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Emotional explotion

Summary:

—Creo que ahora entiendo tus constantes recaídas y migrañas, amor. Estas constantemente pensando en este tipo de cosas por mi culpa—

_____

O, Roier está cansado de perder gente así que sufre una montaña rusa de emociones al no saber cómo debe sentirse.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

La primera molestia que sintió el híbrido de gato fue un pitido agudo en sus oídos. Sus ojos enfocandose correctamente y observando el panorama: el lugar donde sería la fiesta de bienvenida para este chico llamado Wilbur estaba en llamas y ya no existía, estaba parado en escombros, alguien había activado dinamita en los inferiores de la infraestructura.



Toma respiraciones profundas, entrecortadas, el pitido es persistente y ahoga sonidos externos. Escucha a algunos de sus compañeros gritar algo pero no es capaz de comprender con exactitud. 



Cuando está por levantarse del suelo nota que casi la totalidad de sus manos están cubiertas por una capa reseca de sangre. Mientras se da el tiempo de examinarse a sí mismo, observa lo que en algún momento él llamará cicatrices de batalla. No son profundas pero debían atenderse rápidamente para evitar infecciones.



Siente una picazón en su rostro. Palpa su mejilla y siente escalofríos enviando golpes eléctricos en su sistema nervioso y vértebra. Una sensación de aire frío ingresando a áreas que no debería. Se siente incompleto en muchos sentidos, no solo refiriéndose a las heridas en su cuerpo.





Su anillo de casamiento.



Observa sus alrededores sobresaltado, se levanta y deja que el oxígeno llegue a su cerebro para moverse con normalidad. Observa con detenimiento: su mochila, bolsillos, da vuelta cada piedra que es levemente sospechosa. 



"Cellbit!— oye gritos en la distancia, era Forever. Corriendo en dirección suya.



El de melena rubia se detiene a unos metros cuando observa brevemente la parte izquierda del rostro de su amigo en carne viva, cubierta de tierra. Se le detiene la respiración por un momento hasta que este lo saca del trance.



"Mi anillo!"



"Qué?—" Preguntó desconcertado. Lo último que esperaba era una respuesta como esa. Sus ojos no se apartan de los tejidos expuestos.



"Mi anillo de casamiento! Lo perdí!" Sus manos inconscientemente van a su cabeza, jalando un poco su cabello, suelta un gruñido hacia su persona. Su esposo estaba en su casa en estos momentos, gravemente enfermo y preocupado tras haberle contado de su postulación en las elecciones. Lo que menos quería hacer en estos instantes era ser el causante de más dolores en el amor de su vida.



Días después de su boda recayó, inició con un resfriado. Luego noches de migrañas intensas y temperatura superior a cuarenta. Cellbit siempre se mantuvo a su lado; las madrugadas donde se despertaba por la escasez de aire en sus pulmones, donde derramaba un par de lágrimas porque los medicamentos no cesaba el dolor.



"Cálmate! Le diré a Felps que lo busque. Hay que tratar tus heridas, están en carne viva!" El rubio elevó su voz, tomándolo del brazo y transportandolos a ambos al castillo del híbrido. Cellbit consideró alejarse pero la parte izquierda de su rostro comenzaba a arder e irritarse. 



——



Roier estaba en el castillo de su esposo, recostado. Con un paño húmedo en su frente la cual se estaba volviendo simple decoración porque no cumplía su función, su fiebre no bajaba y se sentía peor que antes. Suspiro temblorosamente y cerró los ojos. 



Los rayos del atardecer lo hacían sentir mareado, una pesadez se asentó en su estómago y decidió no moverse de allí. Levanta su brazo y lo coloca por encima de sus ojos, tapando la iluminación.



Había llegado a la conclusión de que su estado no mejoraba por no saber manejar sus nervios, su cuerpo estaba cobrando facturas por todas las veces donde se sobrexijio, tanto física como emocionalmente. Cellbit hoy tenía su primer debate tras presentarse como candidato, cosa que ya lo ponía histérico al pensar en los finales trágicos que su padre le contaba.



Luego estaba el pequeño Richarlyson. Había insistido en que podría cuidarlo pero su estado no se lo permitía. Además, su esposo no dejaría que levantase un dedo de la cama. Se sentía inservible, odiaba estar enfermo y lo que eso implicaba.



Agradece que sus pastillas recurrentes hagan el efecto matutino de calmar las voces en su cabeza, de otra manera ya habría puesto la misma bajo tierra. Gime suavemente ante las oleadas de sufrimientos que la migraña trae, sus párpados tiemblan. 



Oye el sonido de platos y ollas cayendo al suelo en lo que parece ser la cocina. Sus extremidades se congelan tratando de enfocarse en los ruidos. Distingue un par de voces masculinas, una más alarmada y fuerte que la otra.



Una de ellas suena bastante a..



Cellbit ?



Quita su antebrazo de su rostro, abriendo levemente su ojo izquierdo para que se adapte a la luz. Su esposo ya había llegado? Si mal no recuerda le había dicho que el debate podría tardar horas, pero apenas habían transcurrido dos.



Sus brazos lo levantan demasiado rápido, una sensación nauseabunda se apodera de su cuerpo. Su mano se dirige a su frente pidiendo silenciosamente que el dolor cesará.



Finalmente se levanta de la cama con una manta alrededor de sus hombros. Toma pasos apresurados y se arrepiente de los movimientos bruscos que lo agitan. Comienza a ser más consciente de los hombres en su cocina; Cellbit y Forever.



Caralho! Tu rostro esta— merda!" 



—Hijo de puta no grites, mi esposo está durmiendo!—



—Te has visto a ti mismo—



El rubio se detiene observando a la nueva ausencia en la habitación. El kit médico es un desastre, morfina, fentanilo, apósitos y vendajes se esparcen por toda la mesa de la cocina. Algodones manchados de sangre junto con las manos de Forever. Ambos hombres hechos un desastre, trajes que antes relucieron ahora están destrozados.



Los ojos de Roier van en todas las direcciones sin entender qué sucede. Forever lo mira asustado como si él fuera un cachorro perdido, y Cellbit. Cellbit está dando la espalda. 



Forever reacciona mucho más rápido que su marido: —Roier! Amigo! Que tal?— Se acerca a él pero no logra inmutarse. Sus ojos están fijados en el híbrido felino. Trata de acercarse a su esposo con el ceño fruncido pero el rubio bloquea su camino.



El rubio suelta temas de conversación que tratan de desviar su atención del hombre.



"Vinimos a buscar unos papeles que olvidamos, no te preocupes!" Sonríe forzadamente, una mano se dirige al hombro del más bajo. 



—Qué le sucede a mi esposo..— Pregunta tembloroso, la temperatura de su cuerpo aumenta y siente como si lo encerraran en un horno. Roier no era idiota, sabia que algo habia sucedido en el debate, juzgando los elementos en la mesa. La sangre que ahora también se esparce por sus hombros y que asume es de..



Empuja a Forever pero este no le deja continuar observando o adelantarse a tomar otro paso, hay un par de lágrimas que se asoman por sus retinas. 



—Cellbit, mírame!— Levantó su tono, tratando de llamar la atención de su esposo.



Susodicho está con los ojos cerrados. Puños apretados, sabe que el tono de su esposo es serio. No quiere que lo vea así, no ahora. No minutos después de sufrir una atrocidad de esta magnitud. Hay tantos motivos pero el solo quiere que su esposo no lo vea, lo destrozaría. Cuánta razón tenía el castaño cuando le dijo que abandonara las elecciones, que estas nunca terminaban bien.



Y aun así, no lo escucho. Lo conversaron y el pobre Roier cabizbajo pero sonriente logró entender que todo estaría bien. Aceptando la decisión de su, en ese momento, prometido. 



Ahora estaban aquí, en el momento en que se dé la vuelta haría que Roier sufra de sus decisiones. Sabe con suficiencia eso. Y estará enojado con él, era obvio. Pero el rencor e ira que sentira hacia sí mismo sería abismal. Cellbit había prometido en el momento de su boda que, nunca mas atravesaría estas situaciones de desesperación y nerviosismo solo..



Pero aparentemente en las letras pequeñas del contrato decía que él mismo sería el encargado de atraer esas sensaciones al supuesto bienestar de su marido.



Suspira temblorosamente. Ambos hombres estaban expectantes de sus movimientos. Le hace unas señas que Forever entiende y se aleja del más bajo, quien se acerca con rapidez dejando la manta en el piso.



"Gatin—



Se encuentran cara a cara. Los ojos del arácnido se abren con intensidad, aterrado ante la vista. Una mano lentamente sube a su boca, tapando la tristeza y desamparo transformándose en sollozos. La parte izquierda del rostro de su esposo estaba en carne viva. La parte trasera de su dentadura era visible con la escasez de piel. Uno de sus ojos que alguna vez demostraban emociones, se convirtió en un grisáceo inservible.



—Guapito..— susurró. Sus manos se encaminaron a la cadera del más bajo, temblorosas. Por primera vez en su vida se sintió pesado, el orgullo que mantenía en alto había caído en peso muerto. Necesitaba sostenerse de algo, o alguien. Ese alguien era la persona enfrente de él. 



Ninguna palabra irrumpió el ambiente tenso. Los malestares de Roier se pusieron de acuerdo para dejarlo trabajar, se alejó de su esposo y sus manos comenzaron a moverse ágilmente entre los vendajes, pestañeaba repetidamente para que las lágrimas se deshagan. 



No era la primera vez que trataba con quemaduras de este nivel. Aun así, que la herida fuera facial lo hacía un poco más complicado.



Suspiró. En las manos tenía vendajes y una bolsa de agua fría para colocarla cerca de su rostro. Hizo que el felino se sentará en una silla, con Forever a su lado asistiendole en lo que necesitase. 



—A ver si no serás pendejo.. cierra los ojos— Roier susurró. Cellbit sentía la necesidad de explicar su estado. Pero ver a su esposo con ojos cristalizados y cansados, manos temblorosas mientras lo posiciona.



Escucha al más bajo susurrar varias cosas en torno a él: 



Ay dios..



Perdón..



Quieto..



En ningún momento le echó en cara la conversación que habían tenido noches antes sobre dejar la candidatura y todos los peligros que conformar una significaban.



—El agua calmará el dolor..— dice. Forever se fue cabizbajo hace unos minutos, con un presentimiento de que la pareja tenía palabras atascadas en la garganta.



El mayor siente la adrenalina drenarse de su cuerpo. Las horas que su esposo pasó desinfectando se sintieron como segundos. Un fondo negro hace que, de repente, se despierte en la cama matrimonial, en completa soledad



Comienza a palpar su rostro el cual siente como nuevo, la realidad es que un vendaje rodea su cráneo y cubre la gran herida que se formó en su rostro. Cierra los ojos y suspira calmado y agradecido. Las pulsaciones en sus oídos se reducen a silencio.



Descubre que, a su lado, hay un pequeño bulto bajo las sábanas, el pequeño Richarlyson durmiendo plácidamente. Observa como el marco que lleva al balcón permite que la luz de la luna ingresé débilmente. 



Queda sentado en el borde de la cama. Deja que el oxígeno llegue a su cerebro aclarando la oscuridad que se genera. En la banca del balcón está su marido, cubierto con una manta. Sentado en posición fetal abrazando sus rodillas. 



El corazón del mayor cae y sube como gráficos. Por un momento lo consume la culpa, luego se llena de agradecimiento y calidez pura. Se acerca en silencio, escucha las respiraciones del menor. Se sienta y vislumbra sus facciones.



Ojos cerrados y pestañas temblando levemente. Su vincha sin usar a un lado deja que su cabello caiga sobre su frente. No puede evitar tocar los pocos rulos en las terminaciones de su cabello y sonreír. 



Se acerca aún más al cuerpo somnoliento y lo atrae a su pecho suavemente, besando su cabeza repetidamente. Mira la oscuridad lejana y sus pensamientos invaden su mente.



Su chico se la había pasado enfermo todo este tiempo y, a pesar del dolor, lo ayudó y se quedó a su lado hasta ahogarlo en calma. Ahora estaba durmiendo en medio del frío lo que probablemente lo dejará en cama unos días más. Lo cubre más con la manta al pensar eso.



Saca su comunicador con su mano libre para verificar la hora pero por primera vez desde la explosión, se ve a sí mismo en el reflejo. Había salido bastante perjudicado: el vendaje cubría gran parte de la nueva cicatriz. Lo que no había notado era que se extendía por todo su cuello y finaliza en la punta de sus dedos. 



Felps siempre había sido muy insistente con él para hacerse tatuajes compartidos que se extiendan por varias zonas de su cuerpo, era esto similar? Cerró los ojos tratando de reír. 



Flexiona su muñeca y dedos, la piel se siente extraña: delicada y sensible. El aire hace que se estremezca, el viento se hace mucho palpable en donde no hay corteza.



Una calidez repentina junto con un bostezo hacen que examine el cuerpo a su lado. Se acurruca contra él, sus piernas pasan a estar casi arriba de su regazo. La mano del castaño jala su camisa con fuerza, gime un poco al estirar los dedos de los pies entumecidos y vuelve a esconder su rostro en el pecho del más alto.



Inclina la cabeza para examinarlo. Ojos entrecerrados y perdidos. Asume que solo quiere estar seguro de que su enamorado está aquí, seguro y estable. No tiene ánimos de hablar, aunque parece bastante necesario ahora.



"Bebé?— Cellbit susurra —No quieres ir adentro?— la mano que lo rodea se dirige a su cabello, acariciando los rizos. Solo recibe una señal de negación con la cabeza.



Se quedan en silencio por un largo rato, el sol comienza a ascender, la mano de Roier toca su propia frente tapando su vista de la luz natural. Una tos seca se interpone en su acción, aun así se aparta de su esposo repentinamente. 



—Te prohibo asistir a otro debate— pronuncia rotundamente, seco y frío. Sin una pizca de esa voz coqueta o divertida, característica suya. Está atento a su lenguaje corporal, por la cercanía puede escuchar como está haciendo añicos el interior de su mejilla..

 

—Es que, de verdad, eres un pendejo. Tanta inteligencia para nada..

 

Enojo.

 

—Te lo puedo explicar, amor. Juro que..— el castaño lo toma de los hombros con fuerza. Observa sus propios dedos tomando un color rojizo y cierra los ojos. Un ceño fruncido demostrando tristeza y preocupación aparece en el rostro del híbrido. En ningún momento siente que está siendo dañado. Roier siempre fue una persona muy cerrada a sus emociones, sacarlas a la luz por primera vez es confuso y deriva al enojo.



Lo abraza con fuerza y lo escucha gruñir de la frustración: —No! Por qué sigues arriesgando tu vida como si yo no estuviera aquí?! Si tu mueres, o te pasa algo el que sufrirá seré yo, Richarlyson y todos los que te amamos!— gritó, alejándose una vez más de su pecho. Observa como la culpa la consume automáticamente, muerde su labio y mira al cielo tratando de que la ignorancia lo consuma. 

 

Tristeza.

 

"Es que,— susurra—estoy tan cansado de perder gente que trato de molestarlos lo menos posible para que así no se vayan— vuelve a observar, las manos del mayor van a las caderas del emisor, haciendo suaves caricias para calmarlo. 



—Y aun así, aquí estás tú queriendo irte de nuestras vidas por voluntad propia? Por unas elecciones?— su voz se quiebra al final. Abre y cierra la boca para agregar algo más pero sabe que si lo hace sus emociones desbordaran por primera vez en su vida, estaba asustado.



Cellbit siente un nudo en la garganta, su visión se siente borrosa. El sol detrás del menor hace que sea una escena digna de recibir una pintura. Y sabe que Roier tiene razón, si arriesga su vida no podrá observar estos escenarios, no podrá pasar tiempo con su hijo, con sus amigos.



—Perdí tanta gente gatinho, fuiste una de las personas que más se quedó. Así que, por favor..no asistas a las elecciones. No asistas. No puedo perderte como a Bobby, como a Jaiden. Richarlyson es solo un niño, cómo reaccionaría si uno de sus padres muere?— En este punto ambos están llorando. Atrae a Roier al hueco en su cuello y lo escucha romper en llanto, jadeando y sufriendo débiles espasmos. Aun así, se fuerza para alejarse.

 

Nostalgia.

 

Aparta las lágrimas de sus ojos. Retinas ardiendo, resecas. De repente estalló en carcajadas, dejando extrañado al contrario. Puede sentir sus músculos rígidos por el estrés y la tristeza repentina. Pone sus manos en las mejillas del menor y le otorga una delicada sonrisa a pesar de las mejillas rojizas. 



—Creo que ahora entiendo tus constantes recaídas y migrañas, amor. Estas constantemente pensando en este tipo de cosas por mi culpa— finaliza, depositando un beso en la comisura de sus labios. Tranquilizandolo. El sol sube lentamente, brindando una fuente de luz que hace que el recuerdo se grabe más profundo en sus mentes.



En unos minutos, ambos estan recostados en la cama. Cubiertos por múltiples mantas y manteniendo el calor, no solo de sus cuerpos sino del amor que se tienen el uno por el otro. Sus manos unidas y sosteniendo al infante, uno a cada lado. Haciendo un juramento silencioso de protección y comunicación, tanto personal como colectiva.



 

 















Notes:

Queria hacer un estudio del personaje de Roier en QSMP. Creo que es un cubito cansado de perder gente, y relaciona la supiesta causa de esas pérdidas con mostrar sus emociones creyendo que es molesto. por lo tanto evita hacerlo, y cuando accidentalmente lo hace pierde el control porque no quiere ser visto de esa manera, poniendose nervioso. Algo asi como un ataque de pánico? Tal vez no sea la definición correcta, lo siento.

Espero se note que empecé con un camino de la historia y terminé por otra completamente diferente.