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De dotes y adopciones: No estrictamente en el orden enumerado.

Summary:

A Dracule Mihawk le han endosado dos adolescentes con problemas. Pero sin duda alguna el peor de todos es Roronoa Zoro. Temiendo que el niño no pueda hacer nada útil con su vida cuando llegue a ser el mejor y queriendo un destino diferente al tedio con el que Mihawk a tenido que lidiar desde que se convirtió en el mejor espadachín del mundo decide asegurarle a su hijo más desastroso un futuro en el que pueda prosperar. Y, por supuesto, no hay nada mejor para eso que asegurarle un matrimonio.

Zosan external POV. Mihawk intenta hacer de casamentera y preparar a Zoro para ser el marido de Sanji a toda costa. Aunque eso incluya entre otras cosas: Atar a Zoro a una cama, desintoxicarlo, meterlo en una bañera y desparasitarlo.

Notes:

Escrito por una persona en el aroace spectrum (soy demi) todas las bromas referentes al respecto son bromas internas I guess.

Mihawk es castellano y no admito críticas (es broma si las admito esto es solo mi headcanon tehe)

Dracule Mihawn: No me puedo creer que a mi hijo le guste un francés.
Perona: Su padre tiene un restaurante.
Mihawk: Pueden más dos quesos de dos carretas.

 

PD: mi segunda familia gótica preferida después de la familia Adams.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La vida de Dracule Mihawk había consistido en un tedio tedioso tras otro en un anodino desfile de absoluta calma chicha. 

En esta procesión inaguantable de aburrimiento infinito, de vez en cuando había una fracción de interés. 

Allí estaba tirado en medio de un charco de sangre, en realidad, era poético porque así lo había dejado la última vez que lo vio. La vida en ocasiones se presentaba como un círculo de curiosas casualidades. 

 

Mihawk había jurado y perjurado contra la paternidad. Pese a que algunos de sus conocidos y (muy reticentes) amistades, poseídos por una especie de “baby fever” habían empezado a procrear y adoptar como si no hubiese un mañana, y, con ello cantarle las divinas alabanzas de dicho estado de gracia. 

 

El mejor espadachín del mundo recordaba, en particular, una discusión bastante peliaguda con Bartholomeo Kuma. La discusión terminó con Kuma dejando ir una sonrisa de apariencia inofensiva y advirtiéndole de que “un día se tragaría sus propias palabras”.



Y, una semana después de regresar de Marine Ford empezaba a entender con cristalina claridad de que había llegado finalmente el día en que Kuma había cumplido con su palabra. Menudo hijo de puta. 

 

Dracule Mihawk ahora era padre.




El proceso de adopción había sido tan sencillo como inconsentido. Kuma había teletransportado a Roronoa Zoro y una muchachita llamada Perona a su castillo, dejándolos a su cargo con una desfachatez absoluta. 

 

El estado en el que los había dejado a ambos dejaba mucho que desear pero sin duda alguna el estado más preocupante era el de Roronoa:

 

Parecía un animalillo recién atropellado en la cuneta de algún camino sin asfaltar. Estaba alcoholizado hasta puntos de lo grotesco y ni siquiera de una manera chic o bohemia, era más bien uno de esos alcohólicos de los que morían en congelados dentro de fuentes en las islas de invierno y a los que había que sacar a pedazos porque se quedaban pegados al pavimento a causa de la helada. 

 

Con ayuda de Perona, lograron atarlo a la cama la primera semana de su estancia, para que los vendajes que había colocado el médico que Mihawk pagó de su sueldo y bolsillo hiciesen su trabajo; y lo vieron pasar por el síndrome de abstinencia más horrendo de la historia recordada y no recordada. 

 

Sudoroso, irritado, apenas reteniendo cualquier cosa que le metiesen en la boca de comer antes de vomitarla, pasó a delirar como un poseso, dando alaridos que le helaría la sangre a cualquiera que no fuese el mejor espadachín del mundo, claro está. 

 

A menudo, parecía inmerso en una discusión infinita con un ente imaginario. Perona y Mihawk se acostumbraron a dormir escuchando de fondo una letanía sin fin de:

"Maldito cocinero inútil, ¡me importas una mierda!”

“Ah, si? Pues tu más pervertido!”

“¡¿Quieres pelea, rulo con patas?!

“¡Cejas de diana mira lo que me importas!”

 

Y en las más altas horas de la madrugada su verborrea alucinatoria adquiría un tinte más melancólico y desesperado:

“Sanji? Sanji por favor no la liaré más, lo prometo, dame sake, por favor dame sake solo un poco. ¡¡Por favor sake!!”

 

Hubo una cena de esa misma semana, que quedó completamente arruinada cuando al fin Perona y Mihawk se disponían a tomar un delicioso pollo asado con patatas escuchando de fondo sollozos francamente deprimentes.

 

“¡¡¡Luffy perdóname!!! ¡¡¡Por favor perdóname!!!”

 

Mihawk y Perona intercambiaron una mirada de circunstancias. 

“Incluso me da pena” confesó finalmente Perona, quien parecía haber empezado a agarrar cierto cariño al animal rabioso encadenado en una de las habitaciones del castillo.

Mihawk masticó un pedazo de pollo, meditabundo. Era la única manera de que sobreviviese pero ciertamente el pobre zagal tenía muchos problemas y era, hasta cierto punto preocupante dada su juventud. 



Pronto, Roronoa recuperó algo de su capacidad de ser humano, sanó de gran parte de sus heridas y fue liberado de la vergüenza de tener que usar un orinal bajo la atenta mirada de Perona (a causa del riesgo de fuga mientras aún se cerraban sus heridas). 

 

Así descubrieron que probablemente tenía algún tipo de daño cerebral ya que era absolutamente imposible lograr que se orientase. 

 

La primera vez que le dieron la suelta lo encontraron al final del día (viendo que no se presentaba a la cena lo fueron a buscar) en un extremo de la isla, deshidratado y desnutrido, hecho unos zorros después de pelearse con unos cuantos simios salvajes. 



Aquella misma noche Mihawk se preguntó seriamente cómo demonios se le podía sacar algún provecho a una criatura tan perdida y apestosa. Sin embargo, aquel era solo el inicio del descubrimiento de hasta qué punto Roronoa Zoro era una criatura profundamente desorientada e insatisfecha. 






Una semana larga desde que Mihawk tuviese el infortunio de tener que lidiar con adolescentes bajo su techo, observó la cantidad de tiempo que el zagal dedicaba a vagabundear por los largos corredores del castillo, dejando ir de vez en cuando un suspiro largo, emponzoñado de melancolía.

 

-Está enamorado.-enunció Perona, al tiempo que observaba a Mihawk pelar a la velocidad de la luz una patata para el pucherete nocturno. 

-Enamorado.-repitió Mihawk reflexivamente, a él le parecía que estaba más bien, más perdido que un hijo de puta el día del padre. 

-Si, del ricitos de oro.

-¿Y quién es ese?-Shanks había insistido que una de las bondades de ser padre era hacer preguntas simples y escuchar el silencio llenarse de respuestas incomprensibles y a lo mejor no era mala idea hacer conversaciones de castillos en el aire. La vida últimamente era muy aburrida. 

-El cocinero de su barco. Creo que se llama Sanji, ese que no tiene foto en su poster.

Mihawk recordaba obviamente un chavalín rubio y más bien lechuguinete.

-¿Ese no es el hijo de Redleg Zeff, el dueño de Baratie?-inquirió Mihawk.

-Puede ser, si.-confirmó Perona, plácidamente. 

-Hum…-meditó Mihawk. El pucherete ya tenía las verduritas bien cortadas y dispuestas para entrar en la cazuela.-El niño no me ha querido comer nada aún.-comentó.

-Claro que no-razonó Perona.-Si cuando estaba delirando por la fiebre estuvo una hora entera pidiéndole en sueños la cena a su querido. Que. Asco.

-No lo entiendes, Perona.-la niña no era mala chica, pero en ocasiones pecaba de ser corta de miras.-Ese chico es el heredero del mejor restaurante de todo el East Blue. ¿Sabes cuánto dinero facturan al año? 

-¿Va en serio, el flacucho ese?-el descrédito de la niña estaba justificado, era un fideo sin más cualidades que dar cuatro patadas bien dadas y cocinar (según los rumores) como un copero de los Dioses. 

-Roronoa no tiene estudios. Ni dinero. Ni perspectivas. Y apenas si tiene su pellejo maloliente en propiedad.-aunque el destino (o mejor dicho el malnacido de Kuma) se lo hubiese encasquetado no se podían negar sus muchos desperfectos.-Esta podría ser su única oportunidad en la vida de emparejarlo. 

-¡Pero qué dices!-la chiquilla dio una voltereta en el aire, llevándose las manos a las mejillas.-¿Vas en serio? ¿Quieres ayudarlo con el cocinero?

-No quiero ayudarlo Perona. Tenemos que casarlo con alguien que este no va a heredar el castillo. 

-¿Ah no y entonces a quien se lo darás? 

-Al menos se que tu me lo tendrás bien decorado. 

-Oh.-dijo Perona y sus ojillos redondos se humedecieron. 

-Por eso, hemos de adecentarlo lo que podamos y hacerle una dote. 

-¿Cómo lo adecentamos?-inquirió Perona y Mihawk supo que tenía que aprovechar la alegría que aún la poseía a causa de la promesa de un castillo en herencia para proponerle algo tan horrible como lo que le iba a proponer.







-El agua ha salido negra. Que asco.-comentó Perona lavándose las manos en la pica.-Qué cerdo es. 

Había sido una lucha sin cuartel, desde que Mihawk y Perona arrinconaron a Roronoa para meterlo en un baño enorme, armados con esponjas y todo el jabón del que pudieron hacer acopio. El chico se resistió como un gato panza arriba, rugiendo y maldiciendo como un felino feral. Tanto Mihawk como Perona había tenido que frotar usando bastante fuerza para arrancarle toda la porquería que llevaba encima. 

-He oído rumores de que el otro es un remilgado. No me extraña que no le haga ni caso, olía peor que un cubo de basura ardiendo en una fosa séptica. 

-Si logramos esto, Perona, seremos leyendas.-pronunció Mihawk. Por una vez en la vida al fin encontraba un reto digno de ser acometido. Era tan difícil educar a Roronoa como lo fue convertirse en el mejor espadachín, a lo mejor había algo de esperanza para el fin del tedio del que era prisionero. 

Perona rió con esa risa horrible que poseía y Mihawk volvió a preguntarse porque Kuma era un ser tan sumamente cruel como para premiarlo con esos hijos tan absurdos. 






Había llegado la hora de tomar cartas en el asunto. Para empezar el plan de lograr que Roronoa no acabase muriendo en alguna cuneta (ya fuera por alcoholismo, por perderse y no saber regresar a un techo decente o por una combinación de estos y más factores) era completamente necesario primero saber dónde yacían los afectos de Black Leg Sanji. La manera más rápida, cortés y protocolaria era escribir al padre del muchacho. Por suerte, Mihawk tenía la dirección exacta y eso facilitaría mucho las cosas. La carta que escribió decía así:  

 

Apreciado Chef Redleg Zeff,

 

Le escribo esta misiva para poner sobre la mesa diversos asuntos. Primeramente, quisiera decirle de todo corazón que admiro el proyecto que es su restaurante, Baratie, sin duda mi restaurante preferido del East Blue y posiblemente el segundo mejor de todos los mares (es un gran halago, creame). Dicho esto, quiero ponerle en conocimiento que desde hace un tiempo he adoptado formalmente a Roronoa Zoro y desde que vive bajo mi techo ha llegado a mi conocimiento su profunda y devota reverencia hacia tu hijo, Sanji. Roronoa tiene el propósito de cortejar a tu hijo de la manera más honrada posible, por ende, creí que era una buena idea ponerle al tanto de dichas intenciones y pedir su beneplácito antes de nada.

Soy conocedor de las virtudes de su hijo, no me han llegado nada más que alabanzas. Es educado, amable, cortés, conoce todos los protocolos habidos y por haber. Es un connoisseur del mundo de la vinicultura y por supuesto uno de los mejores chefs del mundo. También es conocido por su buen gusto en el vestir y por descontado, es un luchador prometedor. No me cabe duda que de aquí al futuro no parará de cosechar éxitos.

 

En comparación, pudiera parecer que Zoro carece de demasiadas cualidades y aunque no se pueda comparar con su hijo haré lo que esté en mi mano ahora que vive bajo mi techo para refinarlo. 

Sin embargo puedo decir a su favor y sin lugar a dudas que es un buen chico, pese a su falta de luces. Es obediente, sabe limpiar suelos y limpiar platos y es leal como un perro guardián. Si necesitáis emplearlo para cualquier trabajo que no le deberíais ni al peor de vuestros enemigos Roronoa haría lo que fuese por contentar a tu hijo Sanji. Mi hija, Perona, me ha informado que últimamente incluso puso su vida en peligro por protegerlo y conozco pocos hombres capaces de demostrar su devoción a alguien sin esperar nada a cambio. 

 

Dicho esto, su dote se compondrá de varios cientos de espadas que en valor de tres millones de berris (podrían valorizarse como más) y algunos buenos manteles que pasarán a tu disposición. 

Estoy dispuesto a legarle también más de la mitad de toda la colección de vinos de primera categoría de las mejores cosechas que tengo en mi bodega personal que, para evitar que se los beba, estipularé en las escrituras del acuerdo matrimonial pasarán a manos directas de tu restaurante para que los uses como quieras. Estamos hablando de una colección de más de 4500 botellas, su valor aún por tasar por expertos pero no me sorprendería que alcanzase más de 34 o 36 millones de berries. Y, por supuesto, depende de cómo vaya la negociación estoy dispuesto a incrementar su dote. 

 

Espero su respuesta,

 

Con mi mayor respeto,

 

Dracule Mihawk




Al cabo de una semana, finalmente llegó una gaviota mensajera con la respuesta del renombrado chef:



A Dracule Mihawk:

 

Desde que mi hijo zarpó con ese loco de Monkey D. Luffy, todas las veces que me ha escrito está monotemático con el que dices que es tu hijo. (Por cierto: ¿Primero lo rajas y luego lo adoptas? Estás puto majara.) En fin, dejando a un lado tus cuestionables decisiones personales si realmente lo que dices es cierto entonces estos dos cabezas de alcornoque están enamorados pero son demasiado idiotas como para confesarse. No negaré que parte de las incapacidades de mi berenjenita para comunicarse son en parte fallos en mi crianza. Dicho esto, me ofreces unos vinitos que me interesan. Le escribiré a mi hijo a ver qué piensa de que tu recién adquirido retoño le esté babeando como un animal en celo. Y a ver si es verdad que lo refinas. No necesito más brutos de los que ya tengo en mi barco.




El mensaje estaba claro, tenía que preparar a Zoro para presentarlo en sociedad. Era la única condición que había puesto Zeff, quien demostraba ser un alma extremadamente caritativa. 

 

Los siguientes días consistieron en un largo debacle de intentos con catastróficos resultados. Intentos de que Zoro aprendiese a leer y escribir. Intentos de que Zoro aprendiese a vestirse con tino. Intentos de que Zoro aprendiese a bailar vals (al menos Perona sabía hacerlo menos mal que uno de los dos venía medio educado). Lo peor era que si tenía que unirse a una familia de renombrados chefs era inadmisible que no supiese comportarse en una mesa. Todos los días sentados los tres a la mesa, Mihawk trataba de instruir al chico para que al menos distinguiese los diferentes tipos de tenedores y copas. 

 

-Tienes que aprender a usar los tenedores bien, Roronoa.-razonó Mihawk-O acaso no quieres llamar la atención de tu mozo?

Roronoa dio un golpe en la mesa con el puño cerrado asiendo un cuchillo. 

-¡¡Qué coño de mozo, puto viejo!! ¡De qué puto hablas!

Mihawk suspiró. 

-¿Te crees que esto es un juego, Roronoa? ¿Me puedes decir, si consigues ser el mejor espadachín entonces, qué? ¿Qué harás luego?

El gilipuertas se encogió de hombros.

-¿Qué, a morirte en una zanja? ¿Crees que voy a permitir que quien atenta el derrotarme sea un mequetrefe sin refinar, sin estudios ni empleo que solo sabe chupar del bote de los demás? Por lo que he escuchado al menos el hijo de Zeff sabe de vinos y habla varios idiomas. Y se sabe vestir bien. Tú, si fuera por ti, irías con harapos. 

Al comprender a quién se refería Mihawk con aquel comentario el rostro del muchacho se tornó de un color agudamente sonrosado hasta el punto que incluso el rubor le llegó hasta la punta de las orejas.

-¡Qué más te da!-se puso en pie y la silla dio un agudo chirrido contra el suelo. Mihawk tenía que admitirlo, estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba después de días y días sin un maldito resultado de mejora. 

-¿Te piensas que se va a follar a perro de la calle con pulgas y ladillas incluídas?- Perona abrió la boca con sorpresa al oír aquello y Zoro frunció el ceño, claramente agraviado. 

-¡¡Basta ya!! ¡¡Aunque haga todo esto ni de coña me querrá!! ¡¡Qué te den por culo, no te metas en mi puta vida!!

Zoro abandonó a grandes zancadas llenas de odio, el comedor. 

Se escuchó el retumbar de la puerta de su habitación cerrándose con un portazo por todo el castillo.






El den den Mushi dio unos rings y se descolgó al tercero, Mihawk no dejó que su interlocutor respondiese.

-Eres un mentiroso.

-¿Qué pasa Mihawk se te ha roto algún corsé?-rió Shanks al otro lado de la línea.

-Tengo un hijo y una hija.-lo mejor era ir al grano.

-¡¿Lo queeeé?!-exclamó Shanks en un alarido lleno de incredulidad.

-Y me has mentido, ser padre es una soberana mierda. Ni felicidad ni hostias. Tengo a un niño mugroso que parece un gato arisco que ni quiere meter una pata en una bañera y la otra que no para de pedirme dinero para ropa nueva y no limpia ni una repisa ni sabe cocinar un huevo duro. 

Al otro lado del teléfono se escuchó un suspiro largo.

-¿De dónde los has sacado?

-Yo de ningún sitio, me los envió el desgraciado de Kuma directos a mi castillo y a dar por culo. 

Si Shanks estaba sorprendido ante esto, no dio muestras de ello. 

-Tienes que tener paciencia, amigo mío.

A Mihawk de veras le tocaba la moral esa actitud en veces patronizante del emperador del Mar. 

-¿Cómo va tu cuarto divorcio con Buggy?-le inquirió con suma inquina.

-Uy, tengo interferencias tengo que colgar. 





Lo que siguió fue una semana muy dura. Llegaron más noticias de Marine Ford. Roronoa se enteró del papel que jugó Mihawk en el conflicto. Sombrero de paja les pidió a todos que se esperasen dónde estuvieran por dos años. Mihawk accedió a entrenar a Roronoa pero este estaba constantemente desconcentrado. Mihawk lo dejó sin alcohol y de ahí la cosa fue a peor. Zoro aparecía raramente para alimentarse. Se escondía para que Perona no lo obligase a bañarse. Trató de destilar alcohol por sí mismo y se envenenó. 

Finalmente, en un inesperado accidente mientras entrenaban Zoro perdió un ojo. 

Y al día siguiente ocurrió lo peor que podía pasar.



No pasaba del medio día cuando Perona entró en el salón principal volando a suma velocidad.

-Zoro se ha vuelto a escapar.-el tono de Perona denotaba pánico absoluto y no era para menos. Si ya se perdía en su afán deambulante cuando tenía los dos ojos bien ahora sería peor. Estaba débil, había perdido demasiada sangre.

 

Buscaron por todo el castillo en vano.

-Ay, dios mío.-empezó Perona, en un revoloteo lleno de nerviosismo.-¿Y si ha hecho alguna locura?

-No entiendo porque dices eso.-comentó Mihawk mientras los dos se encaminaban a peinar el resto de la isla.

-¿Qué no lo entiendes? ¡Está deprimido! Encima acaba de perder un ojo, lo ha visto como un fallo más. 

A Mihawk no le había parecido que fuese tan grave pero tal vez debería reconsiderar la gravedad del estado de su pupilo. 

 

Tras buscar durante todo el día por toda la isla acudieron al último rincón que les quedaba por inspeccionar. Un escarpado conjunto de acantilados contra los cuales, en las noches de tormenta el mar rompía furiosamente sus olas.

Había sido la única bondad del día que fuese una semana de mar en calma. 

 

Un alarido de Perona lo hizo acudir a varias yardas. La muchacha estaba suspendida sobre un acantilado con cara de sumo horror.

Mihawk accedió ágilmente a la pasarela por encima del acantilado, un caminillo posiblemente usado por los simios de la isla pero estrecho y enhiesto. No era difícil imaginar que había sucedido: Roronoa había dado un traspiés al borde de un acantilado. 

 

Ahí estaba, al fondo de una zanja en la agreste costa de su isla. Como un títere sin cuerdas.

Perona siguió con sus alaridos desesperados (posiblemente lo daba por muerto) pero Mihawk observó que aún estaba vivo, aunque a duras penas, así que llamó a urgencias. Pagó el mejor médico de todo el cuadrante y ni miró la cantidad de billetes que puso encima de la mesa para que salvasen la vida del pequeño desagradecido que le quitaba las noches de sueño desde que lo acogió. 



Una semana después Roronoa recobró la consciencia.

El médico salió de la sala a explicarle a Mihawk las razones de que su recién adquirido retoño fuese un tanto defectuoso:

-Tiene una grave desorientación topográfica, posiblemente causada por un traumatismo craneal durante su desarrollo en la infancia.-determinó el médico.-Pero además algo más sucede que lo hace dar vueltas de esa manera…Algo le debió de pasar que lo dejó de esa manera, pero solo podemos especular sin tener un historial clínico, claro.

 

Tendría que enseñarle todo el haki del planeta para tratar de remediar parte de todos aquellos handicaps. 

-¿Le has preguntado cómo está?-inquirió Perona cuando lo vio salir de la reunión con el médico.

-Si, el médico me ha informado de su estado.

-¿No me refería al médico sinó a Zoro, has tratado de hablarle? Ni que sea dile que no tiene la culpa para que no se sienta tan mal.

-Le hice varias preguntas pero no me respondió.

-¡No te puede responder está en estado no verbal, cojones!-gritó Perona-Ha sido una mierda tras otra esta semana le han dado ochocientos meltdowns y tú ni le dabas tregua con el entrenamiento!

-¿Si no está en condiciones de hablar porque debería hablarle?

-¡Para consolarlo, idiota!-exclamó Perona, sus ojillos redonditos y negros brillaban con lágrimas sin vertir.-¡Es que no ves que es autista!¡Tú también lo eres, no deberías tratar de entenderle?! ¡Está sufriendo!

Mihawk cerró la boca. 

Dejó a la niña llorando.

Hizo la cena para los dos niños y se retiró a su estudio. Necesitaba pensar seriamente sobre cómo actuar de ahora en adelante. 




En esta ocasión tampoco saludó a Shanks:

-Roronoa ha perdido un ojo.

-Oh no- exclamó Shanks al otro lado de la línea.

-Se escapó de casa y se cayó por un barranco.

-Oh no- exclamó nuevamente Shanks en esta ocasión con más emoción que la primera vez.

-Estoy haciendo algo mal.-confesó Mihawk. Tenía que admitirlo, la había cagado de aquí a Laugh Tale. 

-Tiene toda la pinta.-coincidió Shanks.

-¿Qué hago para que mis hijos no me odien?

Shanks rió.

-Uf, es complicado. Uta acaba de pedirle a Buggy que la adopte y a mi me quiere quitar de los papeles como su otro tutor legal, no sé si soy la persona más indicada…

-Lamentablemente no tengo muchos números en mi agenda, a quién llamo a Corazón? Ah si, que está muerto. Espera podría llamar a Kuma, ah si, es el cabrón que me ha metido en este lío.

-Tal vez llegaría hora de pedir ayuda, amigo mío.-atajó Shanks cortando el ranting de Mihawk- Si está tan mal porque echa de menos a ese otro chico tanto a lo mejor esto es más serio que un amorío adolescente. A lo mejor es el amor de su vida realmente y sin saber si está vivo o muerto…Igual le carcome por dentro.

Mihawk se guardó para dentro el pensamiento de que tal vez Shanks estaba proyectando demasiado con su propia experiencia vital pero viendo el hiperbólico desasosiego de Roronoa tal vez hubiese algo de verdad en las especulaciones del Emperador del Mar.  

-¿Crees que si recibe una carta o pruebas de que el otro está vivo mejorará su disposición general?

-No me cabe duda.




Tal vez Perona tuviese razón, tal vez la situación precisase de un poco menos de…brusquedad. 

El muchacho yacía en el camastro, con su cabeza casi vendada al completo, excepto el ojo que aún le funcionaba. Apestaba a pis, estaba claro que a causa de su invalidez temporal no había logrado llegar a la bacinilla a tiempo y se lo había hecho encima. 

-He sido duro contigo-era lo más cercano a una disculpa que había pronunciado Mihawk en más de veinte años y no iba a acercarse más a una.

Roronoa por el momento, no dijo nada.

-Pero tienes que entender que intento lo mejor para ti, para que tengas un futuro que no sea solo lucha tras lucha. Para que puedas formar parte de la sociedad.

Quedó entre líneas lo que realmente Mihawk quería expresar un mea culpa mezclado con un “no acabes como yo”.

Roronoa agarró aire de manera entrecortada. 

-Tu no entiendes de estas cosas. Puede que seas el mejor espadachín del mundo pero no tienes una familia que cuidar como la mía. 

Mihawk no respondió, intuía que era el inicio de una retahíla más larga que, a lo mejor, era bueno que sacase del pecho.

-No quiero irle detrás con intenciones de ninguna clase y menos con intenciones que sé que no puede corresponderle y ponerle en una posición de mierda dónde tenga que elegir entre tenerme contento a mi solo para mantener la cohesión del grupo. 

Mihawk enarcó las cejas, empezaba a entender a qué venía la resistencia al plan de cortejo.

-Además, tengo por seguro que no le gusto de esa manera. No he visto a nadie perseguir tantas faldas como el.

-Creo que necesitas descansar pero además, necesitas motivación para mejorar de eso me doy cuenta y tentarte con alcohol ya no es suficiente-pronunció Mihawk.

Dicho esto abandonó la sala, olía demasiado a sangre, orina y hormonas para su gusto. 







Odiaba tener que recurrir a Ivankov. Sabía que le iba a responder. Pero eran momentos desesperados y se necesitaban medidas desesperadas. La carta que le escribió a Ivankov rezaba así: 

 

Apreciade Ivankov,

 

Ha llegado a mis oídos (no me preguntes las fuentes) que cierto cocinero de los sombrero de paja está alojado en tu isla. Sé que nunca hemos tenido una relación de mutuos aciertos y que hemos tendido a discrepar pero me gustaría aún a riesgo de que rechaces mi petición implorarte tu ayuda en el caso que tengo entre manos. 

Ha llegado a mi castillo un muchacho, Roronoa Zoro, el espadachín de los sombrero de paja. Es realmente un diamante en bruto y tengo por seguro de que con suficiente entrenamiento podría sacar algo bueno en él. Sin embargo, ha llegado más bien…desvalijado. No tiene demasiada motivación ya que, parece ser, desconoce el paradero del amor de su vida: Blackleg Sanji. Siendo que siempre has estado por las causas perdidas y aún más por amores prohibidos como estos me gustaría pedirte confirmación de que cobijas a esta persona en tu custodia para que Roronoa Zoro pueda, al menos funcionar más o menos como un ser humano. Ya que, está herido, ha perdido un ojo, rehuye de la comida que le ofrecemos, se resiste a bañarse y hasta se ha orinado encima como un alma despojada de humanidad. 

 

Mis más atentos y sinceros mejores deseos,

 

Mihawk.






Tan solo unos cuatro días más tarde llegó un cuervo negro con el emblema de la resistencia y un lacito en el cuello que le soltó un sobre rosa encima de la mesa de la cocina mientras Perona y Mihawk trataban de tomar su desayuno. 

 

Se trataba de la respuesta de Ivankov:

 

Que te follen marica mala de mierda. Puto vendido de mierda que eres un vendido. En serio. En serio tienes la puta cara de venirme a pedir favores cuando no has hecho una mierda por tu comunidad en la vida? Que me has ido de lobo solitario todo. En fin, aplaudo a Kuma por haber tratado de darte una lección de humildad. No tengo ni idea de como has encontrado la dirección de mi isla pero como me entere que se lo chivas al gobierno haré que te den taconazos en la cara hasta que pidas la eutanasia. Vuélvete al sketch de la inquisición de los monthy python cariño que allí al menos no cantas como una almeja. Una de mis chicas maquillándose con la escopeta de Homer Simpson tiene mejor pinta que tu, que Shanks te habla porque te ve la cara de payaso que tienes y se confunde con su ex marido. No me llegas ni a teleñeco de canal plus. 

 

-Menuda retahíla-comentó Perona mientras leía la carta por encima de su hombro.

-Ivankov siempre ha tenido un talento inconmensurable para hacer lecturas a la gente.

 

Pero. En estos últimos meses me he encariñado con Sanji y me da una pena tremenda lo que está sufriendo al luchar contra su bifobia interna, su enbyfobia interna y todos los padecimientos que ha pasado en su infancia a causa de su familia biológica machista y homofóbica. Quiero que florezca y sea feliz como todas las personas queer de este planeta (menos tu) se merecen. Por ende, te envío esta sesión de fotos empoderadora que le he echo a Sanji para que se las pases al pobre desgraciado de tu recién adoptado hijo (que mala suerte ha tenido que un puto intento de Iñigo Montoya de marca Hacendado como tu lo haya adoptado).




La primera fotografía constaba de una muchacha rubia exuberante, con rizos cayendo por sus espaldas desnudas. Llevaba un vestido rosa pálido que consistía en un corsé, unas mangas abullonadas y una falda de tul inflada con flores bordadas. Con una mano arremangaba parte de la falda del vestido, dejando ver una pierna casi infinita y bien musculada. Era una especie de princesa de cuento de hadas, pero con una actitud un tanto incitadora al pecado. Al principio ni Mihawk ni Perona reconocieron de quien se trataba.

-¡Mirale la cejas, es Sanji!-exclamó Perona. 

-Vaya.-mencionó Mihawk. Desde luego todo le quedaba bien. Si lo de cocinar no le funcionaba, hasta podría ser modelo. 

La siguiente imagen era un tanto más convencional. Blackleg Sanji salía con un traje, pero sin embargo más ajustado que los que frecuentaba. Tenía una pinta más masculina si, pero era una masculinidad claramente amanerada. La cuidadísima perilla, la mirada incendiaria, incluyendo una pierna en llamas, una mirada desafiante que parecía decir “qué coño miras?”. 

Las siguientes imágenes eran algo más que simplemente sugerentes. En una de ellas había un corsé bastante intrincado en sus detalles y unas ligas claramente de calidad superior. Mihawk se preguntaba seriamente si habría en el grupo de libertarios de Dragon una partida presupuestaria destinada únicamente a la ropa de les chiques de Iva. 

En la parte trasera de una de aquellas fotografías había una pequeña misiva firmada por Sanji y destinada a Zoro. Mihawk tuvo la precaución de no leer el contenido. 

-Esto es ya pornoso-comentó Perona con una mueca de descontento. 

-Creo que esto es justo lo que necesita Roronoa.-determinó Mihawk. 

 

Le pasaron las fotos con el mensaje de Sanji por debajo de la rendijilla de la puerta. Solo quedaba esperar. 





Era pasado el medio día (Zoro no se había presentado a comer) cuando Perona decidió agarrar un plato y tratar de ir en dirección a la habitación de Zoro.

-Perona, mejor no te acerques a la habitación de Roronoa.-le advirtió Mihawk que estaba sentado en uno de sus amplios sillones adelantando lectura. 

-¿Por qué?

Mihawk no levantó la vista del libro que estaba leyendo. Tener un haki de percepción tan alto a veces tenía sus cosas malas. 

-Se está masturbando.

-¡Que asco!-exclamó Perona.

-Imagino que usando esas fotos de su querido que le hemos dado.

-Blergh! Osea que si tiene deseo sexual?

-No he visto que por nadie ni nada más que por ese cocinero-determinó Mihawk.

-Ughrrrrrr!!!-se quejó Perona nuevamente.-¡Es un demi de esos!

-Que se le va ha hacer.-suspiró Mihawk. 

-¿Crees que esto servirá para que se motive?

-Esa es mi esperanza-finalizó este.






Al día siguiente Roronoa Zoro era un hombre nuevo. 

Todos los males que le nublaba el entendimiento habían desaparecido de un plumazo. 

Se bañó por sí solo, accedió a comer el desayuno y el entrenamiento aunque suave, fue bastante bien. Incluso accedió finalmente a tratarse los piojos que tenía en la cabeza desde pocos días después de llegar. Eso era un alivio mayor incluso. 

Cualquiera que fuese el mensaje que Blackleg le había destinado había obrado un verdadero milagro. Y tal vez la paja también había ayudado. 

 

La relación de Roronoa con Perona también pareció mejorar de manera clarísima. Perona que había visto su instinto de hermana mayor aparecer cuando tuvo que cuidar a Roronoa como si de un animalillo herido y arisco se tratase ahora también compartía con el esa clase de lenguaje que solo los hermanos comparten: Lanzarse puyas y pellizcarse a cada rato.

 

Un buen día, casi al atardecer cuando Mihawk dedicaba un par de horas a saborear un vinito y leer algún manuscrito antiguo, escuchó una conversación de sus dos retoños, mientras Perona pintaba las uñas de Zoro (este se lo tomaba como un ejercicio más en control de su cuerpo).

 

-Tengo curiosidad, qué te dijo en la carta?-preguntó Perona

-Era un reto.-respondió Roronoa.

A Mihawk no le extrañó en absoluto. Había estado investigando sobre las habladurías de la relación de esos dos y era vox populi que era uno de los lenguajes de comunicación. 

-Me dijo que si realmente podía aceptar todo lo que es…Con esas fotos pues que me hiciera más fuerte y que se lo demostrase. Como diciendo que…-Zoro tragó saliva, un leve sonrojo cubrió sus mejillas-que me atreviera a ir a por él. 

-¿Nada más?-dijo Perona, parecía sorprendida que no hubiese más motivación que esa.

-También me insultaba bastante.

-Ugh no me digas que esas cosas te gustan.-hizo una mueca.

Roronoa sonrió de oreja a oreja, comprendiendo que había encontrado una manera más de atormentar a su hermana.

-Se, lo que más me gustó fue cuando me amenazó de ponerme su tacón sobre mi cuello.

-¡PUAJ! ¡Cállate!-chilló Perona y Rorona lanzó una carcajada libre y alegre.

Mihawk se percató de que era la primera vez que lo escuchaba reírse. 







Mihawk agarró el Den Den Mushi y pronunció a modo de saludo:

-Cuenta la leyenda, que te gusta follarte a payasos.

-Todas las leyendas sobre mí son ciertas, creeme. Y yo también te quiero amigo mío, espero de todo corazón que no la cagues tanto como yo criando a tus hijos. Dudo que lo hagas, lo tienes más fácil en algunos sentidos, ya siendo ambos adultos y todo eso. 

Mihawk no respondió, ya había concedido demasiado pidiendo ayuda. Había resultado agotador socializar tanto por carta en tan poco tiempo. 

-¿Qué, funcionó de motivarlo pidiendo ayuda?

-Lamentablemente tenías razón en esto, me vas a contar ya cual es tu plan con el payaso?-por una vez le debía escuchar sus tonterías ya que el había prestado oído a sus dramas familiares.

-Ser todavía más patético y arrastrarme pidiéndole perdón bajo la lluvia.

-Igual me arrepiento de preguntarlo pero que demonios le ves a ese?

-Todo es móvil en su cuerpo, Mihawk, todo. Fantasías de follar mientras eres follado, nada de fantasías en mi caso lo hicimos con quince años. 

-Me arrepiento de haber preguntado. Voy a lavarme los oídos con lejía. 

Colgó con tanta severidad el Den den Mushi que el pobre caracol dio un respingo de sorpresa.




Pasada aquella crisis inicial, finalmente el entrenamiento empezó a dar sus frutos. El niño empezó a agarrar también masa muscular ahora que estaba dejándose alimentar y guiar por Perona que iba con él a todas partes desde que había quedado claro que todo lo que le pasaba era debido al diagnóstico del médico. 

 

Habían conseguido enseñarle a bailar y usar bien cubiertos y distinguir diferentes tipos de copas. No estaba todo perdido. 

 

Además, Mihawk había encontrado que tenía una inusual buena relación con Zeff, se carteaban con bastante frecuencia y además de pasarse comentarios sobre sus hijos también podían hablar sobre quesos y vinos ya que el chef tenía un conocimiento absoluto de estos ámbitos. El viejo chef le prometió que si finalmente sus hijos se casaban no le faltarían quesos hasta el resto de sus días. Aquellos quesos también eran una motivación extra para Mihawk quien puso toda la paciencia de la que disponía y de la que no para tratar de educar a Roronoa. 

 

Sin embargo, el tiempo volaba y en menos de lo que canta un gallo habían pasado los dos años.

Habían quedado muchas cosas por enseñarle a Roronoa. Como aprender a elegir bien la ropa que ponerse. Perona y Mihawk habían llenado su mochila de ropa escogida por ellos, con la esperanza de que llamase la atención de Sanji y este le perdonase tener un ojo menos. 

-Pues nada que no ha habido suerte con enseñarte todo lo que estaba en mi lista. Mira que al menos enseñe las tetas que pueden más dos tetas que dos carretas.-comentó Mihawk a Perona, mientras se encaminaban al pequeño barco que había dispuesto para que los dos zarpasen hasta Sabaody. 

Los dos se subieron al barco, era la hora de despedirse. 

-Tu enseñale las tetas y todo irá bien.-le recordó Perona a Zoro.

-No funcionará.-se quejó Zoro, levemente ruborizado y tratando de apartar a manotazos las manos de Perona, que insistentemente trataba de colocarle el pelo de alguna manera específica. 

-Claro que funcionará, todo el mundo sabe que le gustan las tetas.-sentenció Perona.

Finalmente Zoro levantó la vista para mirar a Mihawk quien se disponía a empujar el barco dentro del agua y despedir a Zoro por dios sabe cuánto tiempo. 

-Ya te vas.-sólo pudo pronunciar el mejor espadachín del mundo.

-Si, me voy puto viejo de mierda.

-No me decepciones Roronoa, espero una boda por todo lo alto y ser abuelo antes de que me salgan demasiadas canas así cuando se vean las fotos la gente me preguntará si soy el padre de mis nietos y me sentiré joven otra vez.

-Que te den, viejo de mierda no te debo nada.-comentó con desdén el maldito criajo desagradecido.

-Quiero mi queso francés hasta que muera así que ya sabes si enseñar las tetas no funciona haz lo que sea necesario para meterte en su cama, este chico es valioso y en dos días cuando la gente se percate se lo van a rifar, tienes que adelantarte a todo el mundo. 

Zoro sonrió.

-Ya nos veremos cuando venga a retarte otra vez.

-¡No llores Mihawk a mi me tendrás hasta que me eches de casa por haberte arruinado los ahorros!-exclamó Perona mientras el barco se alejaba.

Que reconfortante era haber escuchado aquello, pensó Mihawk. 






En definitivas cuentas, ser padre era la más grande hedionda mierda sin recompensa alguna, un camino de penurias infinitas que Mihawk no le desearía ni a su peor enemigo y aún así…

Aún así. Ni uno solo de los dos años anteriores había resultado aburrido. Ese velo de miseria anodina persistente se había levantado. Genuinamente deseaba que tanto Perona como Zoro encontrasen su lugar en el mundo. 






Un par de meses habían pasado desde que uno de sus poyuelos levantase el vuelo para siempre cuando le llegó una carta:



Hola viejo de mierda. Esta carta se la estoy dictando a Robin por eso verás su letra. Como Robin tiene ojos en las paredes literalmente no tenía sentido ocultárselo. 

Sanji y yo hemos resuelto las cosas. Estamos en una relación y es exclusiva aunque claro el tonto el culo tiene permiso de decir sus gilipolleces a todas las mujeres del mundo porque sino revienta. Antes de que digas nada…NO voy ha hablarle de matrimonio. Hasta que Luffy no sea el rey de los piratas ambos tenemos otras prioridades como: No morir, que Luffy sea el rey de los piratas y cumplir nuestros sueños, luego ya se verá. Tu y su viejo tenéis que dejar de conspirar. NO vamos a casarnos aún. NO vamos a tener hijos todavía. Si os aburrís os haceis un puto crucigrama o jugais a la petanca. O os vais a mirar las obras pero dejad de tocar los cojones con el tema de la boda y los nietos. No hemos cumplido ni los 23 y todavía las cosas son diferentes que en vuestros tiempos. Y olvidaos de virgenes hasta el matrimonio ya es demasiado tarde para eso. Ya hemos follado, no hay vuelta de hoja. 

En fin, odio tener que reconocerlo pero enseñar las tetas funcionó.

Nos vemos cuando venga a derrotarte.

 

PD: Ya tienes putas canas así que esperarte a los tres nietos (por mis huevos que serán 3) que te tocarán ya te da igual cuando lleguen.




En fin, tener hijos había demostrado ser una verdadera y absoluta delicia. 

Notes:

Pues al final acabé primero este wip y eso que no es de los que más tiempo tengo rotando por mis docs, bueno que os ha parecido? Ajajaja!