Actions

Work Header

Primera vez que damos amor

Summary:

Tweek y Craig han sido pareja desde aquel incidente con las asiáticas, ahora que son adolescentes y sus cuerpos empiezan a cambiar deberán enfrentar una nueva etapa, al la par de sus inseguridades y el amor.

Entre el miedo a quedarse atrás y la presión de un futuro que se siente como una amenaza, Tweek y Craig deberán descubrir si su refugio de videojuegos y besos fugaces es lo suficientemente fuerte para resistir el ruido de un mundo que les exige crecer demasiado rápido.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter Text

Tweek a lo largo de toda su niñez había sido visto por todos cómo alguien inestable, siempre revoloteando en su ansiedad haciendo preguntas sin sentido acompañados de temblores. Y aunque luego de conocer a Craig su dinámica había mejorado, aún conservaba destellos de su problema, cómo si se hubiera acostumbrado a vivir en un estado de alerta constante, donde siempre se mantenía intranquilo con las uñas cortas de tanto morderlas y el cabello desordenado de tanto tirarlo.

Todo lo contrario a Craig que siempre mantenía un aura despreocupada desde que eran niños, como si nada a su alrededor pudiera afectarle. Tweek siempre había admirado a su novio ya que parecía que no se ponía nervioso nunca, no recordaba la vista de un Craig temblando cuando tomó la decisión de tomar su mano sudada por primera vez para pasear por los pasillos de la escuela, al contrario, esa vez lo había visto tan seguro de sí mismo que se permitió sentir calma.

Eran una pareja completamente opuesta, que para ojos ajenos era extraña. 

A veces Tweek pensaba que Craig merecía a alguien más normal, alguien que no se preocupará demasiado por pensar en el futuro, alguien que no se sobresaltara por ruidos fuertes o quizá alguien que no analizará cada mirada como si fuera una amenaza. 

Todos los días se levantaba con el mismo miedo atormentando su cabeza y le gustaba imaginar cómo sería su relación si él fuera distinto, más seguro de sí mismo, con más capacidad de tomar decisiones sin temer de lo que pensarán las otras personas o incluso la opinión de su novio. 

¿Y si un día se cansa?
La idea le apretó el pecho.   

Otra situación que lo empezaba a atormentar desde hace unos meses eran los cambios que traía el crecer y la adolescencia, y aunque siempre se había sentido ansioso sobre el futuro y de qué iba a pasar con su cuerpo, jamás pensó que iba a ser tan abrupto el cambio en su propio ser y en los demás. 

Su estómago se contrajo. 

¿Cuándo pasó esto? ¿En qué momento todos empezaron a hacer cosas de gente grande sin avisar? 

Hace nada estaban hablando de tareas, videojuegos y en el caso del grupo de Stan en cómo molestar la vida de las demás personas, ahora hablaban de cuerpos, de cosas que pasaban cuando nadie miraba. De consecuencias.

Tweek tragó saliva.

“—¿Escuchaste lo que dicen? A Wendy y a Stan los encontraron en el armario del conserje, al parecer ya andan calenturientos, ¿Te imaginas? Que la nueva noticia sea que Wendy está embarazada o algo así, apuesto que la empezarán a tratar como una zorra“ 

“—¿Viste a Bebe? Literal ya no puede correr en educación física, todo le rebota.”

“—Cartman dijo que si te salen granos es porque piensas demasiado en cosas sucias… no le creo, pero igual me dio miedo.”

El pasillo estaba demasiado lleno para el gusto de Tweek. Demasiadas voces. Demasiadas risas. Demasiados comentarios dichos sin bajarle el volumen, como si nadie pensara en que alguien más pudiera escucharlos y entrar en pánico por accidente justo cómo él estaba empezando a sentirse.

Su cuerpo últimamente también hacía cosas raras, cambios que le avergonzaba incluso pensar. Y eso lo asustaba más que cualquier rumor.

No quiero avanzar tan rápido, pensó ¿y si me quedo atrás?

Apretó las correas de su mochila, las manos le temblaban un poco. No le gustaba la idea de empezar a hacer cosas de las que todavía no se sentía listo, pero tampoco le gustaba la idea de quedarse atrás y que todo mundo hablará de lo “genial” o “horrible” que era y él no tuviera un solo gramo de experiencia.  

Entonces lo vio.

Craig estaba al final del pasillo, recostado contra su casillero esperándolo cómo hacía todos los días, como si el caos no tuviera nada que ver con él. Tenía sus auriculares colgándole del cuello, mirada tranquila, postura relajada. Existiendo. Simplemente existiendo. 

Tweek dio un paso hacia Craig, luego otro. Cada paso se sentía como caminar directo hacia una conversación que no sabía cómo tener.

Porque claro, las últimas semanas se había visto envuelto en el pensamiento de que le resultaba incluso más inquietante la idea de estar con Craig, sentía que era demasiado pronto cuando hace apenas unos meses habían empezado a darse besos, besos que compartían en la seguridad de sus casas o en momentos de gran importancia como despedidas o encuentros, besos que eran tan fugaces como apenas un roce de labios. 

— ¡Tweek! — El grito repentino lo hizo gritar, sacándolo de sus pensamientos de manera abrupta. — Lo siento por gritarte cariño, he estado llamándote por un tiempo, ¿Qué sucede?

Era Craig, el rubio al ver de quién se trataba y de recordar los pensamientos que antes atravesaban por su mente, no pudo evitar sonrojarse y ocultar la mirada en su propio casillero, revolviendo los libros dentro de este. 

— h-hola Craig, lo siento ¿Escuchaste lo que pasó con Wendy y Stan? Todos están hablando de eso, y de cómo Wendy podría quedar embarazada, ¿puedes creerlo? — cerró su casillero para girar su cuerpo hacía el de su novio.

Craig quedó en silencio por un momento, meditando las palabras que había acabado de escuchar, sabía de los rumores y ya había hablado con sus amigos sobre eso, pero jamás pensó que la situación podría alterar de aquella manera a Tweek.

— Cariño, lo de ellos no está confirmado, son simples rumores de pasillo, y si fuera cierto quiero creer que ambos son lo suficientemente inteligentes para usar protección o al menos Wendy, ya tuvimos esa clase con el director ¿Lo recuerdas?

—¿Cómo olvidarlo? Fue traumática esa clase, no quiero volver a ponerle un condón a un pepino jamás. — ambos rieron. 

— Y cariño, el sexo a está edad es natural, vamos a escuchar como diferentes parejas o personas a nuestro alrededor ya lo habrán hecho — Habló con la voz tranquila que lo caracterizaba. — Relajate un poco, ¿bien? 

Y en un acto de tranquilizarlo, Craig se acercó a Tweek, acariciando su rostro y dejando un breve beso en su frente. Cosa que puso nervioso a Tweek, pues todavía no se acostumbraba del todo a gestos de cariño en público. 

— Está bien, trataré de respirar un poco. — Suspiró — Últimamente siento que hay ojos sobre nosotros que nos piden avanzar rápidamente, tengo mucho miedo Craig. 

— Mira, si te hace sentir tranquilo, podemos hablar de esto más tarde en casa, ya pedí permiso a tus padres para que te quedes a dormir, compré un juego nuevo ayer y quiero que lo probemos. — Tweek asintió más calmado y convencido por las palabras de su novio. 

Tweek respiró hondo, el timbre sonó poco después, estridente.. Los pasillos comenzaron a llenarse aún más de ruido, mochilas chocando y voces superpuestas. Tweek dio un pequeño salto involuntario, pero Craig ya estaba a su lado, caminando con él sin decir nada, como si su sola presencia bastará.

—Gracias… —murmuró Tweek tras unos segundos.

—No hay de qué, cariño. —respondió Craig encogiéndose de hombros.

Eso bastó para que Tweek esbozará una sonrisa tímida.