax tan vulnerable, tan asustado y herido, lo golpeó con fuerza. No esperaba oírlo suplicar de esa forma, llamándolo a él de esa forma.
Quiso detener todo, pero el proceso ya estaba en marcha; interrumpirlo podría destruirlo por completo…
Caine observaba con horror contenido, sus manos temblando.
—Aguanta, Jax... Solo un poco más...
La transformación continuó. La masa oscura se comprimió hasta formar una silueta familiar: el conejo morado y delgado de Jax.
Pero no era exactamente el mismo. Marcas negras recorrían sus brazos como grietas vivas con ojos. Su overol rojo habitual había desaparecido. En su lugar, llevaba una chaqueta roja elegante con pantalones negros, similar al traje ceremonial de Caine, complementada con guantes negros que se fusionaban con las marcas de su cuerpo y un sombrero de copa flotante que parecía surgir de la nada.
La barra de progreso llegó al 100%. Jax se desplomó inconsciente, exhausto, su pecho subiendo y bajando con dificultad.
—¡Jax! ¡Por favor, despierta! ¡Lo siento! ¡No quise lastimarte! —gritaba Kinger, arrodillándose a su lado y sacudiéndolo con gentileza.
Caine se unió, su voz quebrada por la preocupación.
—¡Jax! ¿Puedes oírnos? ¡Tienes que despertar! ¡Por favor!
La carpa quedó en silencio, salvo por sus súplicas desesperadas y la respiración agitada del conejo transformado.
