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Category:
Fandom:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2012-07-03
Completed:
2013-02-27
Words:
9,059
Chapters:
5/5
Comments:
22
Kudos:
47
Hits:
1,074

A Song About A Friend

Summary:

Cinco veces que Jackson y Danny compartieron cama.

Notes:

Esto es un fic que trata de hacer dos cosas. Por un lado, explorar la amistad tan maravillosamente rica que la serie ha creado entre estos dos personajes; por otro, intentar aclararme si los emparejo románticamente o no. Así que no puedo prometer que acabe siendo Jackson/Danny o que se quede en simple amistad, porque ni siquiera sé qué quiero que pase.

Chapter 1: 2001

Chapter Text

Tenía seis años y Jackson era demasiado pequeño para saber lo que estaba pasando. Lo único que tenía seguro era que no le gustaba, que no era algo bueno, porque se lo habían dicho con ojos llorosos y con sonrisas falsas y repitiendo mil veces 'pero eso no cambia nada, no cambia lo mucho que te queremos'. Y Jackson era muy pequeño, pero no lo suficiente como para no darse cuenta de que lo cambiaba todo.

Les dejó una nota que decía 'señores whittemore me voy de casa no mireis en casa de danny porque no voy a estar voy a dormir debajo de un puente. firmado jackson.'

Apenas veinte segundos después de encontrar la nota, antes de que pudiera calar el miedo por que su hijo anduviera solo por Beacon Hills, sonó el teléfono. Era la madre de Danny, precisamente, diciendo que había llegado un rato antes exigiendo hablar con su hijo.

-¿Sabe tu madre que estás aquí? -le preguntó ella-. ¿Has venido solo?

-No he venido a hablar con usted, he venido a hablar con Danny -replicó Jackson con una autoridad impropia de un niño de seis años.

Él llegó trotando por las escaleras, la sonrisa enrome en la cara. El primer diente se le había caído la semana anterior, por fin, y no era capaz de dejar de sentir la encía con la punta de la lengua.

-¡Jackson!

-¿Quieres ver Pokémon? -fue su saludo.

Danny miró a su madre, y ella le devolvió la mirada un poco incrédula.

-Os voy a hacer un sandwich. ¿Por qué no vais a la habitación? -dijo ella, con la actitud de una mujer que ha tenido que lidiar con cuatro niños de esa edad antes.

Ellos subieron al piso de arriba y Danny colocó una silla contra la puerta para que no se pudiera abrir, antes siquiera de que Jackson le dijera nada. Él se quitó la mochila y la dejó sobre la cama.

-Voy a tener que vivir aquí.

-¿Por qué?

-No puedo seguir viviendo en casa -contestó-. Odio a mis padres.

-¿Y prefieres vivir con los míos?

-No tienen por qué enterarse. Me puedes subir la comida escondida en los bolsillos, y dormiremos los dos en la cama, y por la mañana iremos juntos en el autobús al cole.

Danny arrugó la boca, dándose cuenta de que no iba a durar mucho el engaño.

-¿Soy tu mejor amigo? -preguntó.

-He venido aquí, ¿no?

-Vale -replicó, dando la respuesta por buena-. Pero los viernes hay sopa para cenar, y no me voy a llenar los bolsillos de sopa, así que esta noche bajas. Mi madre ya sabe que estás aquí.

-Nos estamos perdiendo Pokémon.

Se echaron en la cama a ver la tele, que solo funcionaba por las tardes un rato entre el cole y la hora de la ducha, y no mucho tiempo después apareció la señora Mahealani, tratando de entrar en la habitación.

-¡Danny! ¿Cuántas veces te he dicho que no atranques la puerta?

Él se levantó de un salto y quitó la silla para abrir. Su madre le pasó el plato con los sandwiches y unas patatas fritas y no se movió de allí mientras Danny iba a dejarlo sobre el escritorio. Sólo le hizo un gesto para que saliera con ella al pasillo.

-Daniel, he llamado a los papás de tu amigo.

-¿Por qué?

-Porque ha venido él solo cruzando la calle.

-No vive tan lejos.

-No puede escaparse de casa cuando le venga en gana.

-Odia a sus padres -le dijo, como si eso fuera a zanjar la situación.

-No les odia. Y ellos están muy preocupados, cielo. Jackson puede quedarse un rato si quiere, pero va a tener que volver a casa.

-¿Puede quedarse a dormir?

-Danny.

-Es mi mejor amigo.

-Creí que el chico del Sheriff era tu mejor amigo.

-Stiles es raro. Mami, por favor.

Ella suspiró sonoramente, poniendo los ojos en blanco.

-Eres un liante. Voy a llamarles otra vez. Comeos la merienda, y no te vuelvas a encerrar o te quitaré la puerta y haremos con ella leña para la barbacoa.

Vieron la tele hasta que entró el bloqueo para niños y tuvieron que irse a bañar y a ponerse el pijama. Jackson no dijo gran cosa en toda la tarde, lo que no era del todo raro, porque nunca hablaba demasiado, pero parecía más enfadado de lo normal. Y no con Danny, como solía estar cuando no le dejaba jugar con su videojuego o se sentaba en su sitio en el autobús. Estaba enfadado con el mundo.

Cenaron todos juntos en el comedor, porque el hermano mayor de Danny había vuelto de la universidad para pasar el fin de semana en casa. Jackson comió en silencio y le miró con insistencia hasta que él acabó también.

-¿Podemos ir arriba, papá? -preguntó, metiéndose los últimos trozos de pollo en la boca.

-¿No queréis postre?

-No.

-Vale -accedió, haciéndoles gestos para que se marcharan.

-En una hora subo a veros, y como no estéis durmiendo como benditos os pongo a fregar platos -añadió su madre-. No os olvidéis de lavaros los dientes. Buenas noches.

-¡Buenas noches! -contestaron los dos al unísono, correteando hacia las escaleras, y el perro les siguió hasta arriba.

En la cama había sitio para los tres, y se pasaron un buen rato jugando con él, doblándole las orejas y mandándole a buscar juguetes a la otra esquina de la habitación, hasta que Danny se atrevió a preguntar.

-¿Qué ha pasado con tus padres?

-Les odio -contestó Jackson sin pensar.

-¿Por qué?

-No lo entiendes. Tus padres molan un montón, pero los míos no. Y no son mis padres -dijo en voz baja, acariciando el lomo de Poppy-. Soy adoptado.

-¿Como Lee? -Danny le miró un rato largo. -Él es de China y tú no eres chino.

-No sé de dónde soy. Ni quiénes son mis padres.

-Los señores Whittemore.

-Pero no soy como ellos. Y mi madre no me tuvo -susurró, como si fuera información secreta que no debería tener.

-Yo salí por un agujero en la tripa de mi madre, porque estaba mal sentado allí dentro y casi me muero, y luego lo cosieron, y ahora tiene una cicatriz así de grande -dijo, abriendo los brazos-. Da mucho asco.

Jackson levantó las cejas, mirando a su amigo como si fuera tonto.

-Pero sigue siendo tu madre.

-Sí -reconoce, apretando la boca-. Tu madre te hace la cena y te regaña cuando te manchas la ropa de barro y te compra pijamas por tu cumple como si eso fuera a hacerte ilusión, igual que todas las madres. Da lo mismo si no te ha llevado dentro, porque eso da mucho asco, así que mejor para ti.

-Pero he estado dentro de alguien. ¡De una desconocida!

-Oh -dijo, cayendo en la cuenta-. Bueno, a lo mejor no, a lo mejor eres un marciano que viene del espacio.

-Eso es de una peli. No es de verdad -contestó él, cruzándose de brazos.

-Nunca he visto a nadie con los ojos tan azules, tienes que ser un marciano -insistió, entusiasmado por tener el mejor amigo más guay del mundo.

-Eres idiota, Danny -gruñó él, acurrucándose en la cama y tapándose con la manta hasta la barbilla-. ¿Vas a dejar una luz encendida?

-Si quieres.

Por la mañana, cuando bajaron a desayunar, los padres de Jackson estaban tomando café en su cocina. Danny sólo pudo pensar en que el señor Whittemore levantaba las cejas de la misma manera que su amigo cuando se enfadaba, y que era gracioso.