Chapter Text
Neil miró con el ceño fruncido la bolsa de plástico que le tendía Nicky con una sonrisa en el rostro. Dentro se podía apreciar a un pequeño pez dorado nadando en agua cristalina, meneando ligeramente la bolsa con sus movimientos.
—¿Qué es eso? —preguntó Neil haciendo una mueca.
—Un pez, pensé que era obvio —respondió Nicky sin perder su sonrisa.
—Eso ya lo sé, Nicky. Me refiero a… ¿Por qué tienes un pez?
—¿Por qué no? Desde que Andrew tiene a King pensé que tal vez tú también querrías una mascota.
—Claro, y pensaste que la mejor opción sería un pez porque es totalmente coherente tener un pez viviendo en el mismo cuarto que un gato.
—Nunca se sabe, quizás podrían ser amigos. —Se encogió de hombros aun extendiendo la bolsa del pez—. Anda, lo compré para ti.
Neil suspiró ante la respuesta de Nicky. Miró con detenimiento a aquel pececito y meditó por un momento sus opciones. A Nicky se le veía emocionado por aquel detalle, incluso en su otra mano cargaba con una bolsa de compras en la cual se podía distinguir una pecera y seguramente cosas para decorarla. Neil nunca había sido bueno recibiendo regalos, pero el que Nicky le tuviera la suficiente confianza como para que le diera un ser con vida le hacía sentir una mayor responsabilidad.
Desde que Andrew llegó con un pequeño gato callejero, algo en el interior de Neil cambió y siempre intentaba ayudarlo a cuidar a la criatura, pero nunca había expresado en voz alta que le gustaba hacerlo. Tal parece que no pasó desapercibido el brillo que apareció en sus ojos la primera vez que aquel gato dejó que lo acariciara.
—Gracias, supongo —respondió finalmente tomando la bolsa con el pez.
Lo miró mejor y pudo ver como el pececito se movía suavemente, el color entre dorado y rojizo de sus escamas era realmente lindo y sus ojos saltones le causaron gracia. Sin notarlo una pequeña sonrisa apareció en sus labios, apenas imperceptible pero lo suficiente para que Nicky supiera que era un buen regalo.
—¿Quieres que te ayude a nombrarlo?
Neil lo miró y luego dirigió su mirada al gato de Andrew, quien estaba acurrucado en uno de los pufs del dormitorio. Andrew le dejó nombrarlo y ahora tenían a King Fluffkins, así que le causó conflicto el imaginarse un nombre tan largo para una criatura tan pequeña.
—No hace falta, ¿qué tal si tiene un nombre sencillo? —se apresuró a responder Neil—. Algo como… Goldie.
—Suena bien. Bienvenido a casa, Goldie —dijo Nicky hacia la bolsa en la mano de Neil—. Déjame ayudarte a acomodar tu pecera.
