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Faith

Summary:

Luego del ataque del nerjav todo parece estar en relativa calma, simplemente aguardando por un nuevo despertar. Pero qué nuevos misterios se acercan a Beacon Hills? Realmente la manada puede estar tranquila y segura?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Wide Awake

Chapter Text

Kharma abrió los ojos, sintiéndose levemente cegada por la luz que la rodeaba. Sentía como si su cuerpo estuviera hecho de hierro sólido y el simple intento de parpadear le cansaba hasta la médula de los huesos. Una suave brisa entraba por la ventana, envolviéndola suavemente, y la chica volvió a parpadear, intentando acomodar sus ojos a la claridad. Finalmente miró alrededor, descubriéndose en su cuarto, las cortinas meciéndose ante la suave brisa, y un suave aire veraniego colándose por la ventana, la foto de su último verano en San Francisco con Allison aún permanecía pegada al espejo, y su computador aún parpadeaba sobre el escritorio, anunciando que la batería estaba completamente cargada. Todo estaba igual que la última vez que se había detenido a mirar su habitación en Beacon Hills. Entonces se miró a sí misma, dudosa. Llevaba puesto su pijama, los pies desnudos, y parecía haber estado acostada en aquella cama por los últimos meses. Se miró el pecho, recordando las garras del nerjav rebanándole la piel, pero no había ni siquiera una cicatriz.

Se levantó, sintiéndose un poco mareada, y salió al pasillo. Todo parecía desierto y no se escuchaba movimiento alguno en la casa, por lo que la joven avanzó hasta la escalera, bajando lentamente cada peldaño, hasta llegar a la primera planta. Algunas voces desde el patio trasero llegaron a sus oídos y Kharma sonrió al reconocer las voces familiares. Caminó hacia la cocina y abrió la puerta para salir, siendo recibida por el suave aire de verano.

Stiles y Derek se hallaban sentados en la escalinata, conversando de algo que parecía gracioso pues ambos reían sinceros. Chris estaba sentado en una banca, un poco más allá, observando atentamente la lucha que había entre Scott e Isaac, en la cual el moreno llevaba una buena ventaja. Cerca de la diana de tiro Allison y Erica parecían conversar trivialidades, riendo de vez en cuando mientras miraban la lucha de reojo. Lydia parecía estar explicándole algo sumamente interesante a Peter, quien se mantenía centrado en lo que la chica le decía, mientras que Boyd observaba la lucha de hombres lobos cruzado de brazos, apoyado contra uno de los manzanos.

Pero nadie parecía notar que ella había salido y Kharma frunció el ceño ante la indiferencia que brotaba de todos. Vamos, que había despertado tras el ataque de un nerjav, ¿Y nadie se emocionaba de verla?

-Por que no estás ahí, realmente, cariño

La joven se giró bruscamente y miró a Kate, que la observaba sonriendo desde el umbral de la puerta, con esa sonrisa altanera que Kharma odiaba tanto. Tras Kate se hallaba su abuelo, mirándola como esperando a que hiciera algo.

-¿Qué es esto?- gimió, apretando los puños

-Llámalo como quieras- respondió Kate, encogiéndose de hombros- Simplemente estás viendo lo que ocurre actualmente- prosiguió, apartándose del umbral y acercándose hasta detenerse frente a ella- Ellos han seguido su vida, aún sin ti.

-¿Debieran haberse quedado junto a mi cama llorando? Eres tú la necesitada de afecto, Kate, no yo- masculló la joven entre dientes y Kate le respondió con una risita burlona.

-Al menos deberían extrañarte, ¿No?- musitó, obligándola a volverse hacia el grupo- Y parece que incluso Peter ha encontrado rápidamente un reemplazo para ti- le susurró al oído y Kharma fijó la vista en el rubio, que sonreía junto a Lydia.- Incluso Stiles, parece estar más feliz con Derek al lado que contigo- insistió Kate, alejándose de ella.

-No me interesa lo que tengas que decir- escupió Kharma

-Tampoco te interesamos nosotros, Ary?- la joven se volvió y fijó los ojos en su madre, que la miraba con cierto dolor en su mirada- Somos tu familia… tu verdadera familia…

-Ellos son mi familia- la cortó Kharma, frunciendo el ceño y su madre negó con la cabeza, bajando la mirada.

-Ellos no son nada, Kharma- su padre salió tras su madre y la observó, con su seriedad habitual, con ese odio en la mirada, como si ella no fuera nada suyo. La misma mirada con que la escrutaba cada día que la torturaba en el sótano en su casa de San Francisco.- Nosotros somos tu familia. Tu única familia.- la joven sacudió la cabeza, sintiendo que los ojos se le llenaban de lágrimas y el cuerpo le comenzaba a temblar de rabia. Él nunca la había querido. Jamás había sido un verdadero padre. Incluso antes de morir le había dicho lo mucho que le había pesado tenerla en su familia.

-¿Otra vez perdida, Red?

La joven se dio la vuelta y descubrió que ya no estaba en el porche de la casa de Beacon Hills, sino entre el tupido bosque que rodeaba la casa Hale, y Laura la miraba sonriendo con ternura.

-¿Laura?- titubeó, acercándose cautelosamente y la muchacha le correspondió con una sonrisa curiosa.

-¿Esperabas a Derek?- rió, sentándose sobre el viejo tronco y sacando una bolsa de gominolas, la cual le ofreció, pero Kharma negó con la cabeza, sintiéndose confundida y cansada- ¿Estás bien?

-No- susurró la chica, dejándose caer sobre las hojas secas que el otoño había arrancado de los árboles.

-Debes regresar a casa, Red- le dijo entonces Laura, abriendo la bolsa de gominolas y sacando unas cuantas para echárselas todas a la boca. Kharma la miró, insegura y soltó un profundo suspiro.

-No quiero irme- balbuceó, alzando la vista al cielo y luego fijándola en Laura, que la observaba de forma extraña.

-Debes hacerlo- le dijo, y se levantó del tronco, alisándose el vestido. Kharma asintió quedamente y alzó la vista, encontrándose con la interesada mirada de un Stiles de nueve años, que le sonreía curioso.

-Cuéntale más- le pidió y la joven frunció el ceño, mirando alrededor, una mujer de mediana edad le devolvía una mirada casi tan curiosa como la de Stiles, recostada en una camilla, con ojeras bajo los ojos y un pañuelo que le cubría la cabeza. Kharma sintió que se le partía el corazón en dos.

-No la atosigues, cariño- sonrió la mujer, hablando en un hilo de voz y el chico la miró dudoso- La pobre chica viene saliendo de un coma y no has parado de hacerle preguntas.

-Está bien- se apresuró a contestar Kharma- No me molesta.- el chiquillo le devolvió la mirada y sonrió, y Kharma no pudo evitar pensar que era la sonrisa más hermosa del mundo.

-Hora de irnos, Kharma

La joven se giró en la silla donde se hallaba sentada y fijó la vista en su padre, que la observaba serio. Ella miró alrededor otra vez y tanto la madre de Stiles como el chico habían desaparecido, y se hallaba sola, en medio de una sala de hospital.

Kharma se levantó de la silla y siguió a su padre, silenciosa, sintiendo como sus pasos resonaban a través del pasillo, y entonces se detuvo de golpe al notar la luminosidad a su espalda y se giró. A lo largo del pasillo había un resplandeciente arcoíris, el más hermoso que Kharma había visto jamás.

-Ary, vamos

La joven se volteó, ceñuda y observó a la mujer delante de ella, que estiraba una mano en su dirección, mirándola con un profundo amor. Era una mujer realmente hermosa, con unos brillantes ojos color cielo y una resplandeciente cabellera negro azabache. Kharma le tomó la mano, con cierta duda, pero sabiendo en el fondo de su corazón que aquello era lo correcto, y la mujer la guió hasta la salida del edificio, donde las esperaba un hombre también desconocido para la joven.

-Ey, princesa, ¿Por qué tienes esa expresión en tu cara?- le sonrió él y Kharma no pudo menos que maravillarse de la hermosa sonrisa y los cristalinos ojos color caramelo.

Kharma titubeó un momento y luego suspiró, bajando la mirada, pero la alzó en cuanto sintió que aquella calidez que se sentía tan bien desaparecía, y se encontró sola en medio del bosque, con la oscuridad ciñéndose sobre ella. La joven miró alrededor, intentando ubicarse, y comenzó a caminar, sin rumbo fijo.

-¿Cuándo pretendes regresar, Red? Hay interesantes novedades que te estás perdiendo

Kharma contuvo la respiración, ansiosa, al reconocer la voz que parecía venir de todas partes y ninguna al mismo tiempo.

-Peter- susurró, tragando saliva y mirando alrededor, con el corazón palpitándole desbocadamente.

-Es tierno

La joven se volteó a mirar a su interlocutora, que la observaba con mirada burlona. Era joven, no debía tener más de 25, a lo mucho 30 años, de cabello rojizo y ojos verdes. Llevaba uniforme de enfermera, y por más que lo intentara Kharma no podía reconocerla de ninguna parte.

-¿Quién eres?- preguntó entonces

-Jennifer- respondió la mujer, acercándose- La enfermera que estuvo junto a tu querido Peter por casi seis años- Kharma frunció el ceño, retrocediendo instintivamente cuando ella dio un nuevo paso- La que lo ayudó a convertirse en un alfa poderoso… la que le dio más de lo que tú podrías darle en mil años- Jennifer sonrió, de forma perversa- Es bastante… insaciable… si sabes a lo que me refiero. Supongo que Lydia podrá comprobarlo por sí misma.

-Regresa, Red… te extrañamos

Kharma suspiró profundo y apretó los puños, mirando con odio a la mujer delante de ella. La estaban deteniendo. La estaban sosteniendo en ese lugar y no le dejarían el camino libre tan fácilmente. Pero iba a pelear si tenía que hacerlo.

-¿De verdad crees que vale la pena regresar?- le sonrió Jennifer y entonces Oliver salió tras ella y la miró, altanero.

-¿Crees que ellos no seguirán su vida si tú no estás en ella?- le preguntó y Kharma lo observó, silenciosa. A cuántas personas más, odiadas por ella, tendría que ver? Aquello se estaba pareciendo al maldito purgatorio.

-Cualquier lugar es mejor que esto- bufó entonces la joven, y en el siguiente parpadeo estaba frente a la imponente casa Hale y su padre le rodeaba los hombros con un brazo.

-A mí me parece bastante bueno, ¿No crees?- le dijo, mirándola fijamente a los ojos, taladrándola con esa mirada azul profundo que tanto terror le causaba.- Tus queridos Hale están vivos, tus padres estamos vivos… no hay dolor de por medio, Kharma. ¿Realmente quieres irte?

Kharma volvió a suspirar, fijando la vista en los gemelos Hale que jugaban en el jardín, lanzándose agua en baldes, mientras Derek los observaba desde la escalinata, y Laura leía algo, sentada sobre el alféizar de la ventana del segundo piso. La verdad es que aquello le parecía realmente bueno, no podía negarlo. Miró a su padre, quien la observaba interrogativo y asintió quedamente, alejándose de él lentamente y acercándose hacia la casa Hale.

-Por Dios, Khari, si no abres pronto los malditos ojos juro que voy a regalar a la caridad todos tus zapatos Lubotín o como demonios se llamen!

Kharma miró hacia atrás, confundida, pero sólo su padre le devolvió la mirada, con una suave sonrisa en los labios y devolvió la vista hacia adelante, soltando un profundo suspiro, encontrándose de frente con dos cristalinos ojos color miel.

-¿De verdad vas a abandonarnos?

********

 

-Nada, eh?- Scott miró a Stiles desde la silla del escritorio y el castaño se encogió de hombros, sentándose en el suelo y apoyando la espalda contra la cama.- Allison dijo que Peter también lo ha intentado.

-Nada parece resultar- bufó Stiles, mirándose las manos- Quizá debiera decirle que voy a suicidarme si no despierta.

-Espero que Derek no haya…

-¡¿Qué demonios has dicho?!- Scott resopló al ver que era tarde. Derek había escuchado, y ahora miraba desde la puerta con los ojos encendidos en rojo a Stiles, quien le devolvió una mirada seria.

-Era un decir, Derek, no voy a suicidarme- bufó- Dios! Has sido así en todas tus relaciones? Porque… quisiera felicitar a esas chicas, han tenido mucha paciencia, como… un montón de paciencia.

-No he tenido…

-Ok!- gimió Scott al ver los ribetes que pretendía tomar aquella conversación- Momento embarazoso. Recuerden que aún estoy aquí.- Stiles no pudo evitar sonreír y sacudió la cabeza, volviendo la vista a sus manos. De todos, Scott seguía siendo el único que no terminaba de acostumbrarse a la relación entre ambos, mientras que incluso Chris parecía no escandalizarse cada vez que Stiles y Derek estaban demasiado cerca. Siempre y cuando las miradas y palabras no pasaran a mayores. No en su casa, al menos.

-Iba a decir que no he tenido muchas personas como Stiles en mi vida, Scott- dijo entonces Derek y luego miró al castaño, que luchaba por no largarse a reír ante la expresión de su amigo- Y si quieres puedo demostrarte esta noche cuánta paciencia me debes tener

-DIOS!- gruñó Scott, luciendo verdaderamente escandalizado esta vez- Demasiada información! Iré a estudiar con Allison.

-Con Derek también estudiamos, Scotty, cada noche- soltó Stiles

-OHPORDIOS! Ya cállate!- gimió el moreno, saliendo de la habitación y Stiles se sintió en libertad de reírse de buena gana, ganándose una mirada de lo más seria por parte de Derek

-Vamos, sabes que me gusta molestarlo- musitó, encogiéndose de hombros. Derek sacudió la cabeza y volvió a  salir de la habitación, dejándolo solo con Kharma, que… en el fondo, era casi completamente solo pues la joven ni siquiera daba indicios de despertar. Y ya había pasado un maldito mes. Un maldito mes en que habían pasado tantas cosas que Kharma tendría que quedarse un mes extra aún en cama, escuchando todas las novedades que habían ocurrido en su ausencia. Stiles suspiró y se levantó para sentarse en la cama, tomando una de las manos de Kharma- Derek y yo estamos saliendo, ¿Sabes? O somos pareja… la verdad aún no está del todo claro- comenzó contando- Pero estamos bien. Y todos parecen estar satisfechos con eso. Sus betas no hicieron gran escándalo, de hecho creo que lo tomaron bastante bien- continuó, frunciendo el ceño- Lo cual me parece un poco extraño, pero, como son manada.. probablemente ya lo sabían, no? Y mi padre está saliendo con la madre de Scott! Puedes creértelo? Flipé cuando lo supe… quiero decir… sería genial tener a Scott de hermano y eso, pero… debo admitir que la noticia me dejó un poco aturdido. Y es tan bizarro cada vez que cenamos todos juntos. Porque… es como… tenemos este tema en común, pero no podemos hablar de ello porque mi padre no sabe nada aún. A veces me pregunto cuánto tardará en descubrirlo- suspiró profundamente- Y Lydia ha avanzado mucho con el arco. Sorprendente. Al final dejó de preocuparse tanto por sus uñas y su peinado y ha comenzado a acertar bastantes tiros.- miró un momento a la joven, dudoso- Y a veces me parece que Erica e Isaac tienen algo. Tienen esas miraditas y todo eso, ya sabes cómo es. Pero cada vez que le saco el tema a Derek dice que deje de meterme en la vida de los demás. Y luego me calla con un beso. O muchos. Así que saco el tema a menudo, como podrás entender- rió quedamente y apretó el agarre sobre la suave mano- Y te extrañamos. Todos.- susurró, sintiendo nuevamente aquel nudo en la garganta que lo ahogaba- Dame una señal, Khari… dime que vas a despertar pronto.- Stiles suspiró profundo y le soltó la mano- Tengo miedo de que nunca regreses… no quiero…- sintió cómo las lágrimas le anegaban los ojos y tragó saliva, apretando los puños- No quiero perderte igual que a ella- cuando la primera lágrima rodaba por su mejilla sintió el suave, pero contundente abrazo que lo envolvió, y no pudo hacer más que respirar profundo, impregnándose con el aroma de Derek.

-Volverá, Stiles- le susurró el moreno, acariciándole el cabello.

-Lo sé- balbuceó Stiles, sin sentirse completamente seguro al respecto. Apartó suavemente a Derek y se levantó, para mirarlo a los ojos, esforzándose por sonreír tranquilo- ¿Qué tal va el entrenamiento?- Derek asintió quedamente y lo besó de forma suave y delicada, casi como si temiera romperlo.

-¿Quieres bajar? Le diremos a Peter que se quede… o podemos interrumpir el estudio de Scott y Allison- sonrió el moreno y Stiles rió.

-No, está bien, me quedaré un rato más y luego puede venir alguien a relevarme. No interrumpas a Scott y Allison, el chico necesita subir sus notas- bromeó, volviendo a sentarse junto a Kharma.

******

Kharma se despertó de golpe, levantándose en la cama y jadeando, con el corazón latiéndole a mil por hora tras ver aquella cristalina mirada.

-¿Estás bien?

La chica sintió cómo todos los vellos del brazo se le erizaban y giró su cabeza, para encontrarse con los ojos verde azulados de Derek mirándola interrogativo.

-¿Derek?- fue casi un gemido y sintió un terrible nudo en la garganta porque… estaba en la cama… vestida sólo con un camisón… con Derek semidesnudo a su lado?

-¿Esperabas a Laura?- sonrió el moreno, levantándose y besándola. BESÁNDOLA! Derek Hale la estaba besando! Dónde demonios estaba Stiles?!- Has tenido una pesadilla otra vez?- le preguntó él, mirándola preocupado, cuando cortó el beso. Que por cierto había sido bastante intenso. Besaban todos los Hale de esa forma? Besaba Peter de esa forma? La joven sacudió la cabeza, ansiosa. Tenía que centrarse. Tenía que descubrir qué demonios estaba pasando.

-Una muy real- titubeó entonces y Derek le dio un suave beso en la frente.

-No pienses en ello- sonrió y se levantó de la cama- Puede hacerle daño al bebé- puntualizó, dirigiéndose al baño y Kharma sintió que comenzaba a hiperventilar. ¡¡QUÉ RAYOS?!

Cuando bajó hasta la primera planta y se dirigió a la cocina se encontró con Laura, que miraba ceñuda algunos planos.

-Ey! Buenos días!- sonrió la joven, tomando los planos y guardándolos mientras Kharma se acercaba a la cafetera, sin ánimos de decir nada porque… sencillamente porque sentía que iba a cagarla nada más abrir la boca. ¿Dónde se suponía que estaba? ¿Por qué estaba con los Hale? ¿Dónde estaban Stiles y los demás? ¡¿PORQUÉ SE HABÍA DESPERTADO EN LA CAMA CON DEREK?!- ¿Estás bien?- Laura la miraba ceñuda y Kharma asintió quedamente mientras se llevaba la taza de café a la boca- eh, eh, eh- la detuvo Laura, quitándole la taza y tirando el café al lavaplatos- Sabes que el café no es bueno en tu estado- Kharma gimió bajito. No quería que le hablaran de su estado. No quería estar en su estado.

-¿Qué ha sucedido?- soltó entonces, bajando la mirada, sintiéndose impotente y Laura la miró dudosa- ¿Qué… qué estoy haciendo aquí?- esta vez la mujer lobo se acercó cautelosa y Kharma la miró, sintiendo unas incontrolables ganas de llorar.- No recuerdo nada- sollozó, extrañando más que nunca a… a todos.

-Red… ¿A qué te refieres con que no recuerdas nada?

-Nada… quiero decir… ¿Dónde están Stiles y Scott? Y Allison, y Chris y…

-Chris? Chris Argent?- la cortó Laura, mirándola como si de pronto le hubiera salido una cabeza extra- Tu tío?- Kharma asintió, dudosa, y Laura le dirigió una mirada oscura- No has hablado con ellos desde… desde que detuvimos a Kate en su intento de incendio- Kharma abrió mucho los ojos, sorprendida. ¿Lo habían detenido? La casa no se había quemado? Todos estaban vivos?- Y creo que será así por mucho tiempo… te echaron de la familia, Red… no quieren saber nada de ti- siguió Laura y Kharma sintió que se le rompía el corazón. ¿Ni Chris ni Allison querían saber de ella?

-¿Qué hay de Stiles?- titubeó, secándose algunas lágrimas que rodaban por sus mejillas. Laura la miró extrañada.

-Stiles… ¿Stilinski? ¿El hijo del sheriff?- Kharma asintió sutilmente- No… tengo idea… lo conozco… quiero decir, lo he visto un par de veces en el instituto- la morena frunció el ceño- Donde tu esposo da clases?- sonrió y Kharma suspiró profundo. Así que Derek era profesor. No le sorprendía mucho, tenía que reconocer que tenía una paciencia infinita para entrenar adolescentes- ¿Por qué preguntas…

-Buen día- Kharma sintió que su corazón palpitaba más rápido que nunca al encontrarse con aquellos profundos ojos azules- ¿Sucede algo?- preguntó, sonriendo. Y entonces Kharma lo tuvo todo más claro. Habían detenido el incendio, Peter no se había vuelto loco y por ende no había mordido a Scott. Tanto el moreno como Stiles seguían haciendo su vida con toda normalidad, probablemente igual que Lydia, Erica, Isaac y Boyd.

-Ha cambiado todo- suspiró, apoyándose contra la encimera y ganándose curiosas miradas por parte de los dos Hale.

-Debo irme al instituto- Derek entró a la cocina, con total normalidad, pero les dirigió una hermética mirada- ¿Sucede algo?

-Todo esto está mal- gimió Kharma, apretando los puños

-Red?

-No me llames Red!- gruñó- Todo está mal, todo está condenadamente mal.

-Todo está bien, Ary- susurró Laura, apoyando sus manos sobre los hombros de la joven, quien la miró ceñuda- estamos vivos, estamos felices…

-No lo estamos- la cortó Kharma, seria- Si lo estuviéramos, Derek estaría con Stiles!

-Quién es Stiles?- musitó Derek, enarcando una ceja, pero Laura lo miró quedamente, negando con la cabeza de forma suave.

-Derek está contigo, Ary… van a tener un hijo…

-Yo no quiero tener un hijo con Derek, por Dios!- gimió, apartándose de la joven

-Ariadna!

-NO, NO QUIERO, QUIERO QUE TODO SEA COMO ANTES, QUIERO A STILES, A SCOTT, A ALLISON, QUIERO…- Kharma se detuvo en medio de su escandaloso discurso y miró a Derek, sorprendida- ¿Por qué me has llamado Ariadna?

-Tal vez por que es tu nombre- musitó Peter, tras ella y la joven lo observó. Nadie la había llamado así en años, sólo su madre de vez en cuando la llamaba de esa forma.

-Debo salir de aquí- gimió, saliendo por la puerta trasera y corriendo hacia el bosque. Era un sueño, Todo debía ser un maldito sueño. Probablemente haya caído en coma luego del ataque del nerjav. Tenía que ser eso. No podía quedarse allí, viviendo esa vida de mentira. Todo estaba mal.

-¿Cuánto tiempo vas a seguir huyendo?- la voz de Derek la detuvo en seco, y la joven se volvió hacia él, jadeando- Llevas diez años huyendo, Ariadna- ella frunció el ceño, dudosa- ¿Por qué sigues huyendo?

-Kate quemó tu casa… Peter se volvió loco… Peter mordió a Scott… Scott arrastró a Stiles al mundo sobrenatural… Scott conoció a Allison… tú conociste…

-A Stiles, y terminé enamorándome de Stiles mientras entrenaba a adolescentes convertidos en mi manada- la cortó Derek, serio- Llevas diez años diciendo lo mismo, Red… diez años- la joven soltó la respiración que había contenido y lo miró titubeante. ¿Y si aquello era el sueño? ¿Y si nada de eso había sucedido de verdad?- Llevas diez años escondiéndote en ese mundo de mentira que creaste luego de que tu propia familia te rechazara… y no significa nada, Red. No significa nada porque ni siquiera conozco al dichoso Stiles, porque no tengo ni la más remota de quién es Scott, y porque Peter no se ha vuelto loco y lleva una vida feliz junto a Jennifer- Kharma sintió como si un cuchillo se le clavara en medio del corazón. Se dejó caer sobre las hojas secas, tratando de controlarse, de mantener la calma, de no llorar. Derek se acercó, hasta arrodillarse frente a ella y le tomó el rostro con las manos, mirándola directamente a los ojos- ¿Qué harás, Red? ¿Seguirás huyendo? No puedes seguir huyendo, Ariadna- susurró, implorándole con la mirada- Te necesitamos.

-Lo sé- titubeó ella, bajando la vista. Y de pronto todo fue tan claro, tan perfectamente claro que no entendía cómo esos recuerdos se habían mantenido tan enterrados en lo más profundo de su memoria. Recordó a sus padres, sus verdaderos padres, cuando fueron a recogerla al jardín de infantes tras su primer día de clases. Recordó a aquella pareja, dentro de un Volvo gris, observándolos desde la distancia. Recordó el olor a cenizas de fénix que inundó su casa cuando aquellos dos cazadores acabaron con la vida de sus padres. Recordó la mirada de aquella mujer que le susurraba Tranquila, preciosa, todo estará bien. Vamos a ser tus padres. Vamos a llevarte con nosotros. Los recuerdos llegaban a su mente como estrellas fugaces, azotándola con la verdad. Recordó las torturas en la casa de San Francisco tras descubrir lo que realmente era, recordó los golpes de corriente que le hacían ir borrando aquellos recuerdos de su mente. Y al alzar la vista fue como si aún estuviera en aquel sótano que olía a humedad, con la pintura resquebrajándose y las cadenas envolviendo sus muñecas. Y él allí, de pie en una esquina, mirándola con sus intensos ojos azules, diciéndole “Sé fuerte, pequeña, pronto pasará”.

Una solitaria lágrima se deslizó por su mejilla y esbozó una suave sonrisa antes de cerrar los ojos, entregándose a la verdad.

-No me dejes, Peter… por favor no me sueltes.

********

 

Peter hojeó el libro con desinterés y luego alzó la vista hacia el patio, donde Erica le estaba pateando el culo a Isaac con una fuerza sorprendente. Costaba entender que la chica, aparte de ser mujer, había sido transformada después del rubio, pues se estaba mostrando bastante superior. Aunque quizá la teoría de Stiles de que los dos cachorros rubios se estaban liando en secreto fuera verdad e Isaac se estaba midiendo para no lastimar a su novia. Como fuera… Erica le estaba pateando el culo.

El hombre lobo volvió a fijar la atención a su libro y suspiró profundamente, para entonces mirar a Derek, que volvía a salir de la cocina y Peter tuvo que resistir las ganas de preguntar qué había pasado con Stiles, porque aquella era la segunda vez que el moreno había dejado el entrenamiento para, prácticamente, volar puertas adentro. Y eso sólo lo hacía cuando sucedía algo que tenía relación con el castaño.

Lydia llamó la atención de ambos cuando soltó una estruendosa carcajada frente a la pantalla de su laptop, donde se hallaba conversando con Jackson y contándole los últimos detalles desde hacía una hora. Los dos hombres lobos suspiraron y sacudieron la cabeza, volviendo a centrar la atención en el entrenamiento.

Derek decidió intervenir cuando Erica le hizo una complicada llave a Isaac y lo mordió en el brazo, para luego saltar hacia atrás y sonreír triunfadora. Peter se preguntó cuánto tiempo más resistiría Derek estar rodeado de adolescentes, porque él ya comenzaba a hartarse. En especial cuando Scott y Allison se iban al cuarto de esta a “estudiar”, porque las feromonas se respiraban en el ambiente de una forma terrible y al final todos los hombres lobos terminaban arrimándose a la esquina más alejada del patio.

-No me dejes, Peter… por favor no me sueltes

El rubio alzó la vista y la clavó en la puerta de la cocina, ceñudo, sintiendo cómo el corazón parecía darle un triple salto mortal en el pecho y comenzaba a latir frenético. Tiró el libro al suelo al levantarse tan bruscamente, llamando la atención de todos los que estaban alrededor, y entró a la casa raudamente, subiendo los peldaños de la escalera de dos en dos e irrumpiendo en la habitación de Kharma. Stiles lo miró con ojos iluminados y una sonrisa radiante en el rostro, pero Peter sólo tenía ojos para esa cristalina mirada color caramelo que lo observaba desde la cama, con una suave y cálida sonrisa en el rostro.