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Quisiera Entenderte - Ichigo x Reiko (OC) - Darling In The Franxx

Summary:

Luego de una triste perdida, la confianza de Ichigo se hizo pedazos, deambulando sin rumbo por la mansión, formaría lazos con alguien quien a pesar de carecer de algo muy importante, ayudará a sobrellevar el gran dolor que lleva dentro. Luego de momentos difíciles y una dura revelación sobre el pasado ambos encontraran aquello que les hace falta.

Chapter 1: "Reiko"

Chapter Text

En una relajada mañana en la Plantación, el brillo del sol atravesó las amplias ventanas de la habitación, la luz le dio de pleno en su rostro despertándola. No había podido conciliar el sueño durante toda la noche en su búsqueda por intentar escapar de todo lo que la rodeaba. Al haber sido forzada a madrugar, se cubrió el rostro con las sábanas de su litera e intento volver a dormir, pero como ya se lo imaginaba, no lo consiguió.

El despertador comenzó a sonar. Miku, una de las cuatro chicas de la habitación, saltó de su cama y apagó la alarma. Refregando sus ojos azules, se acercó al tocador y comenzó a peinar su cabello dejando en el cepillo varios hilos castaños rojizos.
Las demás chicas despertaron para comenzar su rutina diaria. Kokoro, la más amable del grupo, se percató que Ichigo, la líder de los parásitos del escuadrón 13, seguía bajo las sábanas.

—Ichigo, ¿Estas despierta? —Preguntó Kokoro, preocupada por el estado en que se encontraba últimamente su compañera.

Ichigo fingió dormir. Kokoro comenzó a jugar inquieta con un mechón de su larga cabellera grisácea. Miku quien se había hecho dos coletas en el pelo, calmo a Kokoro explicando que era mejor dejarla descansar y darle tiempo hasta que quisiera hablar. Tras ponerse de acuerdo, ambas decidieron seguir con su rutina fuera de la habitación.

Al momento en que todas se retiraron, Ichigo se levantó, se acercó a su mesita de luz observando fijamente una pequeña horquilla que tenía un gran valor para ella, se lo había dado su mejor amigo antes de "partir".
Separando la mitad de su flequillo detrás de su oreja izquierda, coloco la hebilla en el lado derecho dejando suelto un solitario mechón azul.

Ichigo respiró profundo. Su reflejo en el tocador trataba de sonreír para no parecer vulnerable, pero fue en vano. Se sentía tan débil, tan frágil... sus piernas flaquearon y cayó en la fría cerámica tapando su rostro, intentando ocultar de sí misma las lágrimas que caían incesante de entre sus dedos.

Cuando se calmó, observo el despertador, era hora de desayunar, no quería ir, pero tenía que bajar, para no preocupar al resto. Debía ser fuerte, después de todo seguía siendo la líder y no podía flaquear, nunca se sabía cuándo se podía acercar una batalla contra los Klaxosaurios. Limpiando su rostro lo mejor que pudo, se dirigió al comedor de la planta baja y antes de entrar ocultó su dolor con un rostro estoico. Una vez dentro, agarró su desayuno y se sentó junto a sus compañeras, notando la ausencia de los chicos.

Miku jugaba con sus cubiertos cuando preguntó. —¿Otra vez se habrán quedado despiertos hasta tarde? —

—Es probable, ya sabes cómo son —Dijo Ikuno, acomodándose las gafas.

—¿Deberíamos reportarlos? ¿Tú qué crees Ichi-? —Miku había olvidado por un instante que no debía hablar sobre los chicos frente a Ichigo. Pero para la sorpresa de todas, la líder contestó inalterablemente.

—Una advertencia será suficiente. —Dijo con firmeza.

—S...sí creo que eso también podría servir. —Dijo Miku, comenzando a escuchar pasos cerca de la puerta. Cuatro adolescentes masculinos entraron al comedor. Al ver que habían llegado, ella se levantó para recibirlos. —¿Les parece hora de llegar? 

Los chicos no dieron respuesta alguna y fueron a su mesa correspondiente, exceptuando el siempre engreído Zorome, que se encargó de cerrar la puerta para luego mirar a Miku inclinando levemente la cabeza.

—Lo siento, no volverá a pasar. —Pidió disculpas, sorprendiéndola por el tono tan apagado del castaño.

—Es...está bien —Titubeo Miku. —Pero que no vuelva a pasar. – Intentó mostrar fastidio.

Ella esperaba que él contestara como siempre y terminaran peleando, al menos eso demostraría que se encontraba bien, sin embargo, al mirar a los chicos, ella comprendió que nunca nada seria igual, todos ellos tenían los ojos enrojecidos. Habían llorado toda la noche al igual que Ichigo.

Cuando Miku volvió a su asiento, la puerta del comedor se escuchó nuevamente y una mujer esbelta entró dando pequeños saltitos. Tenía una llamativa diadema cubriendo los pequeños cuernos rojos que sobresalían de su cabello rosado.

—Buenos días, Darling. —Dijo conectando miradas con un joven de ojos azules.

—Buenos dias Zero Two. —Saludo Hiro con una ligera sonrisa.

—¿Cómo te sientes? —El chico desvió la mirada ante la pregunta.

—Oh. Vamos, Darling, ya te acostumbraras, las muertes son inevitables en lo que hacemos. —Todos se tensaron al escuchar esa declaración. —Sé que te sientes mal, pero debes tomarlo como algo habitual, algo que pasara —Sonrió con malicia. —Aún más si tenemos un líder no muy.... capacitado para el trabajo. —Desvió su mirada disimuladamente a Ichigo, viendo como bajaba la cabeza.

Miku al escuchar el claro ataque a su líder, sintió su sangre hervir y se levantó golpeando la mesa con sus cubiertos.

—¿¡QUÉ DEMOÑIOS OCURRE CONTIGO!? —Exclamó a Zero Two.

—Solo digo la verdad, si ella fuera una buena líder nada de eso hubiera ocurrido y mi querido no estaría así. —Hablo con picardía. Haciendo Ichigo apretará su falda.

—¿Con qué derecho lo dices tú? Tú también tomas pésimas decisiones, siempre haces lo que se te da la gana cuando peleamos. 

—¡Oh...! ¿Así que admites que toma pésimas decisiones? – Sonrió recibiendo una mirada de desprecio por parte de Ichigo.

—¿Eh? No, me refiero a que– —Miku fue interrumpida por Zero Two.

—¿Estrategia? ¿Análisis? Nada de eso sirve, si no me crees, observa lo que sus decisiones lograron. —Solicitó señalando un asiento vacío. —En el campo de de batalla, solo tienes que seguir tu instinto, si te sientas a pensar aunque sea por un solo segundo, ten por seguro que serás comida de Klaxosaurio.

Cada palabra hirió la confianza de Ichigo, quería irse, pero si lo hacía, ¿No estaría confirmando lo que dice Zero Two? Que no estaba capacitada para ser líder y que la muerte de uno de sus compañeros había sido culpa suya.

Hiro miró con desaprobación. Zero Two, es suficiente ¿No crees que estas yendo muy lejos? – 

—Perdón Darling, es solo que no me gusta verte así. Vamos, hare que cambies esa cara. —Dijo tomando su mano, guiándolo fuera del comedor.

Al salir, Zero Two se percató de la presencia de alguien parado junto a las escaleras. Mirándolo con arrogancia sonrió triunfante. Cuando la puerta principal de la mansión se cerró Ichigo suspiro y  se preparó para a irse de ahí. Miku con la cabeza gacha intentó evitar que se fuera.

—Ichigo, perdón, yo no quise... —Dijo arrepentida.

—Tranquila, no importa. —Interrumpió caminando a la salida.

Ichigo no estaba segura de dónde ir, sin embargo, cualquier otro lugar sería mejor que la mansión. Paseó hasta ver una puerta debajo de las escaleras, que conducía hacia el exterior. Quería tomar algo de aire, pero al abrir la puerta se sobresaltó y cayó al suelo al ver a un joven asomado desde el marco superior.

—Lo siento, ¿La asuste? ¿No sabe que caminar debajo de una escalera podría traerle mala suerte? —Preguntó el joven aterrizando en el suelo. —¿Cómo se encuentra el día de hoy Señorita líder? —Dijo sonriendo extendiendo su mano para ayudarla a levantarse.

Ichigo reconoció al chico sonriente. Traía sobre su cabeza una diadema igual a la de Zero-Two, a diferencia de que los de él tapaban cuernos de color verde. Era el más nuevo de los Parasitos uniéndose unas pocas semanas después de Zero Two. Su primera impresión con el Escuadrón-13 fue bastante incomoda, ya que, demostró no respetar el espacio personal de los demás llegando a tocar a sus nuevos camaradas de manera demasiado amistosa para su primer encuentro. Todos pensaron que era muy raro, y claro, Ichigo no era la excepción, sin embargo, nunca demostró tener malas intenciones, con el paso del tiempo se ganó un lugar en el equipo.

Aunque en su primer encuentro con Zero Two, esta fue demasiado hostil, demostrando sentirse irritada tan solo por su presencia, siendo agresiva y abusiva. Luego de presenciar esa situación, los jóvenes de la Plantación-13 se enterarían de que ambos eran compañeros en otro Escuadrón.

Ichigo aún se encontraba en el suelo admirando al joven con la mano extendida, tras dudar unos segundos, acepto su ayuda. Cuando se levantó miro al chico con el ceño fruncido.

—Reiko ¿Qué hacías ahí arriba? —Preguntó sacudiendo el polvo de su ropa.

—Solo disfrutaba de la vista. —Dijo dándole la espalda.

—¿Por qué no fuiste a desayunar? —Cuestionó apoyando sus manos sobre su cadera.

—Oh, no tenía hambre. —Respondió rascándose sutilmente la cabeza.

—No sabemos cuándo puede acercarse otra batalla, deberías alimentarte para estar en óptimas condiciones para combatir. —Reprendió con sus brazos cruzados.

—Lider, debería tomarse las cosas con más calma y relajarse. —Sonrió relajando su mano.

—No tengo tiempo para eso. —Murmuró.

—Siempre hay tiempo para relajarse, acompáñeme. —Dijo caminando hacia el bosque, hasta que se percató de que Ichigo no lo seguía.

—No puedo perder el tiempo. Debo planear nuestro siguiente movimien... ¿to?. — Pestañeo confundida sin entender como en menos de dos segundos estaba siendo cargada estilo nupcial por Reiko, quien corría a lo profundo del bosque. - ¿¡A DONDE VAMOS!? – Preguntó asustada por la velocidad a la que iban.

—Ya casi llegamos. —Declaró con una sonrisa. 

Comenzaron a escuchar una corriente de agua, cada vez más cerca de ellos. Cuando llegaron, Ichigo, se sorprendió ante el paisaje... era tan solo una pequeña cascada, espumeante y casi silenciosa. Al pie de esta se encontraba un lago esmeralda de aguas transparentes que irradiaba pureza. El bosque frondoso y verde como bolas de algodón crecían a la orilla del río. La dulce fragancia de las flores aromaba el lugar.
Cerrando sus ojos se concentró en el sonido de la cascada sintiendo una sensación de paz y tranquilidad. Todo era tan pacifico... tan perfecto... 

Hasta que Reiko aniquiló la armonia por completo, declarando algo que dejaría muy desconcertada a la pobre Ichigo.

DESVÍSTASE.

(...)

—¿¡QUEEEE!? ¿¡ESTAS LOCO!? —Grito avergonzada Ichigo.

—Tranquila no la miraré —Sonrió inocentemente.

—No, no lo haré. —Negó con la cabeza

—Vamos, prometó que lo disfrutara.

—¿De...de qué demonios estás hablando? —Preguntó confundida

—Oh ya veo, debó ser más específico, veamos... —Reiko coloco una mano bajo su mentón. —¡Ya sé! Sáquese la ropa y métase debajo. —

—Ni siquiera lo intentaste ¿cierto? —Ichigo suspiró- ¿Debajo de qué? -

—De la cascada.

—¿Para qué?

—Solo hágalo.

—No traje bañador, ¿Acaso te olvidaste de que literalmente me trajiste hacia aquí sin decirme nada?

—Entonces métase desnuda. 

(...)

—Sabes, definitivamente creo estas enfermo. —Dijo sin demostrar emoción alguna.

—Líder, el problema es que es demasiado quisquillosa. Use su ropa interior, es lo mismo que un bikini ¿no? 

—Y entonces ¿Cómo volvería a la residencia con la ropa mojada?

Tras pensar unos segundos finalmente respondió.

—Volverá desnuda.

—¿Crees que soy alguna especie de exhibicionista? ¿Verdad?

—¿Realmente necesito responder esa pregunta? —Reiko sintió la fría mirada de ichigo atravesar lo más profundo de su alma. —Esta bien, es broma, como dije antes, métase desnuda, prometo no mirar —Declaró dándole la espalda. La joven de pelo azul solo suspiro.

—Si me miras date por muerto. —Amenazo comenzando a alejarse de el para desvestirse.

Una vez desnuda, se metió en el lago y nado hasta una roca debajo de la cascada, tras subir encima, coloco su cuerpo debajo de la cascada sintiendo el agua caer por su espalda, parecía como si todos sus problemas se fueran junto a la corriente. Reiko entro al agua siendo separado de Ichigo por una pared de piedra evitando que se vieran.

—¿Cómo se siente? —Pregunto el joven pelirrosa.

—Se, siente bien... creo. —Dijo relajada.

—¿A que sí? Este es mi lugar secreto para descansar. —Reveló emocionado.

—Es raro, con el grupo hemos recorrido gran parte del bosque ¿Cómo es que no conocía este sitio?

—Oh, esa respuesta es fácil de responder. Yo "creé" este lugar. —Respondió con orgullo.

—¿Lo creaste?

—Si, al parecer la salida del rio se había tapado hace tiempo, así que lo destape y comenzó a fluir el agua volviéndose una catarata.

—¿Cuándo lo hiciste?

—La segunda semana que llegue.

—Así que... ¿Este es el motivo por el que siempre desapareces por horas?

—Quien sabe...~—

Ambos disfrutaban del ambiente tan pacifico y silencioso. Cuando a Ichigo se le ocurrió preguntar.

—¿Por qué me trajiste aquí?

—Porque necesitaba relajarse. —Dijo con su tan típica sonrisa.

—Pero, dijiste que era tu lugar secreto

—Si ¿Y...?

—Al mostrarme este lugar ¿No pensaste que podría acabar tu tranquilidad? Si les contara a los demás sobre este sitio, nunca más volvería a ser silencioso.

—Si, lo sé, pero también sé, que no se lo dirá a los demás.

—¿Qué te hace pensar eso?

—Porque le gustó este sitió y su tranquilidad.

—¿Qué te hace estar tan seguro de eso?

—Su cara de satisfacción me lo dice todo. 

—Oh. Ya veo. -

(...)

- ESPERA ¿¡ME ESTAS VIENDO!? – Exclamo la sonrojada Ichigo cubriendo su delicado cuerpo con sus manos.

- JAJAJA, ¿Eso significa que si atine con lo de tu rostro? – Pregunto riendo.

- Cla...Claro que no, Tonto – Negó Inflando sus mejillas.

- JAJAJA. - Reia a carcajadas.

- ¡De...deja de reírte! – Ordenó tartamudeando con su cara roja como tomate.

Al finalizar su conversación. Otra vez, comenzaba a reinar el silencio entre ambos. Reiko sin saber si era el mejor momento, llamo la atención de Ichigo.

—Lider.

—¿Y ahora qué quieres? —Preguntó la peliazul aun con las mejillas infladas.

—No fue su culpa. —Declaró.

—No sé de qué hablas. — Se hizo la desatendida.

—Sabe de lo que hablo. —Afirmó logrando que Ichigo abrazará sus piernas en posición fetal.

—No lo entiendes. —Titubeo.

—Si, lo entiendo. —Dijo haciendo que ella frunciera el ceño.

—Si lo entendieras... no dirías lo mismo... —Susurro saliendo de la cascada, acercandose a la horilla para vestirse. 

Luego de cambiarse, vio como Reiko había hecho lo mismo y comenzaba acercarse.

—Si, entiendo cómo se siente. —Afirmo sonriendo. Lo cual desagrado a Ichigo e hizo que al verlo tan alegre algo dentro de ella explotara.

—¿COMO DEMONIOS PODRIAS SABER TU COMO ME SIENTO? —Pregunto Gritando con sus labios temblando. —GORO MURIO POR MI CULPA ¿¡COMO PODRIA UN SIMPLE MUÑECO SABER COMO ME SIENTO?! —Lagrimas comenzaban a bajar como torrentes de agua por sus mejillas. —SIQUIERA ¿TIENES SENTIMIENTOS? DESDE QUE LLEGASTE NO TE HE VISTO DEJAR TU ESTUPIDA SONRISA, ¿ACASO SIENTES ALGO? ¿ODIO, TRISTEZA, MIEDO, DOLOR, ENVIDIA? ¿OTRA COSA QUE NO SEA ALEGRIA? COMO PODRIAS SABER COMO ME SIENTO DESPUES DE MATAR A MI MEJOR AMIGO.

Las lágrimas no dejaban de caer, Reiko se acercó a ella y abrazo a Ichigo dejando que sus lágrimas empaparan su uniforme. Ichigo no comprendía el porqué de su acción, después de todo él debía estar enojado con ella, pero aun así ella acepto el abrazo y continúo llorando mientras Reiko acariciaba su espalda.

—Se siente... ¿Mejor? —Preguntó limpiando las lágrimas con sus pulgares.

—Si...

—Ya veo... Lo siento. 

—No. —Negó con la cabeza. —Perdóname a mí, no quise decir lo que dije, solo te usé como excusa para desahogarme, perdón por ser tan egoísta.

Reiko negó con la cabeza —No, tiene razón no entiendo las emociones, solo sé lo que leí en libros sobre ellas. Pero no sé cómo se sienten.

—Reiko... Yo...

—No sé lo que siente, pero de alguna puedo decirle con seguridad que no fue su culpa. – Ichigo no sabía que responder —Vamos, desvístase y volvamos a la cascada. —Dijo separándose del abrazo y comenzando a sacarse la ropa frente a Ichigo.

—¿Tam...tampoco tienes vergüenza? —Tartamudeó sonrojada mientras se tapaba los ojos.

—No. —Contestó sonriendo.

—Esta bien, solo intenta evitar cambiarte enfrente de otros. —Sugirió.

—Está bien, lo intentare. —

Pasaron horas hablando, conociéndose a profundidad mutuamente. Al llegar el mediodía, notaron que probablemente llegarían tarde a  la hora del almuerzo. Se cambiaron por separado y volvieron a la mansión, sus caminos se separaron al entrar, ya que Reiko debía de hacer algo antes de ir a comer. Asi que se despidieron.

—Nos vemos en el comedor. —Sonrió Ichigo.

—Si. —Asintió subiendo por las escaleras.

Cuando Ichigo estuvo por entrar al comedor, escuchó un gritó enfadado viniendo del primer piso. Al reconocer la voz, subió corriendo las escaleras del lado del sector masculino (Ya que el primer piso se dividen en dos sectores, el masculino y el femenino.). Al llegar notó como Zero Two había arrojado a Reiko contra la pared, Ichigo se acercó preocupada.

—Estúpido muñeco de mierda, ¿Quién envidiaría a una basura como tú? —Escupió Zero Two, mirando al chico con desprecio.

- Tú. – Dijo sonriendo.

Zero Two chasqueo la lengua —Incluso luego de ser arrojado contra la pared no cambia tu estúpida expresión. Si no sientes nada ¿Para qué sigues vivo? 

Zero Two recibió una bofetada por parte de Ichigo.

—Eres la menos indicada para hablar sobre sentimientos, incluso si él no siente nada, al menos él intenta entender y preocuparse por los demás, no es como tú, que solo te importa Hiro. —Hablo sin titubear apretando sus puños. Zero Two cambio su expresión de sorpresa a una de fiereza. —Aunque ¿De verdad te preocupas por él? Desde que llegaste, solo lo has tratado como si un simple objeto con el que puedes hacer lo que quieras. Incluso en un momento tan duro como el que estamos viviendo. A ti no parece afectarte en nada. ¿No serás tú la que no siente nada? – Agregó con picardía.

Los ojos verdes de Zero Two se tornaron de un rojo brillante. Su mirada estaba tan fija en Ichigo como si se tratase de un animal salvaje el cual había encontrado a su presa. Ichigo por instinto, camino dando pequeños pasos hacia atrás hasta tocar la pared. Zero Two apareció en un segundo frente a ella, rechinando los dientes dejo a la vista sus puntiagudos colmillos y con las afiladas uñas de su mano derecha, comenzó a acariciar el cuello de Ichigo lentamente.

—Escúchame bien mocosa. —Ordeno gruñendo. —Atrévete a compararme con él una sola vez más... —Murmuro generando presión con sus dedos. —Y te romperé el cuello como una simple rama. —Amenazo sin pestañear.

Reiko se levantó para separar a Zero Two de Ichigo, hasta que escuchó la voz de Hiro buscando a la pelirrosa.

—Zero Two ¿Dónde estás? —La esbelta joven abrió los ojos.

—Aquí estoy Cariño —Informó soltando a Ichigo.

Dando una última mirada de desprecio a Reiko, fue en busca de Hiro. Las piernas de Ichigo colapsaron. Apoyando sus manos en el suelo, intentó detener la sensación de estar ahogándose tomando bocanadas de aire. Reiko camino hacia ella y acaricio su espalda en círculos.

—Lo siento, hice que la involucrara en nuestro problema. —Se disculpó.

Ichigo comenzaba a respirar con normalidad.

—No te disculpes. Yo elegí meterme. —Corrigió.

—No debiste haberlo hech– —Fue interrumpido por Ichigo

—Lo siento. – Se disculpó dejando a Reiko confundido —Por todo lo que te dije. Desde que nos separamos no dejé de pensar en eso. 

—Estas perdonada, pero, como ya se lo dije, no puede lastimarme, no siento nada.

—Aún si es así. —Declaró. - Que no sientas no significa que debas recibir el desahogo de los demás.

—Entonces... ¿Me protegiste? ¿Es por eso que golpeaste a Zero Two?

—Si... y no, si bien fue más que nada por lo que te dijo, también lo hice porque tenía ganas de golpearla desde hace tiempo. 

—¿Hacer eso la hizo feliz?

—No... no lo sé. —Dijo suspirando acostándose boca arriba con los brazos estirados.

—¿No lo sabe? —Preguntó sentándose al lado de Ichigo.

—No.-

—Estoy confundido. – Declaró Reiko.

—Es... complicado, digamos que golpearla me hizo feliz, pero esa felicidad solo duro un instante. Ahora simplemente sigo sintiéndome vacía.

—Entiendo, fue una felicidad temporal. Entonces no debió golpearla, ella pudo haberla matado si quería. —Recordando la sensación, Ichigo cerró sus ojos y acarició su cuello, para luego mirar a Reiko con determinación.

—Si, pero no soporte que te insultara.

—¿Porque?

—A nadie le agrada que insulten a un amigo. —Hablo volviendo a extender los brazos.

—¿Amigo?

—Si, amigo. —Se sentó en el piso mirándolo de frente.

—Ya veo. Entonces... ¿Somos amigos? —Pregunto ladeando la cabeza.

—Claro, ya compartimos un vínculo. —Sonrió

—¿Un vínculo? —Ladeo aún más la cabeza

—Si, en la cascada ¿Recuerdas? Ahi pudimos formal un vínculo. Gracias por haberte preocupado por mí y por mostrarme tu lugar secreto, de verdad lo apreció,

—De nada. Fue un placer ayudarle. 

—Jeje, deja de ser tan formal. He querido decírtelo desde hace tiempo, no es necesario que me trates como alguien superior a ti.

—¿Esta segura? —La miro con confusión.

—Sip. —Afirmó con la cabeza.

—Entendido a partir de ahora le hablare informalmente, Señorita Ichigo. 

—Solo dime, Ichigo. 

—Esta bien, Ichigo. — Sonrieron juntos.

—En fin, vamos a comer. Me muero de hambre. —Comento, levantándose del suelo.

—Oh. Lo siento tengo que hacer algo antes. —Dijo imitando el movimiento de Ichigo.

—Acaso ¿No era hablar con Zero Two? —Preguntó con una mano bajo su mentón.

—No. —Negó con la cabeza. —La encontré de camino y comenzamos a discutir. —Encogió sus hombros. —Una vez termine, iré contigo. —Prometió despidiéndose con una mano.

—Esta bien, te espero. Pero no tardes. —Ordeno con un leve puchero. Para luego volver a sonreír.

—Si. —Afirmo moviendo la cabeza de arriba abajo. Viendo como ella giraba en la esquina.

Una vez Ichigo se fue de su vista, Reiko, caminó a su habitación al fondo del pasillo del sector masculino. Al entrar se acercó a su mesita de noche, abrió el cajón y agarró un dispositivo cuadrado, tocando el botón que sobresalía del centro, se extendió convirtiéndose en una Tablet. Sentándose en el borde de su cama y encendió el dispositivo notando que había dejado dos archivos abiertos que tenian como títulos; "Como hacer que un líder sea más efectivo" y "Manipulación Encubierto". Minimizándolas, comenzó a escribir algo. Tras pasar unos minutos, encogió la Tablet nuevamente y volvió a guardarla para finalmente dirigirse al comedor.

Fin del Capítulo 1.