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¿Te gusta la primavera? Aquella estación en donde sientes el calor recorrer todo tu cuerpo y luego es refrescado con una pequeña brisa que disfrutas al cerrar los ojos. Como una película con el final que esperabas.
Una estación donde reverdecen los árboles, plantas y prados, donde se pueden admirar las bellas flores que engalanan los jardines y los pintan de hermosos colores, un espectáculo que cualquier enamorado disfruta ver tomando la mano de su pareja. El perfume que se desprende de aquellas florecitas anunciando su nacimiento, ese clima que abraza cálidamente derritiendo el hielo que se formó en el frío invierno; anunciando dando un nuevo comienzo, la luz del sol alumbrando cada esquina, ¿te gusta?
En primavera debería haber menos tristeza, los días duran más y las noches no te absorben en un mundo nostálgico y azul, como el inverno lo hace. Es una temporada en donde uno vuelve a renacer como un retoño, vuelve a tomar color en su vida y vuelve a encontrar camino para crecer, es donde podemos olvidar el frío invierno que nos acorraló y abrirnos un nuevo camino lleno de flores.
Se supone que así debería ser, pero ¿por qué YoonGi no lo había hecho ya? Habían pasado tres años desde entonces y él seguía perdido en su recuerdo, el recuerdo de aquel chico que tanto amó y lo dejó hace tres primaveras.
Al llegar la primavera, se anuncia la llegada de otro año, el fin del invierno y la bienvenida a la alegría.
Ese día las cigarras sonaban por todas partes, los pequeños botones de las flores se estaban abriendo y se escuchaba el canto de los pajaritos por todas partes. Era un cálido viernes, pero YoonGi sentía frío en su corazón.
Las nubes eran movidas por la brisa primaveral, y al igual que las nubes, el follaje de los árboles sonaba como una melodía tranquilizante.
YoonGi estaba admirando todo eso desde la ventana del salón, su clase estaba a punto de terminar y muy poco le importaba poner atención.
El timbre había sonado, haciendo saber a toda la escuela el fin de las clases. Los chicos de la preparatoria se despedían en la entrada, todos contentos por regresar a sus casas y disfrutar del clima; las chicas habían dejado de usar medias y abrigos. Los chicos,por su parte, ya no traían sus bufandas y chamarra gruesas, los guantes habían quedado en el olvido junto con los gorros.
Todos se alegraban por la llegada de la primavera, excepto YoonGi, quien seguía sentado en su pupitre viendo desde la ventana todas esas sonrisas, estaba consumido por la nostalgia del recuerdo de su gran amor que se desvaneció como el hielo lo hace al terminar el invierno.
El aire corría libremente refrescando al joven quien se encontraba sentado solo en el salón. Todos se habían ido, pero él se había quedado. Por un instante volteó a mirar a la puerta idealizando la sonrisa radiante de aquel chico que lo había dejado, YoonGi seguía escuchando su voz alegre gritando por él para ir a casa, en sus oídos resonaba la risa de aquel chico que ya no estaba a su lado, lo imaginaba parado en el marco de la puerta, aquel chico que siempre pasaba por él a la hora de la salida para irse juntos tomados de la mano y felices, pero de un momento a otro, la ilusión desapareció, como el humo se dispersa hasta que no queda rastro de el, y YoonGi volvió a mirar hacia afuera de la ventana, reteniendo aquellos sentimientos que inundaban su ser en una profunda tristeza.
YoonGi estaba sumido en un mundo totalmente ajeno a los demás, observando como pasaba la vida. Disfrutando cada segundo que las manecillas del reloj marcaban. Tick, tack, tick, tack, era lo que escuchaba y lejanamente las voces de todos lo chicos alegres.
Tomó su cuaderno y una pluma. Comenzó a pasar hoja por hoja del cuaderno, deteniéndose en cada una de ellas para leer aquellos versos que había estado escribiendo para el chico que se había esfumado como humo en el aire. Una sonrisa llena de tristeza salía de su boca al leer, pasaba la hoja como si el tiempo estuviera detenido, su toque era suave como si fuera seda el papel, como si todo fuera tan delicado que tenía que ser tratado con suma delicadeza, así siguió por unos minutos hasta que llegó a una hoja en blanco, y comenzó a escribir.
Todo llegaba a su mente como si se lo dictaran, las palabras eran plasmadas en un trozo de hoja que al final del día quedaría guardada en su mochila. Terminó de escribir, cerró su cuaderno dejando la pluma a un lado y volvió a admirar aquel cielo azul. Estaba, una vez más, sumido en sus pensamientos hasta que una voz conocida lo despertó de aquello, era su amigo.
— Hey, YoonGi ¿no te vas ya? — su amigo entró al salón acercándose a él y YoonGi volteó a mirarle
— Oh, Hoseok, en un rato más me voy, ¿tú qué haces aún aquí? — le pregunta YoonGi mientras recarga su codo en la banca para apoyarse en la palma de su mano y volver a mirar por la ventana.
— Te vi solo desde abajo y subí a verte — dijo su amigo tomando una silla y sentándose frente a YoonGi. — Si que te gusta mirar por la ventana ¿eh? — pregunta mientras hace lo mismo y logra sacarle una pequeña sonrisa.
— Gracias por eso — dice YoonGi poniendo su mirada sobre el chico frente a él y obteniendo su atención. — Una vez que lo admiras, te enamoras de el.
Hoseok abrió los ojos sorprendido por el comentario de su amigo y luego relajó su gesto brindándole una sonrisa. — El chico poeta ha hablado, pero supongo que llega a ser cierto.
— Lo es — Suspira. A lo cual, su amigo sabe el por qué.
— ¿Estas cansado? Han sido tres años ya — pregunta Hoseok y hace que su amigo frente a él baje la mirada, mostrando el cansancio en sus ojos y ojeras debajo de ellos.
YoonGi es un joven de tez clara, eso hacía que sus ojeras fueran más notorias.
— Si, pero nadie parece recordarlo — contesta YoonGi y su amigo agacha la mirada.
— Nosotros lo hacemos — alza los hombros.
El silencio inundó el salón. YoonGi había creado un amor profundo por ver el cielo, de noche y de día, pero prefería ver el cielo nocturno iluminado por pequeñas estrellas y la brillante luna. Sin embargo, los días eran más largos en primavera, así que se tomaba su tiempo en admirar el cielo despejado que había, recreando viejos recuerdos que mantenían su corazón latiente, pero lo acurrucaban en un inmenso dolor.
Hoseok lo observaba con calma, veía cada detalle de su amigo y sentía una tranquilidad en su ser al verlo, pero a la vez, sentía un dolor por verlo tan así..., tan distante al YoonGi que solía ser tres primaveras atrás. Él esperaba que algún día, su amigo pudiera volver a ser el chico de antes, el que sonreía y reía, el que corría rápidamente a la entrada porque el timbre de salida había sonado, el que salía con sus amigos a divertirse, el chico que era alegre y feliz. Deseaba que la nostalgia desapareciera del chico al que ahora veía, que su mirada decaía volviera a tornarse brillante, quería al verdadero YoonGi de vuelta.
— YoonGi...
— Mmmh — contesta sin voltear
— ¿No crees que ya es tiempo de seguir adelante?
Yoongi posó su mirada en los ojos de su amigo y trató de descifrar su mirada; su mirada estaba apagada, estaba cansada, pero él sabía que Hoseok estaba así por él, porque no quería verlo en ese estado, con su alma teñida de color azul.
—¿Y que propones, Hoseok? He estado tratando, pero aún no puedo aceptarlo — dijo con un tono tranquilo, pero cansado.
— Ese es el problema, no lo aceptas porque no lo has dejado ir. Él se ha ido, YoonGi.
— Ojalá no hubiera sido así, él debía quedarse, él había prometido hacerlo.
— Y lo intentó, YoonGi. Pero fue demasiado — dijo Hoseok con suma delicadeza. — Él te lo dijo, te pidió mil veces perdón, te pidió compresión y sobre todo, te pidió ser feliz — dijo y YoonGi soltó una lágrima, una lagrima con montones de sentimientos encontrados, una lágrima que decía todo aquello que callaba el chico de tez clara, una lágrima la cual limpió rápidamente, volteó al techo para aguantar todas las demás lágrimas que querían salir y respiro hondo. Inhalaba y exhalaba, parecía querer estallar en llanto, pero no era el momento, no podía permitiste llorar. Debía aguantar una vez más.
Una vez aguantando, regresó a su amigo y dijo:
— Tengo miedo, Hoseok.
— ¿A qué?
— Tengo miedo a soltarlo y que lo llegue a olvidar. Tengo miedo de dejar todo lo que una vez tuvimos en el recuerdo de que ya fue y no será más que eso. Tengo miedo que todo sea borrado y no quede más de él en mi. No quiero una simple foto, quiero su esencia, quiero mantenerlo a mi lado.
— No lo estas dejando, más bien, lo estas convirtiendo en un bello recuerdo, en algo que ambos compartieron y que ahora, se ha convertido en eso ... un bello recuerdo que jamás será borrado porque lo tendrás siempre aquí. — dijo Hoseok apuntando al corazón de YoonGi y éste último asintió.
— Un bello y doloroso recuerdo, te faltó decir — esto último hizo negar a Hoseok, formó una sonrisa de aceptación y contestó:
— Muchas cosas en la vida duelen, YoonGi. El amor duele, pero no debes temerle. Las personas se van y sí, duele mucho, pero las transformas en algo que puedas llevar contigo siempre, pero sin que duela — tomó las manos de YoonGi y las protegió con las suyas, brindándole así, la confianza que su amigo necesitaba. — Aparte, no es que lo vayas a olvidar, sólo estás volviendo a ser tú, estas soltando lo que te duele. Si lo mantienes en tu corazón nunca va a ser olvidado, no desaparecerá y quizá, depende de como lo hagas, dejará de doler.
— ¿Qué hice mal, Hoseok? ¿Qué hice mal para me que dejara? — YoonGi trataba de mantener compostura, pero sus ojos se habían humedecido de nuevo. Hoseok le sonrió y acarició su mejilla.
— Nada, no hiciste nada malo — le dijo con una voz muy suave y dulce. — Lo hiciste feliz, pero él ya se había decidido y pongo mis manos al fuego a que él trató, lo hizo por ti, pero no pudo más.
— Debo dejarlo ir ¿cierto? Es lo que nos brindará calma a los dos — Hoseok asintió.
— Si lo pienso bien, no lloraste nunca por él ¿por qué guardas esas lágrimas? — preguntó Hoseok curioso.
— No sé, a veces las reprimo y otras veces no aparecen. Es como si no aceptara del todo el hecho de que me ha dejado.
Tras un suspiro y un vistazo al cielo, YoonGi tomó sus cosas y se levantó del pupitre. Miró a su amigo y le sonrió. Por primera vez, después de tres años había vuelto a sonreír como el verdadero YoonGi de hace tres años lo hacía.
— No te voy a dejar solo, te voy a ayudar — dijo Hoseok levantándose y caminó a la entrada, miró a su amigo quien seguía mirando el cielo y dijo: — Vamos, te llevaré a un lugar.
Al no obtener una respuesta rápida de su amigo, volvió a caminar hacia él y lo tomo de la mano. YoonGi al sentir ese contacto bajo la vista a su mano y luego a su amigo, quien se encontraba dándole una mirada cálida.
YoonGi se aferró más a su mano y comenzó a caminar a su lado.
— ¿A dónde vamos? — preguntó YoonGi, pero no recibió respuesta. Sólo siguieron caminando.
Ambos chicos caminaron hasta la entrada de su escuela, Hoseok paró a un taxi. Soltó la mano de YoonGi y abrió la puerta del coche para subirse, y antes de que YoonGi se subiera, Hoseok le dijo al taxista a donde dirigirse.
YoonGi entró al taxi y cerró la puerta, el taxi comenzó a avanzar y YoonGi miró a su amigo.
— ¿A donde vamos? — volvió a preguntar tranquilo.
— Vamos a que hables con él y lo sueltes de una vez por todas.
— H-hoseok yo no... No estoy seguro de poder hacerlo, no aún.
— Nunca lo vas a estar, pero yo estoy contigo — le sonrió — y no te voy a dejar solo cargando este pesar. Te estoy dando el empujón que necesitas.
YoonGi tomó la mano de su amigo y la apretó con fuerza, sus nervioso se hacían presentes, sentía que moriría en ese instante, no estaba listo o quizá, no quería dar ese paso, no quería verlo así. Seguían viniendo recuerdos a su mente y las lágrimas comenzaban a brotar, esta vez, sin poderlas guardar, su corazón se aceleraba, quería dejarlo, pero ¿por qué estaba doliendo tanto?
El tiempo parecía eterno para llegar a su destino, YoonGi había dejado de llorar, pero un pánico enorme lo abrazaba, se sentía desvanecer, su respiración era cortada, comenzaba a sudar en seco, sus ojos rojos comenzaban a picar, dio un gran suspiro y volteó a ver a su amigo, quien se encontraba mirando por la ventana y seguía sosteniendo su mano fuertemente.
Sí, Hoseok era un buen amigo, más bien, era más que eso.
YoonGi se quedó observando a su amigo hasta que éste volteó y con su mirada, alzando su cabeza un poco, YoonGi entendió que le estaba preguntando "¿Qué pasa?", él no contestó, sólo sonrió y se recargó en el hombro de aquel chico que lo acompañaba.
Cerró los ojos y entonces, ahí estaba él, una vez más estaba soñando con el chico que lo hundió en aquel vacío, pero era feliz de verlo de nuevo, aunque fuera de esta forma. El chico de cabellos castaños le tendía la mano a YoonGi y le sonreía. Un brillo resplandecía por todo su cuerpo "Tan bello como un ángel", pensó YoonGi admirando cada parte del chico que se había apropiado de sus pensamientos.
YoonGi seguía sumido en aquel sueño, hasta que el chico de cabellos castaños comenzó a hablar, era la misma voz que recordaba, una dulce y delicada voz que le decía:
— Ya es hora, Yoonnie — acarició la mejilla del dueño de aquel sueño. — Todo estará bien, lo prometo, es momento de despertar — seguía acariciando su mejilla. YoonGi tomó su mano y lo miró directo a los ojos.
Aquellos ojos marrones que tanto extrañaba ver, esos ojos que se cristalizaron y comenzaron a derramar lágrimas . Aquellos ojos que habían dejado de ver a YoonGi tres años atrás, esos bellos ojos que se apagaron, unos ojos tan hermosos llenos de tristeza, aquellos ojos marrones que vieron otro camino y dejaron de buscar la mirada de quien ahora, estaba nuevamente frente a ellos. Aquel chico de sonrisa dulce que había dejado ir su mano tan cruelmente.
— No quiero despertar, no quiero — dijo con dolor, su voz se estaba cortando. Le estaba siendo difícil hablar, sólo quería abrazar al chico que tanto amó, pero algo lo estaba deteniendo y él no sabía que era.
— Hey, no llores, Yoonnie, te ves feo así.
— ¿Por qué me dejaste?, ¿por qué? — preguntó YoonGi, pero no recibía respuesta, sólo había una sonrisa rota en aquel rostro angelical frente a él. — ¿Por qué me dejaste? Eras mi todo — volvió a preguntar con lágrimas cayendo por ambas mejillas.
— No te he dejado, estoy aquí — dijo el chico de ojos marrón colocando su mano en el pecho de YoonGi – nunca te voy a dejar, lo prometo, pero hay que soltarnos ahora ¿si?
— Yo ...
— Vamos a soltarnos ahora — repitió con una sonrisa cálida y unió su frente a la de YoonGi — Es tiempo de seguir nuestros caminos por separado. Se feliz, Yoonnie.
— No — dijo en un hilo de voz.
— Te amo, Yoonnie. Te amo tanto, nunca lo olvides — fue lo último que escucho de aquel chico que ahora se alejaba poco a poco hasta desaparecer.
YoonGi seguía en su sueño, no quería despertar, quería volver a verlo, necesitaba abrazarlo una vez más, quería besarlo una vez más, simplemente quería regresar a esas primaveras en donde era feliz a su lado.
Comenzó a correr en busca de su amor juvenil que comenzó una bella primavera y termino en otra, aquella maldita primavera que se convirtió en un frío invierno.
Una voz comenzó a llamarlo, le era conocida...
— YoonGi, despierta — decía aquella voz. — YoonGi, hey, ¡YOONGI! — y se despertó, era Hoseok quien lo había estado llamando. — Ya llegamos, vamos — dijo su amigo mientras salía del auto y se colocaba su mochila en la espalda.
YoonGi salió del taxi, cerró la puerta y camino al lado de su amigo, colocó su mochila en su espalda y le dio un estirón a los cordones por el nervios que traía. Ambos chicos miraban la puerta frente a ellos, Hoseok miró a su amigo tragar en seco y tomó su mano mientras asentía.
YoonGi asintió de vuelta y comenzaron a caminar, cruzaron la entrada de aquel lugar. Caminaban entre los angostos caminos, cuidando de no dañar algo al pisar. Caminaron un largo tramo hasta que llegaron a su destino, parándose frente a donde estaba el chico que le había pedido a YoonGi soltarse. Había bellas flores brotando del suelo, adornaban muy bien aquel lugar, justo como a él le gustaba, justo como a su chico le hubiera gustado.
Hoseok se alejó un poco de YoonGi, dándole así, espacio para que pudiera hablar cómodamente. YoonGi respiró hondo y dejó salir un gran suspiro lleno de nerviosismo.
— Hey, ha pasado tiempo ya — dijo en un tono dulce, trataba de mantener la calma dentro de él. Respiró hondo y exhaló antes de continuar. — Ya es primavera, tu estación favorita — habló YoonGi mirando al suelo. — Son muy bellas las flores que han retoñado este año — dice comenzando a quebrarse su voz.
Al ser primavera, el pasto había recuperado su tono verde, las flores adornaban cada espacio en aquel solitario lugar, la brisa refrescaba alzando el olor de las flores y del pasto que acaban de podar, para ser sinceros, el lugar se veía muy hermoso, era muy atípico ver algo así en un panteón.
Las lágrimas en ambos chicos que estaban de pie se hicieron presentes, cada palabra que había dicho YoonGi habría podido romper cualquier alma en ese instante. El chico de tez clara de hincó y comenzó a hablar de nuevo.
— No quiero que pienses que te voy a olvidar, sólo te estoy soltando ¿si? Es por el bien de ambos, prometo guardar tu recuerdo con mucho amor — rompió en llanto y Hoseok se hincó a su lado confortando a su amigo. — Vamos a sonreír de nuevo, vamos a disfrutar una vez más la primavera como aquellos tiempos — limpió sus lágrimas y trató de calmarse un poco. Agarró su mochila y la abrió sacando un cuaderno, buscó la página adecuada y la arrancó. Miró a su amigo el cual sólo asintió. Leyó por última vez aquello que había escrito horas atrás con dificultad, sus ojos estaban cubiertos de lágrimas, pegó la hoja a su pecho y liberó todo aquella tarde.
Lo soltaría todo, lo dejaría ir y aunque ahora estaba partiéndose en miles de pedazos, algo le decía que estaba bien, sentía que su amor primaveral lo estaba confortando en un cálido abrazo, el último abrazo.
Pasaron varios minutos y hasta que cesaron las lágrimas, colocó aquella hoja sobre la lápida, cortó una flor que la adornaba y la colocó sobre la hoja. Comenzó a quitar los pétalos que habían caído sobre el nombre grabado en ella, una lágrima cayó y una sonrisa llena de dolor apareció. La primera palabra apareció al retirar los pétalos ... "Park" y por un momento dudó en seguir, Hoseok acarició su espalda y le dio pequeñas palmaditas, YoonGi había roto en llanto de nuevo, estaba agonizando internamente, sollozaba su nombre y se negaba a aceptar que el nombre de su amor estaba grabado en una fría lápida. Trataba de mantener fuerza , pero estaba claro que eso nunca llegaría, era momento de romperse. Sus manos temblaban sobre aquel nombre cubierto, el nudo en la garganta se había formado y YoonGi seguía derramando todo su dolor.
— No te contengas, YoonGi — le dijo su amigo y esas fueron palabras suficientes para hacer gritar a YoonGi, gritaba de dolor y su amigo al escuchar se rompía, pero estaba feliz de que al fin estaba dejando su dolor y volvería a comenzar de nuevo.
YoonGi se refugió en el pecho de su amigo, lágrimas, gritos, sollozos, todos juntos en una persona que había reprimido aquello, y ahora lo dejaba salir. Duró otros minutos más hasta que tranquilizó su llanto, sus ojos estaban hinchados por llorar, comenzaba a hipar, su corazón poco a poco iba volviendo a latir con tranquilidad, su respiración se estabilizaba.
Se separó de su amigo y volvió a colocar su mano sobre los pétalos restantes de quitar de aquella lápida, con movimientos temblorosos comenzó a quitar pétalo por pétalo hasta dejar en descubierto el nombre "Park Jimin". Le brindó una sonrisa rota, pero llena de calidez, una sonrisa que le estaba diciendo adiós a su amor, aquel que perdió tres primaveras atrás. Aquel chico que había decidido arrancarse la vida una maldita primavera.
— Nunca te olvidare, Jimin. Gracias por todos esos bellos momentos, gracias por todas las primaveras, comenzaré a amarlas tanto como tú lo hacías. Te amo.
Fue lo último que dijo y se puso de pie junto a su amigo quien le sonrió y lo abrazó. Ambos dieron vuelta y comenzaron a caminar a la salida, YoonGi tomó la mano de Hoseok y éste la sostuvo fuertemente. Su amigo había dado un gran paso, había dejado atrás las frías primaveras y ahora, las convertiría en cálidas, como debía ser. Porque Jimin le había pedido amar la vida, Jimin le había suplicado que lo hiciera por él.
Maldita primavera
Fue más o menos así,
una botella de licor acompañada de vejas canciones,
lágrimas cristalinas cayendo desde lo alto, como una bella cascada.
Pañuelos por todos lados, convirtiendo el lugar en un campo de algodón.
¿pero por qué no las sentía?
Oh, te ríes de mi, dulce y embustera primavera,
pero me acompañas en esta profunda tristeza.
Mis ojos se cerraron con delicadeza y de pronto,
me despierto y veo que te has ido una vez más.
Siento cómo el vacío me consume.
Me desespera, como si el amor doliera.
Y aunque no quiera, sin querer pienso en ti.
Si quiero volver a enamorarme, ¿volverás a mi?
Maldita primavera.
No me importa que pasen los segundos, minutos, horas y días,
pasa tan ligero y me hace daño,
tanto que lo convierto a semanas, meses y años.
Lo que a tu paso dejaste,
fue un beso, que se quedó marcado en mi piel.
Una caricia que desapareció, tan cruel.
Palabras sinceras que se desvanecieron.
Un te quiero y un lo siento.
Y aunque no quiera, sin querer, vuelvo a pensar en ti.
Tú que sólo me maldices a mi.
Tan bella y cálida.
Me traes recuerdos vanos.
Pasas tan ligera...
Maldita Primavera.
[Tres años atrás]
— ¡YoonGi! — un chico de cabellos castaños gritaba mientras alzaba la mano para saludar y mostraba una hermosa sonrisa bajo el marco de la puerta del salón.
YoonGi se levantó rápidamente de su pupitre con sus cosas en mano y corrió a los brazos del chico esperando por él. Besó fugazmente sus labios y tomó su mano para caminar a la salida.
— Ha empezado la primavera, deberíamos ir por helado con los demás — dijo el chico de hermosa sonrisa.
— Pero hay que ir a cambiarnos primero el uniforme — dijo YoonGi.
— Si, pero hay que decirle a los demás, ¡corre! — soltó la mano de YoonGi y comenzó a correr.
— ¡Pero no corras!, ¡Jimin! — gritó YoonGi sonriente corriendo detrás de su amado chico.
Al llegar a la puerta y encontrarse con sus amigos, quedaron en verse en el parque que estaba atrás de la escuela para ir por helado y pasar la tarde juntos. Ese día era muy hermoso para ser arruinado, las risas entre aquellos chicos, las sonrisas que compartían, todo, absolutamente todo era un conjunto de colores brillantes. Y ni hablar de YoonGi y Jimin, ellos eran una explosión de flores coloridas floreciendo en la primavera, tristemente hay flores que se marchitan rápidamente, como ellos dos.
YoonGi veía colores brillantes en Jimin y cada que sonreía todo su mundo se iluminaba, era como si flores hermosas crecieran dentro de él y lo hicieran sentir pleno. ¿Por qué tenían que marchitarse?
Aquella primavera, YoonGi y Jimin se fueron juntos tomados de la mano, caminando alegremente como si todo fuera felicidad a su alrededor.
— Me encanta la primavera — comentó Jimin mirando con una sonrisa al cielo. — Es tan alegre y cálida. Las bellas flores adornando todos los lugares con colores, debería durar para siempre.
Y sí que debía, aquella felicidad en una persona debía durar eternamente, pero cualquiera puede hundirse en un mundo frío y aunque trate de salir, puede ser difícil.
— No, gracias. Sudaría para toda la vida y lo detesto.
— Yoonie, para eso existe ropa adecuada y agua fría — Jimin soltó la mano de YoonGi y se cruzó de brazos haciendo un puchero.
— Ou, tan tierno mi lindo novio — apretó sus mejillas y luego revolvió su cabello. — Eres encantador.
Ambos habían llegado a la casa de YoonGi, Jimin esperó en la sala a su novio y cuando bajó cambiado volvió a tomar su mano para salir de casa y ahora ir a la de Jimin que estaba a unas cuatro cuadras.
¿Se imaginan todo? Dos chicos enamorados bajo un mundo de colores preciosos. Es la felicidad en su máximo esplendor.
— No tardo — dijo Jimin entrando rápidamente a su casa y cerrando la puerta detrás de ella.
YoonGi esperó por él. Media hora, una hora ... decidió entrar, ¿por qué se demoraba? Subió las escaleras de aquella casa ya conocida y cuando abrió la puerta respectiva del cuarto de su novio, su corazón se partió en miles de pedazos al ver a su amado sangrando.
¿Qué hacía que aquella flor, a pesar de tener agua, se marchitara?
— ¿Por qué sigues haciendo esto, Jimin? — YoonGi corrió al baño que se encontraba dentro de la habitación y agarró dos toallas para cubrir las heridas en las muñecas de Jimin. Estaba asustado.
— Hay veces que no puedo controlarlo — contestó Jimin llorando. — Trato, pero el pasado vuelve y no sé cómo enfrentarlo.
— Jimin, no puedes seguir lastimándote así. No puedes hacerme esto — envolvió las muñecas en las toallas y lo ayudó a levantarse para ir al baño y tratar aquellas cortadas.
— Lo siento. Perdóname, he tratado de verdad. Lo siento — Jimin lloraba, le dolía tanto. No las heridas, le dolía el alma.
— Es tu estación favorita, Jimin. ¿Por qué lo haces?
— Porque es un día tan bello que cubre mi dolor. Lo siento. Lo siento — seguía diciendo mientras YoonGi curaba las heridas en Jimin. Nunca se quejó del dolor, eso es lo que más lo atemorizaba. Jimin había estado haciendo esto desde que lo conoció, dos años atrás.
Jimin había entrado a mediados de año en la misma escuela que YoonGi, estaban en primer año de preparatoria. Aquel día, Jimin llevaba una bufanda roja alrededor del cuello, una sudadera negra, su pans blanco y tenis negros. Su cabello estaba despeinado y sus mejillas estaban chapeadas por el frío.
Se presentó y tomó asiento a un lado de YoonGi, y ahí comenzó todo.
— Lindo nombre, Jimin.
— Gra-gracias ... — lo miró esperando a que dijera su nombre.
— YoonGi.
— También tienes lindo nombre, YoonGi.
Pasaba el tiempo, días, semanas y meses ... pasaba todo hasta que marzo llegó y con el, la primavera.
Todos vestían con manga corta, pero Jimin, él seguía usando sudaderas.
— ¿No tienes calor, Jiminie? — preguntó YoonGi.
— No realmente — respondió, pero inconscientemente sobó sus muñecas y YoonGi pudo notar eso.
— Sabes Jimin — el nombrado miró a YoonGi. — Yo me doy cuenta de muchas cosas, como por ejemplo, el hecho de que uses sudadera cuando hace un calor infernal. Eso me dice muchas cosas.
— ¿Ah? — Jimin miró sin comprender a YoonGi.
— ¿Por qué te lastimas, Jimin?
Es a donde se ha querido llegar desde el inicio de esta corta historia, ¿por qué te lastimas, Jimin?
Quizá ha sufrido tanto aquella hermosa flor que se ha enterrado sus propias espinas.
— YoonGi, yo ...
— Mira, Jimin. Nos conocemos hace poco, lo entiendo, pero nos hemos hecho cercanos y creo que merezco saberlo. Quiero ayudarte, quiero hacerlo de verdad — tomó las manos de Jimin y lo miró.
Jimin suspiró aceptando aquello y comenzó la explicación:
— Yo tuve problemas familiares, mis padres se peleaban seguido y yo tuve que cuidar de mi hermanito hasta que ...
— ¿Hasta qué, Jimin? — preguntó YoonGi, pero a Jimin ya le estaban brotando lágrimas de los ojos e imaginó lo peor.
— Mi hermano murió en un accidente automovilístico, mis padres iban peleando y chocaron, ellos no perdieron la vida, sólo mi hermanito y me sentí culpable al no poder haberlo cuidado mejor. Mis padres me echaron la culpa, todo cayó en mi y me fui hundiendo hasta que encontré una manera de aliviar el dolor.
— Pues has encontrado otra — YoonGi sonrió y Jimin volvió a su expresión que decía "no entiendo"
Era una bella flor, lo era.
— Ahora yo seré esa manera que alivie tu dolor.
•••
No alargaré esto más, no hay mucho de que hablar, no hay mucho que se deba contar, porque de eso trata esto, de que todo quede como un hermoso recuerdo en un cajón, guardado para que no vuelva a doler.
YoonGi y Jimin comenzaron a salir un año después, todo parecía que había mejorado, lo he dicho tantas veces que me lo he creído, pero no fue así.
En tercer año ... Jimin se quitó la vida.
Un 21 de marzo, una primavera ... aquel día que se marchitó una flor y otra se secó. Aquel día que llegó el invierno para YoonGi y la verdadera primavera para Jimin.
Aquel día, YoonGi había esperado por Jimin en el salón, pero nunca llegó. Fue a su casa y al llegar se recostó en su cama, a los pocos minutos, su madre le llamó, YoonGi bajó corriendo y vio a Hoseok a lado de su madre aguantando las lágrimas, pobre chico, pobre chico que sabía lo que había pasado.
Hoseok le tendió una carta y YoonGi la tomó con ambas manos, sus manos temblorosas, una sonrisa demasiado rota y dolorosa, su madre quiso abrazarlo, pero él salió corriendo de su casa con la carta en mano. Fue al parque detrás de la escuela y miró la carta por varios minutos y negó, negaba la posibilidad del significado de aquella carta.
YoonGi abrió la carta y odiaba que sus sospechas fueran ciertas, lo odiaba tanto. Aquella carta contenía la despedida de Jimin, era el adiós de la persona que tanto amaba.
•••
[Carta de Jimin a YoonGi]
21 de marzo 2014.
YoonGi, apuesto 100 helados a que no estas llorando, porque eres un chico que oculta su tristeza, pero no deberías hacer eso. No pido que llores por mi, pero si tienes la necesidad, hazlo, no acumules lágrimas en esos preciosos ojos que extrañaré.
Una carta así no debería ser agradable, pero quiero que sonrías por mi, quiero que lo hagas por todas esas veces que me sentía perdido y tú llegabas al rescate como un valiente príncipe. Como la persona que nunca me juzgó y estuvo a mi lado sin importar nada.
Quiero que sepas que me hiciste feliz, pero yo ya no podía continuar así, me hice mucho daño en el pasado y ya era irreversible. Así que te estoy diciendo adiós, a ti que fuiste mi amor incondicional, a ti que al conocerte me diste luz y me hiciste florecer de la manera más bella.
Nos conocimos en un buen momento, eso quiero pensar yo. No fue un mal momento, YoonGi. No llegaste tarde a mi vida, simplemente yo me marchité muy pronto, pero no te hundas en aquello. No estaba en mí seguir creciendo, no estaba en mí florecer. Quizá pude intentar un poco más, pero cada respiro que daba dolía más y sí, tú eras mi medicina que me mantuvo vivo por todo este tiempo, pero hay floreces que nacen y no pueden retoñar por diferentes cuestiones.
Me sentí perdido y me lastimé con mis propias espinas, las rosas también llegan a sufrir, YoonGi.
Subimos colinas y árboles juntos, aprendimos de amor y ambos florecimos hasta en el frío invierno que amenazaba con marchitarme, pero tú me diste calor de primavera. Lo siento, YoonGi, el invierno llegó muy pronto a mí y no pude sacarlo de mi vida. Por eso amaba la primavera, era cálida como tú lo eras conmigo, así que si te preguntas por qué me marchité en esta bella temporada, fue porque me encanta, y quería sentirme cálido al despedirme y que tu corazón no se sintiera frío. Quería sentirme bien por un día, irse de este mundo en una temporada tan bella ... perdóname, debí haber luchado más, pero cada palabra escrita aquí me parte más el alma.
Decir te amo es tan cruel de mi parte porque entonces, ¿por qué no me quedo un poco más? No puedo mi amor, no puedo quedarme más a tu lado. Me he marchitado.
Adiós mi amor primaveral, es duro morir cuando todos los pájaros están cantando en el cielo. Ahora que la primavera está en el aire, piensa en mi y allí estaré. Siempre.
Tuvimos alegría, diversión, estaciones en el sol, pero aquellas colinas que subimos juntos, aquellos árboles que trepamos, eran sólo estaciones fuera de tiempo.
Adiós YoonGi, por favor sonríe. Yo fui una sombra que trató de encontrar la luz, pero no tuve en mente que podía desaparecer con tanto brillo. Intentaste enseñarme a amar cada parte de mi, demasiado vino y melodías alegres en mi mente, me pregunto cómo conseguí seguir adelante.
Te digo adiós a ti, a mi verdadero y único amor. Es duro escribir, pero la decisión está tomada. Me hiciste feliz, me hiciste olvidar todo el dolor que tenía dentro de mi, pero el vino y las alegres melodías se han ido, como la primavera se fue para que diera comienzo a una nueva estación.
Subimos colinas y árboles juntos, aprendimos de amor y ambos florecimos hasta en el frío invierno que amenazaba con marchitarme, pero tú me diste calor de primavera. Lo siento, YoonGi, el invierno llegó muy pronto a mí y no pude sacarlo de mi vida. Por eso amaba la primavera, era cálida como tú lo eras conmigo, así que si te preguntas por qué me marchité en esta bella temporada, fue porque me encanta, y quería sentirme cálido al despedirme y que tu corazón no se sintiera frío. Quería sentirme bien por un día, irse de este mundo en una temporada tan bella ... perdóname, debí haber luchado más, pero cada palabra escrita aquí me parte más el alma.
Decir te amo es tan cruel de mi parte porque entonces, ¿por qué no me quedo un poco más? No puedo mi amor, no puedo quedarme más a tu lado. Me he marchitado.
Adiós mi amor primaveral, es duro morir cuando todos los pájaros están cantando en el cielo. Ahora que la primavera está en el aire, piensa en mi y allí estaré. Siempre.
Tuvimos alegría, diversión, estaciones en el sol, pero aquellas colinas que subimos juntos, aquellos árboles que trepamos, eran sólo estaciones fuera de tiempo.
Adiós YoonGi, por favor sonríe. Yo fui una sombra que trató de encontrar la luz, pero no tuve en mente que podía desaparecer con tanto brillo. Intentaste enseñarme a amar cada parte de mi, demasiado vino y melodías alegres en mi mente, me pregunto cómo conseguí seguir adelante.
Te digo adiós a ti, a mi verdadero y único amor. Es duro escribir, pero la decisión está tomada. Me hiciste feliz, me hiciste olvidar todo el dolor que tenía dentro de mi, pero el vino y las alegres melodías se han ido, como la primavera se fue para que diera comienzo a una nueva estación.
Siempre me diste amor y me ayudaste a encontrar el sol, y cada vez que estaba abajo, tú estabas alrededor y me hacías volar por las nubes de aquel cielo azul brillante sobre nosotros.
Estoy llevándome la mejor vista de la hermosa primavera, flores por todas partes, desearía que estuvieras aquí, pero esto es un adiós. Mi querido amor, esta es mi despedida.
Lo siento por dejarte en un día tan bello como el de hoy, pero el invierno ha llegado a mí y es tiempo de buscar la verdadera primavera en mi interior.
Te ama,
Jimin.
PD. Mis 100 helados te los heredo a ti.
Al final, YoonGi esbozó una sonrisa rota y triste, sin embargo, Jimin sabía como terminar haciéndolo sonreír aún después de su ida. YoonGi no había llorado por él, solía guardarse todo, su sonrisa no duraría mucho, se desvanecería y pasarían tres primaveras para que lo hiciera de nuevo, Hoseok lo ayudaría. Ese día él volvería a ser el YoonGi de antes. Dejando ir a su bella flor. Convirtiéndose en primavera y YoonGi disfrutaría de ella.
FIN.
