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From the Top (Español ver.)

Summary:

Restaurar el Prisma parecía ser el final feliz de la historia, pero los resultados no fueron felices para todos a medida que el tiempo pasó.

Desde dos lugares tan distantes, las consecuencias de las decisiones y acciones de Sonic en cada sitio afectaron emocionalmente a cierto par de zorros de dos colas. Peor aún, esto llevará a una serie de situaciones que podrían favorecer los objetivos del Dr. Eggman y el Consejo del Caos.

El final feliz ya no parece tan feliz.

 

--
O mi versión de lo que le pasó a Tails, en Green Hill, y a Nine, en Grim, inmediatamente después del final de la serie Sonic Prime, con un poquito de dolor emocional.

Esta es una precuela de mi fic "Lost Bond". No necesitas leerlo para leer este.

Notes:

POR FIN!!! Tenemos los two shots de Lost Bond en español. Me disculpo por haber tardado tanto en subirlos, pero necesitaba terminar de editar un par de cosas en español. Lamento mucho el atraso :(, aunque tenemos los dos shots de una!!! Pueden leerles de corrido o dando una pausa entre ambos, al menos en lo que esperamos el capítulo 9 de Lost Bond, aún más después del cliffhanger jaja..

Ahora. SI ERES NUEVO SIN HABER LEÍDO LOST BOND, no te preocupes, no necesitas leer todo el fic para entender los siguientes two shots. Aunqueee... si te gustaría saber qué pasa después del final entonces sí, podrías ir a leer Lost Bond, pero ya depende de usted, querido lector.

Si vienes de haber leído Lost Bond, ya sea en inglés o con la reciente versión en español, welcome!!! Ahora sí tendrán los two shots en español y como el Dios de los fics manda. Aquí podrás ver un poco de contexto previo sobre lo qué llevó a los acontecimientos de Lost Bond, y además da también contexto para algunas partes del fic en general. Busqué que "From the Top" y "Lost Bond" funcionen de forma independiente, pues cada uno tiene información suficiente para funcionar de forma autónoma, pero para aqullos que quieran un poco más de historia, esta obra individual es para tí :D

Ya no digo más, espero que les guste este par de relatos extra

Sin advertencias más que la violencia clásica del mundo de Sonic, casi al final.

Disfruten!

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: DESDE EL INICIO. POR TAILS

Chapter Text

Green Hill

—Te extrañé, hermanito.

Esas palabras se sintieron algo fuera de lugar para Tails. Más considerando que sólo había pasado, máximo, media hora desde que se habían organizado en el Loop-de-Loop hasta que Sonic por fin apareció en el escenario de batalla para pelear al lado de ellos.

Bueno, tampoco se quejaba. Era raro que Sonic iniciara las muestras de cariño, y Tails no iba a rechazar esos momentos que fácilmente podía contar con los dedos de sus manos. Así que no comentó nada y aceptó feliz el abrazo de costado que Sonic le había ofrecido luego de que limpiaron los restos de la batalla, caminando con calma hacia su taller. Tails también pasó su brazo por la espalda de Sonic, acomodándose mejor a su lado y poder seguir caminando sin atorarse.

La tarde ya estaba cayendo y el cielo se veía suavemente pintado de naranja y rosa. Algunos flickies revoloteaban cerca y nada más que el sonido de ellos y de las hojas de las palmeras meciéndose por el aire se oía. Una tarde apacible, muy apreciada después de impedir un desastre de Eggman, por lo que Tails se permitió disfrutar del tranquilo instante con nadie más que con Sonic. Un momento perfecto.

Tails rió suavemente. —Me alegra que nada malo haya pasado con el Prisma. Por un segundo creí que te estrellarías contra el.

El agarre de Sonic pareció crisparse por menos de un segundo. Para cualquiera que no estuviera acostumbrado a la velocidad del erizo, lo habría pasado por alto. Pero no Tails. Creció leyendo a Sonic mejor que nadie, y movimientos así de sutiles jamás se le escapaban. Él notó esa pequeña perturbación, y fue una reacción extraña, por decir lo de menos.

Aunque tal vez su hermano por primera vez sí consideró las consecuencias que un mal movimiento podría ocasionar. Después de todo, Sonic tomó la pelea con mucho cuidado y sin ser impulsivo esta vez.

Como sea, Tails lo dejó pasar a favor del ambiente ameno.

Sonic se frotó la nariz. —Que bueno que escuché sus advertencias, entonces. Habría sido desastroso.

—No lo dudo. —Tails lo empujó en broma. —Aunque sigo sorprendido de que Shadow haya decidido ayudarnos. Ni siquiera sabía que estaba cerca.

—Sí. Quién lo diría. —Sonic desvió la mirada. Raro. —En fin. ¿Carrera hasta el taller?

Tails parpadeó. ¿Sonic intentaba… desviar la conversación? —Eh. ¿Una carrera ahora…?

—¡El último prepara los chilli dogs!

Sonic se esfumó. 

—¡¿Qu-?! ¡Oye! ¡Tramposo! —Tails gritó, girando sus colas para volar y empezando a tomar velocidad.

Delante de él, su hermano dejaba una estela azul mientras más se alejaba. Tails era consciente de que no podía igualar la máxima velocidad de Sonic, y aún así era muy capaz de alcanzarlo cuando el erizo corría a un ritmo moderado. Lo cual, esta vez, no parecía ser el caso. Tails incluso aceleró el giro de sus homónimos apesar del cansancio, impulsando su velocidad. Sólo que ni siquiera así estaba acortando la distancia.

Sonic definitivamente estaba huyendo de algo, o no se esforzaría por llegar primero.

Tails siguió volando, hasta que la imagen de su taller por fin apareció frente a él. Para ese momento disminuyó el ritmo, pues de todas formas Sonic había ganado y no había caso en seguir yendo a toda velocidad. Sus pies tocaron el suelo, permitiendo que sus colas cayeran sin fuerza en el suelo. Tails jadeó, cansado por el esfuerzo. Una carrera así no solía fatigarlo tanto, y considerando que fue justo después de una pelea con Eggman, además de haber limpiado el desastre que dejó atrás, bueno… Tails estaba agotado.

Lo peor es que ahora le debía a Sonic sus chili dogs. Fantástico.

Su respiración se reguló, así que Tails por fin entró a la parte que hacía de hogar en su taller. Ahí dentro, Sonic reposaba en la sala, con los pies sobre el banco que Tails destinó precisamente para que no ensuciara la tela del sillón. Era agradable ver que respetaba los límites que Tails le indicó dentro de su hogar.

Las manos de Sonic sostenían una revista, leyéndola como si llevara demasiado tiempo ahí esperando. Tails bufó divertido ante la imagen.

Sonic movió una oreja. —Demasiado lento, hermanito.

Tails rodó los ojos. —Hiciste trampa. Saliste corriendo antes.

La revista cayó sobre los pies del erizo. Sonic le sonrió con picardía. —Sólo un mal perdedor usaría eso de excusa.

Tails tuvo que morderse la lengua para no reclamarle que incluso si empezó después, Sonic no bajó el ritmo en ningún momento. Algo dentro de él insistía en que Sonic huyó. ¿De qué? Tails no lo sabía todavía. Aunque por ahora, lo dejaría en paz. Si su hermano seguía mostrando señas de que algo en particular lo estaba molestando luego de la pelea en la montaña, entonces Tails preguntaría. De momento lo asumiría al cansancio.

O tal vez al hecho de que Shadow se robó la victoria y no ellos, ahora que lo recordaba.

Sonic odiaba perder. Sobre todo ante Shadow. Así que tal vez eso era lo que estaba molestando al erizo azul y por eso se fue justo cuando mencionó la aparición de su rival. Entonces, sería mejor no mencionarlo.

Tails suspiró. —Sí, sí. Supongo que estaré en la cocina. 

—¡Quiero mis chili dogs extra picantes, amigo!

—¡Claro… ! —Tails alargó la última vocal con pesimismo, caminando con desgana hacia su pequeña cocina.

No tenía exactamente el ánimo para cocinar en ese momento, pero una apuesta, aunque no la haya aceptado del todo, era una apuesta, así que mejor se ponía manos a la obra. Tails sacó todos los ingredientes que necesitaba, encendió la estufa y comenzó a preparar el chilli.

Usualmente escuchaba la televisión encendida, dado que Sonic solía verla o jugar algo mientras esperaba cuando Tails cocinaba. Lo curioso es que esta vez parecía que el silencio iba a reinar en la casa. Nuevamente era una actitud inusual, o probablemente Sonic sólo estaría cansado del largo día. Después de todo, incluso su hermano necesitaba un respiro de vez en cuando.

Luego de un largo tiempo, el cielo finalmente oscureció y Tails colocó el último chili dog en el plato de Sonic. Sonrió satisfecho, tomando la pequeña bandeja con los dos platos, un par de latas de soda y, por supuesto, algunas mentas para él mismo. Ajustó su agarre y se dispuso a llevar todo a la sala. Lo más probable es que terminaran la noche con alguna película, así que mejor llevar todos los bocadillos de una vez.

Tails, que miraba su camino para no tropezar teniendo la bandeja en manos, se detuvo al lado del sofá. —Oye, Sonic…

Su voz se cortó cuando encontró la extraña imagen de su hermano observando, con algo difícil de distinguir en su mirada, una fotografía del librero que Tails tenía en la sala. No la veía con nostalgia, como usualmente pasaría cada que ambos recordaban los momentos capturados en las fotos. Tampoco era la usual felicidad o cariño que solía tener en sus ojos cuando platicaban de sus años más jóvenes.

Sonic casi parecía… impotente. Incluso hasta frustrado. Tails ni siquiera sabía cómo tomar esa escena.

De nuevo surgió la inquietud que lo asaltó luego de que Sonic hubiera huido con la excusa de la carrera. ¿Tal vez había algo más molestando a su hermano? Era posible, aunque, ¿qué podía ser? Tails no recordaba nada inusual en todo el día, salvo el ataque de Eggman. A menos que… ¿sería posible que Sonic siguiera molesto por la forma en que Eggman lo insultó en medio de la pelea? Si era así, Tails honestamente pensó que eso ya se lo había llevado el viento. Y de todas formas, él ya no se tomaba a pecho lo que el científico dijera de él. Simplemente lo ignoraba.

Tails sacudió la cabeza, esperando que la noche de películas animara a Sonic.

—¡Oye, Sonic! —Trató de nuevo, consiguiendo esta vez la atención de su hermano.

El erizo brincó, dejando en un movimiento veloz la foto antes de sonreírle divertido. —Hey, Tails. Trajiste mi orden.

El zorro asintió con su propia sonrisa, aunque estaba un poco forzada. —Espero que tengas energía para ver la secuela de la película que vimos el fin de semana pasado.

Sonic se cruzó de brazos. —Por supuesto. Estoy listo para seguir criticando la pésima actuación del protagonista.

—¡Vamos por ello! —Él se rio, dejando la bandeja en la mesa.

Sonic corrió por el control y la manta que Tails siempre dejaba en la sala para las noches de películas. Por su parte, el cachorro recogió las almohadas de todos los sillones, aprovechando la cercanía del sofá individual para mirar discretamente la foto que Sonic había observado momentos antes.

Era una de las primeras que se habían tomado luego de que se conocieron por primera vez. Sonic lo había presentado a Amy y, más tarde ese día, ella quiso tomar varias fotos de todos ellos con la excusa de que guardaran el momento en que la amistad de los tres nació.

Fue tierno, e incluso si Sonic estuvo renuente a tomarse las fotos, aceptó con gusto posar para la que estaba enmarcada en su librero. Por eso se veían tan pequeños ahí. En especial Tails, que casi no recordaba mucho de los primeros días que conoció a Sonic ni previos a este, pues la mayoría eran malos recuerdos. Sin embargo, a pesar de lo significativa que era esa fotografía por las mejores épocas que vinieron, seguía sin darle ninguna pista a Tails de por qué Sonic la había estado observando casi con un deseo frustrado en sus ojos.

Eso se sentía un poco extraño como para ser el enojo usual de Sonic cada que Tails salía insultado en algún encuentro con Eggman. Lo mejor sería charlar el tema, aunque Tails reservará la conversación para el día siguiente. Por ahora, no quería molestar más a Sonic. Era mejor terminar de forma tranquila la noche.

Ambos se acomodaron en el sofá y Sonic presionó el botón del control para reproducir el filme. Tails ajustó la pequeña cobija que los cubría a ambos, sintiéndose por fin completamente relajado, con una mano sosteniendo su chili dog y el otro brazo recostado contra Sonic. La película empezó y Tails no tardó en comentar la falta de continuidad narrativa con respecto al anterior filme. Sonic también lanzó sus propios comentarios, o al menos lo hizo los primeros minutos.

A decir verdad, Tails sabía de la falta de atención que a veces tenía Sonic, sólo que esta vez parecía estar de muy perdido. Como si algo no dejara su cabeza. Aún más extraño era ese actuar porque su hermano solía esforzarse más en enfocarse cuando ambos tenían noches de películas. Y aunque durante todo el rato Sonic actuó como si de verdad estuviera poniendo atención, Tails sabía que el erizo no había estado mentalmente con él la hora y media que duró la película.

Eso ya estaba captando la preocupación del cachorro.

Y para cuando la película terminó, Sonic casi volvió a huir a su propia habitación inmediatamente después de apagar la televisión. Sólo un corto ‘Buenas noches, amigo’ y se esfumó. Tails se quedó atrás con la inquietud de antes, creciendo un poco más. Ya eran varias acciones inusuales en Sonic como para hacerlas de menos.

Esta vez Tails decidió que sin falta charlará con su hermano al día siguiente a primera hora.

Sin embargo, debía ir con cuidado, pues a Sonic no le gustaba que lo asaltara emocionalmente de la nada. Y lo bueno es que Tails sabía cómo caminar sobre el hielo delgado que eran las emociones del erizo. Así que estaría bien. Por ahora, se iría a dormir mientras pensaba en formas de empezar la conversación.

Tails se recostó en su cama, dando varias vueltas hasta que pudiera conciliar el sueño. No supo qué hora era cuando escuchó la puerta principal de abajo cerrándose. Tails se levantó inquieto, observando su reloj de mesa. Decíabque eran casi las dos de la madrugada. Con cuidado salió de su cama y se adentró al pasillo oscuro del segundo piso. Caminó sin hacer ruido hasta la puerta de la habitación de Sonic y la abrió para asomarse un poco. El lugar se encontraba completamente vacío, sin ningún rastro del erizo azul.

Era obvio quién salió de su casa.

Ya no había ninguna duda. Algo le pasaba a Sonic y Tails no estaba seguro de qué.

Lo peor es que ese fue sólo el primer día que se portaría así.

Las cosas se tornaron mal cuando Sonic no apareció todo el día siguiente. Tails incluso llamó a Amy, a Knuckles y hasta a Rouge por si habían visto al erizo veloz, pero nadie había sabido nada de él desde que el par de hermanos regresó al taller. Sólo la ausencia palpable de Sonic durante ese día.

Y el siguiente.

Y el siguiente.

Y el siguiente.

Fueron casi seis días después del incidente en la montaña que Tails supo algo de Sonic entrada la noche.

Estaba caminando de regreso a su taller bajo el cielo oscuro luego de haber ayudado a Amy a reparar su microondas. Tails estaba pasando cerca del Hedgehog Path cuando escuchó un par de voces hablando muy cerca del lugar.

Tails iba a pasar de largo de no ser porque reconoció la voz de Sonic entre las palmeras de donde venían las voces. Sus orejas se animaron cuando la voz de su hermano llegó hasta él luego de haber pasado días sin haber sabido nada de Sonic, girando de inmediato la cabeza. El cachorro se acercó por instinto hacia la fuente de ruido, pero se detuvo cuando la voz de Shadow también invadió el aire frío de la noche. Era curioso que ambos erizos estuvieran juntos sin gritarse, así que Tails se quedó quieto un momento mientras asimilaba el escenario inusual.

Shadow sonaba más tranquilo de lo normal. —Prometieron dejarlo en paz, ¿no? Y tú tenías una fe inquebrantable sobre todos ellos. ¿Por qué dudas ahora?

Sonic suspiró, con una mezcla de cansancio, tristeza y frustración tan palpables que Tails tuvo que detener el impulso de querer acercarse más y abrazar a su hermano. En su lugar se movió mejor detrás del montón de palmeras, sin saber bien por qué no se atrevía a mostrarse.

La voz de Sonic salió muy baja y un poco rota. —Sigo teniéndoles fe, Shadow. Confío en que van a cumplir su parte, pero… cómo sé que incluso siguen vivos. De qué sirve la promesa si no sé si ellos están bien.

Tails frunció el ceño, completamente perdido sobre quiénes eran ‘ellos’. No sabía si Sonic había salvado a algún grupo de gente los días pasados. Aunque, de hecho, tal vez lo hizo considerando que el erizo estuvo desaparecido casi una semana. Sin embargo, ¿qué pudo pasar para que Sonic desconociera el estado actual de este grupo de personas desconocidas? ¿Acaso tenía que ver con Eggman? Pero era muy pronto para que el científico actuara de nuevo.

Tal vez Sonic realizó un viaje rápido a otra zona estos días y por eso ahora no sabía qué fue de la gente que ayudó. Tenía algo de sentido.

La voz de Shadow volvió a oírse, continuando en ese extraño tono suave. —¿Por qué no le preguntas a Tails sobre el tema? El niño seguramente sabe algo sobre este tipo de cosas, ya que dudo que quieras que le preguntemos a Robotnik.

La mención de su propio nombre atrajo más su atención, porque entonces la situación debía implicar alguna cuestión tecnológica o científica, tomando en cuenta que Shadow mencionó a Eggman.

Eso se estaba volviendo interesante.

El silencio que siguió se prolongó tanto que incluso Tails empezó a pensar que ambos erizos se habían ido, o… o que lo habían descubierto espiándolos.

Sus colas se crisparon con su propio pensamiento, estando a punto de mirar a los costados de los troncos de las palmeras cuando Sonic volvió a hablar, tan bajo que era una suerte que Tails tuviera buena audición para poder escucharlo.

—Sería más fácil ir con Eggman que tratar de explicarle todo lo que pasó a Tails.

El zorro se congeló.

Ni siquiera pudo tomarse el tiempo de identificar bien lo herido que se sintió con esas palabras cuando Shadow volvió a hablar.

—¿Temes lo que él pueda pensar por lo que hizo Ni-?

—¡NO!

Sonic gritó súbitamente asustando a Tails lo suficiente como para que brincara levemente. Se mordió la lengua, rezando a Gaia por que no hubiera hecho ningún ruido. Fue gracias a los flickies que salieron volando con el sonido abrupto que parecía que ninguno lo oyó, y como Sonic continuó hablando, Tails asumió que podía seguir escondido.

La voz de su hermano se oía arrepentida. —Tenías razón, Shadow, ellos no son… —Exhaló frustrado. —Lo arruiné, ¿sí? Y lo lastimé lo suficiente como para que hiciera lo que hizo. No quiero que Tails también… sepa lo idiota que fuí con... —Su voz se rompió.

Eso estaba mal. Muy mal.

Tails ya no sabía si quería seguir oyendo o si estaba bien que hubiera estado ahí para empezar. Quería continuar tras esas palmeras y saber qué estaba escondiendo Sonic y a la vez no quería traicionar su confianza oyendo una conversación privada. La culpa ya estaba subiendo por su pecho, lo que movió sus piernas hacia atrás. Ya no escuchó que respondió Shadow cuando Tails estuvo a una distancia adecuada para asegurarse de que no iban a oír sus pasos y se alejó corriendo.

Su corazón estaba latiendo fuertemente en sus oídos, dándole vueltas en su mente a todo lo que había oído. No sabía a quién lastimó Sonic, o quienes eran estas personas que no sabía si seguían con vida. Mucho menos sabía en qué se metió el erizo como para que la solución de sus dudas implicara el conocimiento de Tails o incluso de Eggman. Nada tenía realmente ningún sentido o conexión, y a Tails le preocupaba mucho, además de entristecerlo, que Sonic tuviera miedo de hablar con el zorro sólo por haber lastimado a alguien.

Tails nunca juzgaría a su hermano. Sabía que Sonic siempre actuaba teniendo las mejores intenciones en su corazón, así que si alguna vez hería a alguien, nunca sería con genuino dolo. Claro, a menos que fuera Eggman u otro villano en turno. Fuera de esas excepciones, Sonic era incapaz de hacer el mal conscientemente.

Así que algo de verdad estaba pasando. Algo que Sonic no se sentía capaz de decirle, y aunque Tails se moría de ganas por saber y ayudar a su hermano, esperaría un poco para darle tiempo a Sonic y se abriera por su propia cuenta.

Si no, Tails tomaría la situación en sus manos.

 


 

—... Tails, ¿Sonic tiene algo que lo preocupe últimamente?

El zorro levantó la cabeza del pequeño pastelillo que estaba ayudando a decorar. Había aceptado a pasar la tarde con Amy y él accedió a ayudar con la decoración de los postres que su amiga preparó.

La pregunta se registró en su mente, recordando inmediatamente la conversación extraña que escuchó a escondidas de Sonic y Shadow, y la rara actitud que el erizo azul había mostrado con Tails cuando por fin decidió mostrarse de nuevo sólo dos días después de dicha charla nocturna cerca del Hedgehog Path.

Había momentos en los que, en la última semana y media, Sonic se portaba exageradamente cariñoso con Tails. No era molesto, pero sí repentino y algo fuera de la personalidad de Sonic.

Tails podía estar trabajando tranquilamente en algo y Sonic llegaba de la nada a preguntar que hacía. Lo curioso es que parecía necesitar contacto físico, aunque fuera mínimo. Ya sea que recargara su brazo sobre la cabeza del zorro cuando estaba sentado, o sostener su hombro, o simplemente dejar la palma de su mano sobre la cabeza de Tails o contra su espalda. Sonic parecía buscar siempre la cercanía física entre ellos, y Tails notó la sombra de ansiedad leve que se cernía en los ojos de Sonic cuando el zorro le pedía que retrocediera un poco o podría lastimarlo con el proceso peligroso que implicaba trabajar con sus inventos más volátiles.

Pero eso era sólo un extremo de su actitud diferente.

Cuando Sonic no actuaba con la necesidad de cercanía, parecía huir de Tails. Y eso sólo pasaba cuando despertaba de sus siestas vespertinas en casa o incluso en medio de la noche. El erizo parecía despertar de un sueño muy agitado, y cuando Tails se acercaba para ayudarlo, Sonic se alejaba de él como si no lo reconociera. Es cuando Tails se congelaba por el rechazo que Sonic se disculpaba y esquivaba su mirada. Luego simplemente huía, y lo evitaba por el resto del día o hasta un día después.

Así que sí. Sonic parecía estar teniendo un problema que lo estaba acosando, y seguía sin decir nada de nada. Y si el resto de sus amigos lo estaba notando también, entonces la situación estaba sobrepasando a Sonic.

Tails soltó la duya, mirando a Amy. —No estoy seguro. Sé que algo tiene, pero no me ha dicho nada.

Su amiga también detuvo sus movimientos, torciendo los labios preocupada. —Se está portando tan obstinado esta ocasión, que me impresiona que ni siquiera a ti te haya dicho algo.

Eso también le molestaba a Tails. Su paciencia estaba escaseando, y estaba considerando una confrontación más directa con Sonic dado que siempre se escapaba cuando Tails quería tocar el tema.

No iba a esperar por siempre.

Tails suspiró cansado. —No sé… creo que aún no se siente listo para hablar de lo que sea que le esté molestando. Pero ya lleva mucho tiempo así.

Amy apretó los labios, mirando su propio pastelito sin terminar de decorar. Luego miró a Tails, abriendo y cerrando la boca como si debatiera si debía decir lo que tenía en mente.

Al final se rindió y también suspiró. —Rouge me dijo que él y Shadow han estado pasando más tiempo juntos de lo usual. —Amy se apagó levemente. —Ella también está empezando a impacientarse porque Shadow tampoco le dice nada. No sé qué esconden, pero a Rouge no le gusta lo apagado que se ve Sonic cuando lo encuentra con Shadow.

Tails aplanó las orejas, temiendo que Sonic se haya metido en problemas con Shadow, o que incluso Shadow estuviera lastimando de algún modo a su hermano. Si era así no iba a quedarse cruzado de brazos. Iría hasta la más recóndita base de Eggman si tuviera que hacerle pagar a Shadow si llegaba a herir a Sonic. Tails de verdad estaba dispuesto a ir al fin del mundo por su hermano.

Amy volvió a atraer su atención. —Sé que cree que no lo notamos, porque últimamente se porta más unido cuando estamos todos. —Sonrió suavemente. —Es agradable y agradezco que ahora sí me escuche más cuando quiero hablar con él sobre mis pequeñas plantas o que me acompañe a mirar un momento el paisaje. —Ella dejó caer sus hombros. —Pero no sé qué tanto me gusta esa atención si a cambio va a esconderse emocionalmente aún más de nosotros y creer que no vamos a descubrirlo. Es casi insultante.

Tails se marchitó, entendiendo bien de qué hablaba Amy.

No se sentía bien recibir sólo el mejor lado de Sonic cuando tras bambalinas se rompía y encerraba sus preocupaciones bajo llave. Y aunque era bien sabido que Sonic era el peor con las emociones, al menos antes de forma sutil les hacía saber cuando estaba mal y quería algo de apoyo de sus amigos. Por supuesto que ellos no fallaban en ayudarle, de modo que Sonic no se sintiera asfixiado ni el centro de atención, pero sí amado y comprendido. Ahora era como si se hubiera puesto una máscara de alegría y compañerismo con ellos, y se asegurara de no dejar que ningún sentimiento negativo se filtrara por esa máscara.

Se sentía mal.

Tails trató de animar su expresión. —Entiendo el sentimiento, pero… te prometo que voy a hablar con él. —Sonrió con confianza. —Incluso si tengo que atraerlo con chilli dogs, me aseguraré de al menos hacerle saber que cuenta con nosotros.

Amy lo miró todavía con algo de tristeza en sus ojos, pero luego respiró hondo y también se recompuso con una radiante sonrisa.

—Se que lo harás, Tails. Él es muy terco, pero tú tampoco te quedas atrás. —Ella le dio un codazo y ambos se rieron. —Sólo recuerda que tú también cuentas con nosotros. —Le guiñó un ojo. —Si nos necesitas para ayudarle a Sonic a recordar que nos tiene a nosotros para no cargar con todo, no dudes en contactarnos. —Ella tocó suavemente su mano. —Te pareces mucho a él y no quiero que tampoco trates de resolverlo todo solo.

Tails sintió su corazón calentarse, agradecido del apoyo que le daba su amiga. Le regresó el apretón de manos a Amy, sabiendo que no estaba solo en esto.

—¡Claro, Amy! No te preocupes. Sé que cuento con ustedes. Cualquier novedad te la haré saber.

Ella asintió satisfecha, volviendo a tomar su propia duya y con un ambiente más suave después de que ambos acordaran poder ayudar a Sonic.

Tails también continuó decorando, sintiéndose con renovada confianza. Podría ayudar a su hermano con el problema que lo aquejaba, y luego todos podrían volver a la normalidad. Iría de a poco, pero Tails tomaría el problema con calma.

No estaba solo.

No tenía porqué hacerlo solo.

 


 

Tails terminó haciéndolo solo.

Y no es que no confiara en sus amigos. Pero Amy tenía razón en algo: se parecía mucho a Sonic. Lo que llevó a Tails a, primero, descubrir que el par de erizos mentirosos no estaban enojados ni que Shadow tenía amenazado de algún modo a Sonic. Así que ellos no estaban pasando tiempo juntos por algún acuerdo o pleito pesado sin resolver. Pasaban tiempo juntos por voluntad propia y porque Sonic estaba desahogándose con Shadow, además de que el erizo negro estaba muy al tanto de todo lo que estaba afligiendo a Sonic, por no decir que al parecer estuvo presente en lo que fuera que esa cosa, Shatter algo, significara.

Eso llevó a Tails al segundo punto que descubrió: que no tomó nada bien saber que Sonic buscó ayuda con Shadow en lugar de Tails. ¡Vamos! Incluso Tails se habría sentido mejor consigo mismo si hubiera sabido que Sonic buscó primero a Amy o incluso a Knuckles, porque ellos dos eran los más cercanos a ambos cuando Sonic sentía que todavía no podía hablar con Tails.

Pero si Sonic se fue con Shadow antes que todos ellos, entonces Tails no podría evitar la ola de frustración, tristeza y enojo que nació en su pecho. Así que por eso no le dijo nada a Amy, porque Tails no quería que su amiga también se sintiera tan traicionada y herida como él se estaba sintiendo. Sobre todo porque Amy era muy amable y cariñosa, y Tails no iba a soportar verla llorar por la frustración de no recibir la confianza de Sonic.

Ya eran más que suficientes las lágrimas que Tails dejó escapar, en contra de su voluntad, hace un día cuando siguió a Sonic y lo escuchó agradecerle a Shadow por estar para él luego de las pesadillas que había estado teniendo y acompañarlo cuando estaba muy estresado como para ponerse terriblemente ansioso.

Tails había esperado que ese fuera su trabajo, dado que Sonic nunca lo dejó solo, desde que tenía memoria, cuando Tails tenía sus propias pesadillas y se ponía muy mal en las noches. Recordaba la culpa de sentir que estaba molestando a Sonic con sus miedos infantiles, pero su hermano se aseguró de hacerle saber que no era ninguna molestia y que nada más lo hacía sentirse mejor que saber que Tails recurría al erizo estando vulnerable, porque ellos eran hermanos, y Sonic había estado muy feliz de haber ganado esa confianza del zorro.

Y la verdad el cachorro esperaba que hubiera sido recíproco.

Tails no sabía si era por su edad, por no tener la madurez necesaria o porque no ofrecía la seguridad que tal vez Shadow ofrecía, pero realmente había deseado que Sonic supiera que Tails también quería tener la confianza del erizo para acudir a él cuando se sentía más vulnerable. O al menos que supiera que, a pesar de cualquier cosa, Tails jamás iba a dejar de admirarlo, no importaba cuán ridículos sintiera Sonic que eran sus miedos.

Pero si la falta de conocimiento de Sonic sobre este deseo de Tails había sido un fallo suyo o no, no tenía ganas de descubrirlo. No se sentía con las ganas ni la motivación de intentar siquiera planear una conversación con Sonic, o de darle más vueltas al asunto.

Tails se sentía lo suficientemente triste como para no querer moverse ni un centímetro de donde estaba, tratando de recordar cuándo fue la última vez que el ambiente se había sentido normal y no lleno de secretos como ahora.

Se podría decir que empezó hace casi un mes. Era más o menos la fecha en la que Sonic comenzó a portarse raro. Antes de eso todo se sentía igual que siempre. Su actitud inusual llegó de repente, pero…

Pero…

Tails jadeó.

En retrospectiva, todo empezó el día que pelearon por el Prisma Paradoja. En la montaña.

Tails se enderezó levemente en el puf azul que Sonic tenía en su habitación. Sus colas se soltaron de su agarre mientras recordaba la rara actitud que Sonic mostró ese mismo día. Casi lo había olvidado porque, aunque todo empezó ahí, las peores acciones del erizo vinieron después de que desapareció varios días, y Tails asumió que algo pasó a donde sea que Sonic se había escapado esa semana. Pero en realidad empezó antes.

La primera actitud rara, aunque fue hilarante en su momento, fue cuando Sonic abrazó a Eggman en medio de la batalla, diciendo que lo había extrañado hasta a él. Tails pensó que fue para molestar al científico o para alterar su guardia y tomar ventaja, pero ahora recordaba que ese mismo día también le dijo a Tails, y a los demás, que los había extrañado.

Eso podría sumarse a la inusual actitud que Sonic mostró cuando recogieron toda la chatarra metálica que Eggman había dejado atrás. Durante todo el rato el erizo fue muy servicial, y nunca dejó de sonreír alegre todo el tiempo que estuvieron juntos. Hasta Knuckles pareció sentirse incómodo por momentos cuando Sonic no le regresó las usuales bromas pesadas que solían lanzarse y en su lugar respondió con sonrisas suaves. Casi como si de verdad hubiera estado años lejos de todos ellos, bebiendo cada momento, incluso si era insulso, como si fuese a ser el último.

Tails había estado muy cansado para poner demasiada atención a eso, pero tal vez… podía ser más relevante de lo que creyó.

Sus piernas lo levantaron del puf y salió corriendo de la habitación de Sonic. Entró a su propia habitación y tomó una hoja suelta de su escritorio. Se sentó en su silla y comenzó a trazar una cronología.

Todo empezó el día de la pelea por el Prisma Paradoja

Primero fue el extraño abrazo a Eggman. Luego su actuar inusual durante la limpieza en la montaña. Después todos recibieron palabras de cómo Sonic los había extrañado y posteriormente huyó hasta el taller.

Luego estuvo la… mirada peculiar a la foto de su sala, y al final escapar en medio de la noche.

Desapareció por seis días y Tails lo descubrió hablando con Shadow.

Eso fue sólo el inicio.

Tails frunció el ceño, tratando de recordar bien lo que descubrió esa noche.

Sonic había hablado sobre un grupo de gente. Gente que Sonic no tenía la certeza de saber si estaban bien, además de que había dicho algo sobre haber lastimado a uno de ellos. O eso podía recordar.

Luego, cuando volvió a aparecer, Sonic se portó raro, aumentando las acciones extremas donde o se portaba muy cercano con todos o se esforzaba por evitarlos. Y a eso le sumaba que estaba refugiándose en Shadow, el otro mobiano que parecía estar muy al tanto de lo que estaba pasando.

Tails ya iba a ignorar esa última parte relacionada al erizo negro, pero no podía encontrar una correlación exacta entre todos los puntos.

Podía formar un escenario hipotético, pero uno u otro punto no cuadraba. No encajaba para nada el tema de las personas de destino incierto con sus acciones, y sus acciones tampoco encajaban mucho con la forma en que abrazó a Eggman o en cómo se vió distraído esa noche.

Algo se estaba perdiendo, pero Tails no sabía qué podría ser.

Mordió la goma de su lápiz, esforzándose por encontrar el factor común o la parte importante que no lograba ver. Sus ojos recorrieron sus palabras desordenadas escritas en la hoja una por una, deteniéndose en un par específico.

Tails entrecerró los ojos, mirando la frase Prisma Paradoja como si lo hubiera insultado personalmente.

Tails no conocía para nada el poder del Prisma. Ni un poco, a decir verdad. Y aunque le había llamado la atención la piedra poderosa, Tails no tuvo ningún momento para recuperar la curiosidad que le generó cuando lo vió por primera vez.

Sí recuerda que las lecturas del Prisma eran altísimas, y que la energía que emanaba, casi como electricidad en el aire, decía mucho de lo potente que era. Pero ni siquiera supo para qué lo quería Eggman, y Rouge apenas y dijo lo suficiente sobre el Prisma. Su verdadero poder o habilidades eran completamente desconocidas para Tails, así que, tal vez…

Sus manos alcanzaron otra hoja, trazando la vaga forma del Prisma que su cerebro logró recordar.

Rouge dijo que su poder era vasto, y Eggman no busca cualquier roca sólo porque sí. Si dejó de lado las Chaos Emerald para enfocarse en el Prisma Paradoja, no podía ser cualquier gema con poder. Y si estuvieron cerca del Prisma, posiblemente podrían haber recibido algún efecto leve de él.

Aunque… ¿Sería posible que Sonic se viera más afectado al haber estado mucho más cerca del Prisma que cualquiera de ellos? En ese caso, Eggman también debería haberse visto afectado, pero Tails no podía comprobar su hipótesis dado que el científico había estado callado todas esas semanas. La otra opción era…

Shadow.

Él tomó directamente el Prisma y se lo llevó.

Si la energía que desprendía el Prisma Paradoja de verdad afectaba con sólo estar cerca, posiblemente Shadow también podría tener efectos por el contacto directo, y da la casualidad de que él es el único que ha estado ayudando a Sonic y que también parecía entender sobre lo que Sonic hablaba. Así que su hipótesis podría ser correcta y la cercanía les afectó a ambos. Tal vez hasta a Eggman.

Ahora la pregunta era ¿de qué forma les afectó?

Tails de nuevo reafirmaba que no sabía casi nada del Prisma o de la clase de poder que poseía. Pero considerando la actitud de Sonic desde ese día, Tails podría hacer la suposición de que el Prisma provocó alguna especie de alucinación o una clase de visión distorsionada en su hermano. Eso explicaría porqué hablaba de personas cuya suerte no sabía y porqué los miró como si no se hubieran visto en años.

Y eso, honestamente, impresionaba mucho a Tails.

Si su suposición era correcta en algún punto, sería fascinante y aterrador pensar cuánto poder tiene el Prisma como para provocar una alucinación prolongada en el poco tiempo que Sonic estuvo cerca de la gema. Y no sólo eso, sino que también podría ser colectivo si es que la parte donde Shadow también sabía de quién hablaba Sonic tenía algo que ver.

A eso podía sumarle que era probable que los efectos persistieran, dado que Sonic seguía viéndose estresado, cansado y nervioso. Eso sólo aumentaba la curiosidad y el enojo que Tails estaba sintiendo por el Prisma. Pues era un objeto fascinante pero también la razón de que Sonic estuviera tan mal. Así que le interesaba y le desagradaba en partes iguales. Claro, suponiendo que Tails tuviera razón. Pero la mayor parte encajaba, y lo único que necesitaba para comprobar su teoría era estudiar el Prisma.

Una lástima que Shadow lo hubiera escondido, y como Tails estaba algo resentido contra él, no iba a considerar la opción de consultar al erizo negro. Así que, si acercarse al Prisma no era una opción, estudiar a Sonic era la otra.

Si la energía prismática de verdad se le adhirió como una enfermedad, Tails podría buscar una solución y deshacer cualquier efecto secundario que Sonic tuviera y ayudarlo a volver a la normalidad. ¡Tenía sentido!

Tails terminó de escribir su teoría, tomando las hojas y llevándoselas con él. Una nueva determinación nació en su pecho sabiendo que ahora ya no estaba tan perdido como antes.

Iba a ayudar a Sonic.

 


 

—¿Pruebas de estamina? —Sonic arqueó una ceja.

—¡Sí! —Tails asintió con vigor, sonriendo ampliamente. —Hace mucho que no tengo registro de tu progreso, y pensé que sería bueno tener mi archivo actualizado. Sólo necesitaría que corras al punto de siempre y de regreso. Tomaré tu tiempo y veremos cuánto has mejorado.

—Y cómo puedo mejorar desde ahí, ¿verdad? —Sonic lo codeó con una sonrisa cómplice. 

Tails se rió. —Sí. Eso sobre todo.

—Bien. Estoy dentro amiguito.

—¡Perfecto! —Tails animó sus orejas. —Sólo necesito que me dejes escanearte y poder registrar tus signos antes y después de correr.

Sonic titubeó por menos de un segundo. —¡Sí, seguro!

Tails se tragó la inquietud de esa leve duda porque estaba un paso cerca de descubrir qué tenía Sonic. Ya no había necesidad de preocuparse. Iba a ayudarlo.

Con el Miles Electric, Tails realizó un rápido escaneo a Sonic. Se sentía un poco mal porque en realidad estaba tomando registro de su energía del Chaos y sólo iba a usar los datos del comunicador de Sonic sobre sus signos vitales. Pero valdría la pena cuando pudiera comprobar su teoría y logre partir de ahí para mejorar la salud anímica de su hermano.

Su dispositivo sonó, indicando que había obtenido todos los datos necesarios.

Tails agitó las colas, dejando el Miles Electric en su mesa de trabajo y tomando un cronómetro del mismo lugar.

—Muy bien, Sonic. Es un kilómetro y medio desde aquí hasta nuestro punto en la orilla de la isla. Veamos cuánto te toma.

—Vamos por ello. —Sonic se frotó la nariz, saltando sobre las puntas de los pies. Se puso en posición de salida en el límite del taller y la tierra de afuera.

Tails sostuvo el cronómetro, con el dedo puesto sobre el botón de inicio. Se paró al lado de Sonic y esperó un momento.

—Listo, y… ¡Ahora! —Tails presionó el botón al mismo tiempo que Sonic salió despedido en una nube de polvo.

La manecilla del segundero se estaba moviendo rápido, acercándose al número siete. Justo después de que pasó los ocho segundos por milésimas, Sonic regresó. Tails detuvo el cronómetro.

—¡Ocho segundos con cuatro milésimas! Superaste tu récord anterior de nueve segundos con dos milésimas por mucho.

Sonic sonrió de lado, con la mirada fija en el suelo. —Eso fue pan comido.

Tails asintió de acuerdo, volviendo a tomar el Miles Electric. El último escaneo. —Bien, Sonic. Sólo esto y será todo lo que necesito.

Su hermano asintió, volviendo a pararse derecho para ser analizado. Tails tomó de nuevo las lecturas y dejó que su dispositivo las comparara mientras él se despedía de Sonic para empezar a trabajar en su taller.

—Es todo, Sonic. Ya puedes irte.

El erizo dudó. Parecía como si quisiera seguir ahí, pero después de un par de segundos también se despidió. —Nos vemos Tails. Me avisa cuando hayas analizado bien los resultados.

—¡Claro! —Tails lo saludó, deseando internamente que también se quedara un poco más, pero ahora tenía mucho trabajo entre manos y no podía dejar que Sonic supiera lo que tramaba.

Una especie de presentimiento que Tails tenía para mantener su investigación en secreto. Y tal vez un pequeño desquite por todo lo que Sonic le había ocultado.

De todas formas, cuando encuentre la solución, ya no habrá más secretos entre ellos.

El erizo volvió a desaparecer en una nube de polvo, así que Tails activó el cierre del portón. Una vez seguro de la privacidad de su taller, Tails conectó el Miles Electric con su computadora principal, transmitiendo los datos del escaneo al monitor. El análisis estaba tardando, pero cuando la gráfica de los niveles de energía Chaos de Sonic se mostró en forma de la usual línea amarilla, Tails se sintió atraído, y hasta contento, de ver que había otra línea, una roja, que indicaba una energía no reconocida.

No era tan fuerte como la que mostraba la energía Chaos, pues ese trazo alcanzaba casi la parte más alta de la gráfica. La línea roja estaba casi al ras del parámetro cero. Sin embargo, ahí estaba.

Tails tenía razón.

Con más ánimo, el zorro abrió también la gráfica posterior a la carrera de Sonic. Tails animó la postura de sus orejas cuando notó que en esta gráfica la línea roja se había elevado un poco, casi rozando el parámetro dos.

Era una reacción muy curiosa e interesante, lo que le hacía pensar a Tails la posibilidad de que esta energía se sintonizaba con la actividad física de Sonic. Y si de verdad era energía del Prisma, Tails se preguntaba qué clase de efectos tendría si Sonic poseyera más poder del que ya tenía. Claro, siempre asumiendo que sí fuera energía prismática.

El camino para descubrir si en efecto eran rastros de haber estado en contacto con el Prisma iba a ser largo, pero Tails no iba a rendirse.

Ya tenía un buen avance con estos resultados. Ahora sólo quedaba convertirlos en la prueba fehaciente de su teoría.

 


 

Una semana entera y Tails sentía que su progreso apenas había sido del cinco por ciento.

No pensó que la discriminación de fuentes de energía similares o idénticas a la que Sonic emanaba iba a ser tan difícil. Haber usado una de las púas que el erizo veloz suelta aceleró muchísimo el proceso, pero aun así Tails sentía que estaba buscando una aguja en un pajar.

Sabía que su teoría indicaba que esa fuente de energía podría provenir del Prisma Paradoja, pero al no tener ningún acceso inmediato a la gema, tenía que seguir con el modo rudimentario y continuar comparando los tipos de energía hasta que cada vez fueran menos y ninguna otra interfiriera con la energía que emanaba Sonic.

De cualquier forma, si no era el Prisma, Tails aún así iba a buscar el origen de esa anomalía para empezar a trabajar en la solución. Aunque tal vez esa tarea comenzaría en otra semana más dado que muchas veces incluso no existían fuentes físicas, y parecía que el Miles Electric sólo detectaba un pedazo de aire vacío con restos de alguna energía que podría provenir de debajo de la tierra, según su suposición.

Eso era lo que más le quitaba tiempo. Un fastidio total.

Tails suspiró con ganas, estirando lo más que pudo su espalda, cansado del largo viaje que realizó para determinar la similitud de una fuente de energía al sur de la isla de Green Hill. Nuevamente no hubo nada, así que debía estar enterrado bajo tierra, pero al menos había estado cerca en un noventa y seis por ciento antes de que bajara el porcentaje.

Fracaso, pero cada vez más cerca de eliminar la mitad de señales registradas en su Miles Electric. Tails sospechaba que tal vez por lo débil que era la energía en Sonic es que se podía confundir o tener una huella similar a otras fuentes casi idénticas.

En fin, por hoy iba a descansar de las teorías.

Tails caminó hasta el taller, aunque se detuvo abruptamente cuando vió a la distancia la puerta entreabierta.

Él no recordaba haberla dejado así. ¿O lo olvidó? No. No podía ser. Tails nunca salía sin asegurarse de que su hogar estuviera bien cerrado. Sólo Sonic tenía tenía la llave para entrar si es que Tails no estaba en casa, así que podría ser que el erizo estuviera de paso. Sólo que pareció olvidar cerrar la entrada. Bueno, no sería la primera vez.

La idea de que Sonic estuviera en casa lo animó un poco, así que aceleró el paso y se adentró al hogar pegado al taller. Esta vez Tails sí cerró la puerta y dejó su pequeña mochila en un costado del pasillo.

—¡¿Sonic?! ¡Estoy en casa!

No recibió respuesta.

Tails se asomó a la sala, esperando ver al erizo, pero no había nadie ahí. Si su hermano no estaba ahí y tampoco acudía a su llamado entonces podría estar durmiendo en su propia habitación. Con paso tranquilo Tails subió las escaleras y se acercó a la puerta del cuarto que tenía destinado para Sonic cada vez que se quedaba. Cuando entreabrió la puerta efectivamente encontró el erizo durmiendo tranquilo sobre el puf acolchado en el suelo, con las manos cruzadas tras la cabeza y la ventana abierta a su lado.

Tails sonrió con cariño, volviendo a cerrar la puerta con cuidado para dejarlo descansar. Luego regresó sobre sus pasos y volvió al primer piso, pasando por la cocina por una manzana antes de entrar a su taller trasero.

La luz iluminó la habitación, y casi al instante Tails sintió que había algo fuera de lugar. No como si faltara algo, sino más bien como si alguna cosa no estuviera donde debería estar.

Lo primero que pensó Tails fue que tal vez Sonic había tomado algo de ahí, ya que no sería la primera vez que su hermano tomaba, por ejemplo, su soplete sin permiso sólo para dorar mejor la salchicha de su chilli dog. O hasta para cualquier otra tontería donde Sonic usaba sus herramientas para fines para los que no fueron hechas.

Era una molestia, pero mientras no rompiera sus cosas, no había tanto problema.

Tails trató de acomodar sus cosas, esperando que la sensación de que algo no cuadraba se esfumara. Acomodó su lámpara de mesa, su laptop y las pequeñas cajas de herramientas en su repisa, sintiendo que eso era lo que más parecía fuera de lugar. Luego se volvió a sentar en su escritorio, conectando el Miles Electric a su computadora para continuar afinando el rastreo de la fuente de energía que invadía a Sonic.

Configuró las huellas descartadas para que dejaran de ser identificadas y no se volvieran a mostrar en su mapa digital, estando más cerca del origen real de ese poder adherido a Sonic.

Tails se llevó casi toda la tarde en ello hasta que escuchó unos pasos conocidos detrás de él. Su oreja se movió en reconocimiento ante el nuevo invitado en su taller.

—Hey, hermanito. ¿Qué haces?

Tails terminó de configurar el código de rastreo antes de responder. —Estoy mejorando el rastreador de las Chaos Emerald. —Mentira, pero era por una buena causa.

—Ah, vaya. —Sonic se paró detrás de él,  recargando su brazo sobre la cabeza de Tails.

Por primera vez el zorro agradeció que Sonic no entendiera nada de lo que había en su pantalla o podría haber descubierto qué es lo que en realidad estaba haciendo. Que suerte.

—Te esfuerzas demasiado, ¿no Tails?

Él se encogió de hombros. —Siempre hay que estar preparados. No sabemos cuando podría atacar de nuevo Eggman. Y nunca está de más tener bien ubicadas las Chaos Emeralds.

Sonic se rió. —Al menos sabemos que Shadow tiene una.

—La verde, como siempre. —Tails también sonrió. —Parece estar apegado a esa.

Sonic retiró el brazo, encogiéndose de hombros. —Le combina más la roja, pero quien soy yo para juzgar su gusto en colores.

Tails se rió, disfrutando el momento tranquilo. Había pasado un tiempo desde que ambos podían charlar de ese modo ameno, y Tails empezaba a extrañar las pláticas sin los repentinos momentos de estrés de Sonic o esas inusuales miradas perdidas en los ojos verdes de su hermano.

Por eso Tails no sabía si sería prudente atreverse a preguntarle a Sonic si las cosas estaban bien.

Es decir, sí, ya estaba trabajando con encontrar la fuente de la energía que Sonic tenía pegada a él, pero… si Tails pudiera recibir la respuesta directamente de Sonic, tal vez ambos puedan trabajar en ayudarlo, y ni siquiera necesitaría continuar con su búsqueda del origen de esa energía. Ya había pasado poco más de un mes desde su acercamiento con el Prisma Paradox. Tails sentía que ya había pasado lo suficiente como para poder tocar el tema.

Con algo de suerte…

Tails se giró sobre su silla, dejando de lado su trabajo a medio cumplir con el rastreador. Se enfocó en su hermano, que se veía descansado y tranquilo. Podría ser la oportunidad.

Sus pulgares rebotaron entre ellos, dejando entrever los leves nervios que Tails sentía. Se motivó mentalmente, deseando obtener respuestas. Sólo debía ir con cuidado.

—Oye, Sonic. Hoy te ves relajado.

El erizo lo miró sin dejar de sonreír. —Tuve una buena siesta, amigo. Tú podrías hacer lo mismo.

Tails bufó con una risa cuando Sonic le revolvió el flequillo, empujando su mano sin verdadera molestia. —Me alegra que hayas podido descansar. Últimamente te veías algo estresado.

Eso fue un tanteo cuidadoso, pero Sonic ya estaba tensando las arrugas de su rostro, tratando de mantener su expresión tranquila. Tails debía tener cuidado de no precipitarse.

Su hermano retrajo su mano. —Qué dices, amiguito. ¿Yo estresado? Nadie vive más relajado y tranquilo que yo.

Tails se esforzó por no verse incrédulo, continuando con suavidad. —Eso es obvio. —Sonrió de lado. —Pero estas semanas te veías un poco perdido. —Se encogió de hombros. —Y, bueno… Sólo quiero que sepas que puedes contar conmigo para lo que sea. Lo sabes, ¿verdad?

Sonic retrocedió casualmente un paso, cruzándose de brazos. —Por supuesto, Tails. Eres en quien más confío en el mundo.

Oh. Si tan sólo de verdad demostrara con acciones esas palabras.

Tails no borró su sonrisa tranquila, suavizándola para demostrar la honestidad de sus intenciones. —Entonces, ¿de verdad no hay nada que te haya molestado las últimas semanas?

La pregunta se instaló entre ambos, decidiendo si la verdad por fin iba a salir o si Sonic volvería a huir.

Tails esperó paciente, observando como su hermano parecía debatir internamente sus siguientes palabras tras esos cansados ojos verdes. Por un segundo, un diminuto segundo, Tails vio la resignación en la mirada de Sonic, acelerando su corazón.

De verdad creyó que iba a recibir respuestas después de un largo mes de incertidumbre. Incluso empezó a pensar en qué palabras decirle a su hermano para que se sintiera apoyado y comprendido. Pero Sonic sólo abrió la boca por un instante antes de que esa resolución en su mirada desapareciera y volviera a poner una sonrisa condescendiente.

Ahí se fue la esperanza de Tails.

Sonic le palmeó la cabeza con diversión. —Nada por lo que tu cerebro de genio deba preocuparse, amigo. Estoy perfectamente bien.

Tails tal vez sintió su corazón romperse un poco, pues no creyó que Sonic volvería a rechazar su ayuda ahora que se la había dado de frente. Ni siquiera pensó en lo mucho que iba a doler el rechazo directo.

Sus orejas cayeron, girando el rostro hacia la computadora. —Ah… está bien, entonces…

Se esforzó por mantener su voz tranquila, sin permitir que se escapara esa tristeza que le producían las acciones de Sonic.

A este punto ya no entendía porque no quería confiar en Tails. Y si era honesto, la inseguridad también ya estaba ganando terreno desde hace mucho tiempo. Ahora más que nunca Tails empezaba a sentir como sus pensamientos se arremolinaban en ideas crueles sobre cómo Sonic ya no lo necesitaba y cómo ya había encontrado a alguien más confiable que él. Un mejor compañero que Tails.

Es claro que no era cierto, pero a veces era difícil no escuchar como su propio cerebro le decía que había sido reemplazado. Parecía que su peor enemigo siempre era él mismo. O al menos su maldito cerebro que nunca podía callarse.

Tails escuchó a Sonic frotar la tela de sus manos antes de hablar de nuevo luego de varios segundos. Sonaba culpable, pero Tails ya no lo estaba mirando como para confirmar si de verdad lo estaba.

—Bueno, yo… creo que iré a correr.

Después de eso la ráfaga de aire le alborotó el pelaje, dejando a Tails completamente solo.

Su ánimo se había esfumado, y la ganas de continuar la discriminación de energías se habían desvanecido.

Tails quería volver a encerrarse en su habitación y no salir en mucho tiempo. Pero cuando le dio un vistazo al código de rastreo energético en su computadora, algo de coraje regresó a su pecho.

Si se iba ahora, su cabeza no iba a dejarlo en paz hasta que quedara inconsciente. Pero si se quedaba a trabajar, podía mantener sus pensamientos ocupados y además estaría un paso más cerca de ayudar a Sonic incluso si el erizo estaba reacio a querer recibir apoyo.

La opción más rápida era rendirse, pero la mejor para su corazón era enterrarse en el trabajo. Además, estaba a medio camino de encontrar la auténtica fuente de energía que se adhirió a Sonic. Si había un momento para demostrar que no era un mal compañero, era este.

Tails ya había usado su última carta para sacarle la verdad a Sonic. Ahora sólo le quedaba el camino largo pero seguro.

Ese rastreador iba a completarse, y Tails se aseguraría de usarlo para encontrar la mejor solución al problema de su hermano.

Con esa conclusión, Tails regresó los dedos al teclado.

Ya no iba a detenerse en terminar su proyecto.

 


 

La última.

Esa era la última fuente de energía que Tails creía que iba a tener que seguir, pues mientras más se acercaba, más rápido aumentaba el porcentaje de coincidencia con la energía que tenía Sonic. Había pasado de setenta por ciento a casi el noventa y ocho por ciento en el instante en que aterrizó cerca de la pequeña isla.

Estaba relativamente lejos de Green Hill, y aunque Tails era consciente de la potencia de sus propios inventos, aún así le sorprendió lo bien que su rastreador pudo seguir la fuente de energía estando varios kilómetros separados. Así que o su Miles Electric de verdad era potente o la fuente emanaba más energía de la que pensó.

Tal vez un poco de ambas opciones.

Tails continuó caminando entre el espeso bosque, teniendo la sensación de que posiblemente estaba entrando en terrenos que no debería pisar. Sus sentidos se mantenían alerta mientras se movía entre las sombras y sus pies pisaban con experiencia el suelo para no producir sonido alguno. La pantalla de su Miles electric subió el porcentaje a noventa y nueve por ciento, señalando la dirección del norte de la isla.

Con cuidado se movió en dirección a una colina elevada, manteniendo su pequeña figura escondida entre los arbustos. Tails podía percibir con sus orejas sonidos de voces y lo que reconoció como llantas moviéndose contra las ramas secas y hojas del bosque. Cada vez se hacían más fuertes mientras más se acercaba a la orilla de la montañita de tierra. Sus ojos se posaron en una roca que sobresalía de la orilla, descubriendo que era perfecta para esconderse tras ella. Además  las sombras de la tarde, casi noche, cubrían perfecto esa área. Nadie iba a verlo.

Tails se movió tras la roca, confirmando que efectivamente había gente abajo y más adelante. En el momento en que se asomó suavemente por el borde, su Miles Electric vibró. Tails lo miró de reojo, jadeando en silencio cuando la pantalla por fin mostró el cien por ciento de coincidencia exacto.

Era la primera vez que pasaba. Y ni siquiera estaba realmente cerca de la fuente de energía. Si la coincidencia llenaba el porcentaje estando tan lejos, entonces…

Podía ser el Prisma Paradoja.

Sus sospechas se confirmaron más cuando ahora sí se enfocó en el terreno de abajo y descubrió un edificio oscuro, en medio de un terreno artificialmente despejado de tierra y con una altísima valla de alambre rodeando todo el lugar. Las voces pertenecían a hombres uniformados con el logo de G. U. N., cargando armas mientras vigilaban los alrededores. Camionetas negras blindadas que también poseían el mismo logo blanco entraban y salían del área.

Tails volvió a retroceder, ocultando su presencia tras la roca.

Ya no había duda. Las pistas eran fáciles de atar incluso si no podía ingresar al edificio para ver directamente la fuente de energía. Lo que tenían ahí debía ser el Prisma. Shadow se lo había llevado, y es obvio que si quería que no cayera en las manos incorrectas, como lo quiso hacer Eggman, no iba a dejarlo en un escondite cualquiera.

Sería muy ridículo si lo hiciera.

Así que es obvio que lo dejó en las mejores manos a consideración del erizo oscuro: la organización de G.U.N. Ellos tenían los medios adecuados para esconder un objeto antiguo con ese tipo de potencia, tal como podía verlo ahora. Eso dejaba a Tails con la triste resolución de que no podría estudiar el Prisma directamente, pero también con el glorioso sentimiento de éxito de saber que su teoría fue correcta, y que Sonic poseía energía Prismática dentro de él.

Ahora debía decidir qué rumbo tomar. Sin el Prisma, sería difícil estudiar sus propiedades, pero no imposible. Tails sólo debía realizar un par de investigaciones más. Por ahora volvería a Green Hill, manteniendo en secreto esta visita furtiva.

Una suerte que le hizo caso a su instinto de activar el sistema anti rastreo del Tornado antes de llegar a la isla. Nadie sabría que estuvo ahí.

Tails regresó sobre sus pasos con cuidado, volviendo hasta la orilla donde dejó oculto el Tornado. Su mente estaba dando vueltas a las opciones posibles para analizar correctamente la poca energía del Prisma, cuando una advertencia repentina en su cabeza lo detiene a medio paso de subir al biplano. Sus ojos miraron su Miles Electric, sabiendo que a pesar de que lo usaba para buscar las Chaos Emerald, ahora también podía guiarlo sin rango de error al Prisma. Esté donde esté.

Bien, tal vez no era su intención desarrollar un rastreador similar al que usa con las Emeralds para el Prisma, pero el trabajo estaba hecho, así que Tails debía buscar medidas de prevención para que nadie sepa nunca sobre esto. Tal vez incluso borre más adelante el código y los archivos de la fuente de energía para estar más prevenido, pero hasta entonces, y por las dos semanas de trabajo y viajes que le costó, lo conservaría por un poco más de tiempo.

Tails por fin subió al Tornado, y regresó a Green Hill sin ningún problema. No tardó en ingresar de nuevo a su taller trasero, encendiendo sus computadoras. Dejó el Miles Electric a un lado, sonriendo con el sentimiento de victoria y júbilo de saber que tuvo razón y logró obtener parte de las respuestas por su cuenta.

Sus colas se movieron con ánimo. Comenzó a pensar en voz alta. —La fuente es el Prisma, ahora sólo debo borrar la evidencia de aquí. —Tails susurró mientras se apresuraba a eliminar todos los datos que había pasado a su computadora. La información, el código de rastreo, las ubicaciones de las demás fuentes de energía, todo. Luego tomó su Miles Electric. —Con esto será suficiente. —Presionó un botón para guardar todo lo descubierto en su dispositivo, ya que no necesitaba tener tanta información importante en varios lados.

Luego salió de su base de datos y movió el dedo para presionar el botón de apagado. Por un momento Tails se detuvo, sopesando la idea de borrar de una vez el rastreador o mantenerlo vigente un poco más de tiempo. De cualquier forma ya no iba a usarlo de nuevo, pero… su parte científica sentía un crimen mandar a la basura todo el esfuerzo de las semanas pasadas.

Incluso si ya no volvía a rastrear el Prisma, su lado sentimental quería conservar su creación por un poco más de tiempo.

El movimiento de sus dedos vaciló antes de decidir. —Oh, qué más da. —Entró a su aplicación de rastreo, ignorando la opción de Eliminar. A final de cuentas, nadie más que él sabía que estuvo trabajando en el rastreador. Aunque… sólo por si acaso, iba a bloquearlo bien.

Copió el código de bloqueo del rastreador para las Chaos Emerald con el rastreador del Prisma. Esperó a que cargara y luego dejó que la luz de escaneo barriera su retina, registrándose como usuario único de acceso. Finalmente también colocó su pulgar desnudo sobre la pantalla y el candado se completó, protegiendo el rastreador de cualquier mirada curiosa.

¡Claro! Sólo en caso de que alguien más se enterara. Pero en la privacidad de su taller y sin las notas que acababa de borrar, ¿quién más podría saber lo que hizo?

 


 

Eggman, de algún modo, supo lo que Tails hizo.

Era casi irónico que cada vez que Tails sentía que tenía los imprevistos bajo control y que las cosas no iban a irse por el escenario más negativo terminaban yéndose por ese rumbo. Como cuando creyó que no iba a manejar el problema de Sonic solo y así pasó. Sólo que ahora la ironía se reía en su cara haciéndole saber que hasta su secretos más reservados podían llegar ante los oídos impertinentes de Eggman.

¿Qué, en el Chaos, hizo mal?

Lo peor es que sucedió justo cuando Tails sintió que Sonic por fin iba a abrirse no sólo a él, sino a todos sus amigos. Ese día se veía más relajado y tranquilo que en muchos días pasados, organizando un picnic repentino pero necesario. Su emoción lo hacía ver como si Sonic por fin hubiera elegido dejar atrás la carga que tenía sobre su espalda y supiera que todos ellos podían ayudarlo a tomar parte de ese peso.

Incluso sus púas se veían más brillantes y su sonrisa era la más sincera que les había ofrecido en tanto tiempo. Tails pensó en ese instante que ya no tendría que continuar estudiando la leve energía del Prisma emanada de todas las púas azules que recolectó para estudiar sus efectos, y que ahora iban a encontrar la solución juntos. Gaia, Tails hasta creyó que si la verdad salía a la luz, Shadow podría dejarlo usar el Prisma para encontrar un remedio aún más rápido, y los efectos secundarios del Prisma pronto desaparecerían de Sonic y hasta de Shadow, dado que incluso el erizo oscuro también empezó a verse más cansado recientemente.

Todo parecía que iba a ir viento en popa, pero de pronto Eggman llega a golpearle en la cara.

Bien. Rebobinado.

El picnic se había arruinado, y todos se pusieron en posición para atacar la repentina llegada de la nada de esa aeronave extrañamente maltratada para los altos estándares de Eggman. Tails se tragó su frustración, volando al lado de sus compañeros cuando una línea repentina de Eggbots se interpuso entre todos ellos y la nave maltrecha.

Tails se detuvo, alcanzando a oír el jadeo sorprendido de Sonic cuando también se detuvo y observó con incredulidad genuina la nave que flotaba frente a ellos. Había algo extraño en la mirada de Sonic que Tails no pudo terminar de reconocer porque en ese instante uno de los mejores mechas que Eggman tenía cada vez que luchaba en las líneas delanteras con sus robots aterrizó de forma agresiva frente a la nave flotante y detrás de todos los Eggbots que se formaron en fila.

Las bocinas del mecha hicieron retumbar la voz del Dr. Eggman. —Un gusto verte de nuevo Sonic. Aunque por tu expresión, supongo que tú ya debes conocer bien quienes son mis nuevos camaradas.

Todos, incluído Tails, enfocaron su atención en Sonic, que vaciló antes de afilar la posición de sus púas adelantándose varios pasos. —Me sorprende que conocieras a tus parientes perdidos, Eggy. Aunque era de esperarse que pidas su ayuda viendo que tu solo no eres capaz de vencerme.

El mecha tintineó, con el metal chocando entre el. Una de las piernas robóticas pisó fuertemente el suelo. —Lo dice el roedor que nunca puede pelear sin sus amigos.

—Sí, bueno. —Sonic rodó uno de sus brazos desde el hombro. —Lo nuestro es trabajo en equipo. ¿Lo tuyo? Probablemente una lucha por ver quién lidera mejor en tus bajos estándares.

Tails tensó las colas, sabiendo que la burla estaba a nada de hacer explotar a Eggman. Además debía enterrar la incertidumbre que el intercambio estaba produciendo en él y en sus amigos, porque podía ver en sus rostros la misma mirada perdida de no saber de qué diantres hablaban. No era el momento de pensar en ello.

El mecha volvió a pisar duro. —¡Esta vez no, Sonic!

Solo hubo un segundo de preparación luego del grito cuando cada robot se lanzó al ataque.

Tails se elevó más alto de inmediato, sacando el Miles Electric y poder usar el pequeño láser integrado que le instaló. A su lado, Amy golpeó a los primeros robots que se acercaron con su Piko Piko, abriéndole el área a Tails para poder disparar a los que estaban más cerca de Eggman, escondido en el mecha.

El zorro disparó a los que estaban cuidando a Eggman. Luego regresó sus piernas al suelo, tomando impulso para realizar un spin dash terrestre. Su cuerpo se enrolló y sintió cómo cortó el viento con su velocidad antes de estrellarse contra tres robots en secuencia. El metal de las piernas de los Eggbots se destrozó, cayendo con un sonido sordo sobre el pasto.

Tails se desenrolló, analizando rápidamente la distancia que logró acortar para llegar a Eggman, que había retrocedido hasta un costado. Volvió a sacar el Miles Electric para dispararle cuando la nave sobre ellos finalmente mostró acción. Sus orejas se pusieron alerta, siguiendo con precaución la plataforma lateral que comenzó a abrirse.

Su corazón se hundió con incertidumbre e impresión cuando varias sillas amarillas salieron flotando de ahí, y Tails alcanzó a ver a un par de los ocupantes sentados en ellas. Los dos que logró vislumbrar se veían inquietantemente similares a Eggman, pero el que estaba al frente sí tenía cabello y parecía un poco más joven. El que iba detrás, sin embargo, se veía muchísimo más viejo que Eggman, pero los rasgos faciales sin duda imitaban los del científico.

Tails tal vez habría seguido observando absorto el desfile desde la plataforma de no ser porque un robot cayó inerte a su lado, haciéndolo saltar.

Encima de la máquina, Rouge lo miraba tensa, pero aún manteniendo una fachada segura. —Sin distracciones, cariño.

Sus orejas cayeron, sonrojándose por la vergüenza de haber sido salvado por ella gracias a que se distrajo lo suficiente. —L-lo siento. —Tails se recompuso, volviendo a activar el Miles Electric y disparando a otro par de Eggbots que se estaban acercando a ambos.

Rouge le asintió, retomando el vuelo y alejándose de él. Tails, por su parte, volvió a analizar el escenario, considerando su plan inicial de acercarse a Eggman ahora que parecía tener compañía idéntica a él. Si iba solo no podría con ellos, pero si se acercaba con la ayuda de Sonic, los dos podrían atrapar al grupo de Eggheads.

Tails buscó con la vista a su hermano cuando la nave tras él se sacudió por segunda vez. Sus colas se erizaron, y Tails volvió a girarse, observando como una plataforma inferior se abrió, dejando que otro grupo de robots voladores de Eggman sacaran de ahí un montón de máquinas de diversos tamaños y colores.

Eso no eran buenas noticias. Los intrusos habían traído su propia munición.

Por un momento Tails consideró entrar a la nave y descubrir que más tenían escondido por ahí. La plataforma inferior se había cerrado ya, pero la que estaba al costado… Tails volvió a buscarla con la mirada, encontrándola abierta. Sus colas se agitaron con anticipación, analizando las opciones de usar la nave contra todos ellos y obtener información valiosa, pero también la opción de atrapar al grupo que Eggman reunió si querían tener un poco de éxito sacando información de ellos también.

Aunque tampoco era buena idea dejarlos ir siendo tantos. Debían detener al menos a uno.

Tails analizó rápido sus opciones cuando escuchó un familiar estallido de Chaos cerca de él.

¡Era Shadow!

Perfecto.

Tails sonrió con ánimo, considerando dividir las tareas. Sus manos volvieron a maniobrar el Miles Electric, volando con rapidez hacia el erizo oscuro y disparando a los otros dos robots que intentaban atacarlo por la espalda. Tails llegó a su lado, usando un spin dash para deshacerse del último robot. Cuando se desenrolló, Shadow se posicionó espalda con espalda con Tails, de modo que ambos cubrían los puntos ciegos del otro.

Tails no dejó de vigilar su entorno agitado, hablando rápido hacia el erizo. —Shadow, la nave. Hay que registrarla. Podrían tener más armas con ellos o información sobre cómo llegaron aquí.

—¿Qué hay de los Doctores? —El erizo habló lanzando un rápido ataque teledirigido a un Eggbot que volaba sobre ellos antes de volver a su posición anterior.

—Me encargaré de ellos con Sonic. Tú trata de conseguir la mayor cantidad de información que puedas de ahí.

—Entiendo.

—Empieza por la parte de abajo. De ahí sacaron armas.

Shadow asintió, y con un último estallido de Chaos, ambos se alejaron de ahí.

Tails buscó rápidamente a Sonic, encontrándose varios metros lejos de él. El zorro se elevó en el aire, aprovechando lo rápido que estaban despejando el área sus amigos, logrando llegar con su hermano.

El erizo estaba siendo acorralado en varias direcciones, pero aunque Tails sabía que Sonic podría salir de ahí sin ningún rasguño, se apresuró a sacarlo del campo de fuego para no perder más tiempo e ir tras el grupo de Eggheads. Sus colas lo impulsaron a atravesar la barrera metálica y tomar las manos de Sonic, elevándolo por el aire.

—¡Te tengo, Sonic!

Su hermano lo miró, sonriendo radiante. —¡Sabía que contaba contigo, amigo!

Tails rió. —¡Hay que ir por Eggman y su grupo!

Sonic abrió la boca para responder, pero uno de los Eggbots más actualizados se elevó frente a ellos, con los cañones listos para dispararles a ambos.

El erizo se bufó divertido. —Entonces acabemos con esta chatarra rápido.

Tails tensó los músculos, preparándose para un ataque en conjunto. Sus manos balancearon el peso de Sonic, enviando al erizo por los aires. Su hermano tomó la altura correcta de la curva para enrollarse y lanzarse en un spin dash contra el robot por un costado. Tails también se enrolló en seguida, atacando por el lado contrario.

Los dos se movieron sabiendo hacia donde ir sin interferir con el otro, cruzando sus ataques en la cintura del robot y luego regresando de vuelta para volver a cruzarse y rompiendo cada uno una pierna de la máquina.

Ambos se desenrollaron a la par con una rodilla sobre el suelo y a la misma distancia, escuchando al Eggbot romperse en pedazos tras él. Sonic le sonrió de lado, sin necesidad de mirar la chatarra inservible por si seguía funcionando. Tails también sonrió, porque esa máquina ya no iba a volver a levantarse.

Sonic se enderezó, trotando sobre su lugar cuando encontró al grupo que Eggman reunió. —Vamos por esos Eggmen, hermano.

Tails también se puso en posición, y ambos despegaron por el terreno hacia el grupo variopinto. Dejaron que los demás se encargaran del resto de máquinas, que estaban disminuyendo en número. Tails estaba a nada de celebrar internamente que estaban llevando la delantera cuando otros robots empezaron a surgir de entre los costados de la costa, volviendo a aumentar sus números.

Sonic bajó la velocidad, mirando a las máquinas. —¡Oh, vamos! Cuantos Eggbots puede traer Eggman consigo.

Tails frenó, atacando un robot con otro spin dash. —¡No sé, pero quieren mantenernos entretenidos!

El erizo se enrolló y comenzó a atacar a varios en secuencia. Tails también atacó con su propio spin dash, aprovechando que limpió su área cercana para sacar de nuevo el Miles Electric y tener potencia de fuego a larga distancia. Sin embargo, cuando sus dedos ajustaron el láser y levantó el brazo para apuntar, un golpe frío le llegó por detrás, arrojándolo contra el suelo.

—¡Tails!

El zorro rodó, siseando por el dolor agudo que recorrió su espalda. Su cabeza se enderezó, apenas alcanzando a ver su dispositivo tirado a unos metros de él. Sus brazos lo levantaron enseguida, ignorando el pinchazo en su espalda, para volver a la batalla no sin antes ir por el Miles Electric. Pero casi al instante de que Tails se puso de pie, un Eggbot pasó a toda velocidad a su lado, empujándolo de vuelta al suelo y tomando su dispositivo entre su manos metálicas antes de que Tails pudiera dar siquiera un paso.

—¡HEY! —Tails volvió a incorporarse, dejando atrás el llamado de su hermano.

Sus piernas lo impulsaron hacia adelante, persiguiendo al robot que se estaba llevando su dispositivo. Esquivó por poco los golpes que los otros Eggbots intentaban propinarle, tratando de evitar que continuara su persecución. Tails se desesperó, esperando el momento correcto en que uno de los robots iba a plantar su puño contra la tierra cerca de él. Justo cuando lo hizo, Tails se lanzó con impulso hacia la cabeza de la máquina, saltó sobre ella y comenzó a volar.

Desde ahí recorrió rápido el panorama, buscando al Eggbot ladrón. No sabía porqué de la nada se había llevado su Miles Electric. Es decir, sí, era una parte fundamental de sus herramientas para pelear, pero incluso sin el, Tails podía defenderse muy bien. Qué podría…

Tails jadeó, habiendo ubicado de nuevo al robot, pero con la cabeza girando por instinto hacia donde estaba Eggman, que se ubicaba en la dirección contraria a donde el Eggbot huía. El científico era consciente de lo que hacía, porque también encontró la mirada de Tails y le sonrió con una complicidad indeseada, con el rostro gritando que sabía que ambos estaban en la misma sintonía con respecto a su Miles Electric.

Él sabía.

Y lo peor es que Eggman lo saludó con la mano, sabiendo perfectamente que Tails iba a tener que elegir entre ellos o perseguir al robot. Y justo ahora no sabía qué era peor. Por un momento quiso golpear al científico, pero debía decidir ahora, y rápido. Tails arrugó la cara, gruñendo en la distancia hacia Eggman, luego salió disparado hacia el Eggbot perdido.

Tenía la fé en que sus amigos, en que Sonic, lograrían atrapar al montón de cabezas de huevo, pero si se llevaban el Miles Electric… Tails no quería ni considerar las consecuencias.

Su estómago se hundió con un profundo hoyo de preocupación. Sus colas giraron lo más rápido que pudo antes de escuchar un horrible crujido metálico. Tails se detuvo un instante, mirando hacia atrás para descubrir que la nave se estaba inclinando demasiado hacia uno de los costados.

Tails abrió completamente los ojos, pues no se suponía que Shadow estrellara la maldita nave. Es probable que ahora todo lo que había dentro se perdiera, pero Tails no tenía tiempo para pensar en ello. Rezó vagamente para que sus amigos estuvieran bien y ninguno terminara aplastado o lastimado con la aeronave que iba a estrellarse, y continuó volando.

El estúpido robot era más rápido de lo que pensó, y como ya tenía ventaja delante de él, Tails estaba teniendo problemas para alcanzarlo. Casi sentía que iba a perderlo cuando escuchó un estallido familiar a varios metros de él.

Tails giró la cabeza en pleno vuelo, descubriendo que Shadow estaba cerca de ahí, de pie tras una elevación de tierra. De nuevo sintió un alivio y júbilo de volver a ver al erizo negro, cambiando rápido la dirección de su vuelo para poder pedirle ayuda con la persecusión del Eggbot. Si alguien podía alcanzarlo, además de Sonic, era Shadow.

Respiró hondo para gritar su nombre, dado que la nave estrellada en la costa había producido el sonido de una explosión lo suficientemente fuerte como para que Tails apenas y pudiera oír sus propias colas girando.

–¡Shad- ! —Tails se cortó abruptamente, parando en seco la velocidad de su vuelo cuando el erizo lanzó una patada horrible tras el montículo.

Se veía enojado. Muy enojado.

De inmediato Tails asumió que Shadow había atrapado a uno de los nuevos aliados de Eggman, pues no se le ocurría nadie más a quién el erizo quisiera golpear de ese modo. Aunque Tails se estremeció un poco al considerar la fuerza bruta que el nuevo prisionero debió recibir con esa patada. Sintió algo de compasión por quien había recibido un golpe de Shadow (porque sabía cuánto dolían), pero siendo que eran aliados de Eggman, se desvaneció muy rápido el sentimiento.

Tails volvió a intentar llamar a Shadow cuando el erizo se esfumó con Control Chaos.

—No- ¡Shadow! —Tails intentó inútilmente, mirando alrededor para ver algún atisbo del erizo oscuro. Pero descubrió que ya ni siquiera sabía dónde estaba el Eggbot que hurtó su Miles Electric.

Tails sintió el pánico crecer en la boca de su estómago, obligándose a calmarse ya que la batalla aún continuaba.

Bien. Piensa, Tails.

Si ya no estaba el robot ni Shadow, al menos Tails podía hacer algo bien y vigilar al prisionero que atrapó el erizo. Sabía que los golpes de Shadow eran brutales, pero incluso si dejó incapacitado a quién haya atrapado, Tails estaba seguro de que Eggman intentaría recuperar a sus aliados. Así que si tenían una victoria leve, no iba a dejar que se les fuera.

Tails renovó su determinación, volando rápido hasta el área donde Shadow había estado hace unos segundos. Se detuvo a cierta distancia, volviendo al suelo para caminar con cautela hasta el trozo de tierra oculto. Si este aliado de Eggman aún portaba algún arma, Tails no iba a bajar la guardia. No era un excelente luchador, pero sabía defenderse. Incluso sin el Miles Electric.

Su corazón latía fuerte, pero no iba a mostrarse nervioso.

Justo cuando llegó a la orilla del montículo, Tails sintió que su estómago se agitó de forma tan violenta que hasta se sintió mareado por varios segundos.Tuvo que sostenerse de la elevación de tierra para no caerse, o de verdad sus piernas habrían cedido.

Oh.

Oh. Gaia. Dulce, dulce Gaia.

Pero qué dem-

Tails parpadeó varias veces para entender qué estaba viendo y que no fuera un producto de su imaginación. Pero lo que tenía frente a él no cambió después de todas las veces que abrió y cerró los ojos.

Ahí, en el suelo, un zorro aterradoramente similar a él mismo yacía inconsciente en el suelo. El tono del pelaje era casi idéntico, sólo que un poco pálido. Pero las facciones, la altura, la complexión... todo era de una forma espeluznante tan idéntico a Tails. Y lo que más le inquietaba era ver que este zorro también tenía dos colas gemelas, escondidas entre miembros metálicos.

Las únicas diferencias eran el uso de ropa del otro zorro, las colas de metal y la terminación en puntas oscuras de sus orejas. Fuera de eso, Tails creería que fácilmente podría pasar como un gemelo suyo. Incluídas las dos colas orgánicas.

Su cabeza le recordó rápidamente, en medio de su bruma y pánico mental, la similitud que tenían los nuevos aliados de Eggman con él. Y casi de inmediato sintió un torrente de ideas que le estaban viniendo a la mente, desde clonación hasta la palpable posibilidad de realidades alternativas.

¿Tal vez este otro zorro podría ser…?

Tails brincó cuando el sonido repentino de los robots de Eggman huyendo por el aire lograron sacarlo de su aturdimiento. Sus piernas lo hicieron retroceder, sin saber qué hacer. Estaba muy confundido pero a la vez tan intrigado por este extraño que era similar a él.

Sus manos temblaron, pensando rápido cómo proceder. Miró a la distancia, a donde se había desarrollado la pelea, y luego de vuelta al otro zorro. Sólo entonces, cuando volvió a observarlo bien, Tails notó la mancha roja que contrastaba contra el verde del pasto.

Tails jadeó, acercándose por fin al zorro inconsciente. Dudó un momento, pero dejó que sus manos tocaran la tela del extraño. Estaba herido, y por la mancha en la ropa, parecía que ya llevaba un buen tiempo perdiendo sangre.

Su estómago se disparó por la preocupación, todavía inseguro de cómo actuar. Volvió a mirar en dirección a la batalla y luego hacia atrás, en dirección a su taller. Tails no conocía de nada a este zorro, pero… tenía el leve instinto de que podría ser una contraparte suya. Tal vez del mismo lugar de donde vinieron los nuevos aliados de Eggman.

No podía ser difícil suponerlo. Esos intrusos se parecían a Eggman, y ahora este zorro se parecía mucho a él. Tails apostaría a que cada uno era el Miles Prower de su propio mundo. Pero eso sólo podría saberlo si le preguntaba a este extraño, aunque eso no pasaría si moría desangrado.

Tails tomó su decisión.

Con mucho cuidado volteó al otro zorro. Luego se quitó uno de sus guantes para presionarlo contra la herida. Después arrancó un trozo, en forma de espiral, de su otro guante y sin romperlo para poder estirar la tela lo más que pudiera y atarla bien contra la del primer guante. Así no se movería de su lugar, deteniendo la hemorragia.

Cuando Tails estuvo seguro de que no se movería la compresa improvisada hasta que llegara al taller, se dispuso a cargar al otro zorro. Eso sí, con cuidado por esa herida en su costado.

Tails hizo girar sus colas, ajustando su agarre bajo las delgadas rodillas del zorro y contra su espalda, acomodando su cabeza. Incluso con el peso de las colas metálicas, Tails sentía que no se acercaba ni un poco al peso de Sonic. Eso fue preocupante.

Su cabeza negó, sabiendo que ahora debía ayudar al vulpino herido. El guante ya se estaba pintando de rojo, y si no quería que los demás notaran su ausencia, mejor se iba ahora.

Tails suspiró una última vez y salió disparado hacia su taller, considerando lo que iba a decirles a sus amigos cuando se volvieran a reunir. Es posible que se enojen con él por todo lo que pasó y por lo de su… Miles Electric. Pero si ahora le aumentaba este desconocido sorpresa…

Tails miró brevemente hacia abajo, y por un segundo consideró preguntarle a Sonic si acaso conocía a este zorro, tomando en cuenta que Eggman había insinuado que el erizo conocía a los otros intrusos. Aunque… Tal vez no necesitaba decirle a nadie de este gemelo interdimensional. Además, si Sonic quería esconder secretos, entonces Tails también lo haría.

Él podía manejarlo por su cuenta. Qué mejor que conocer una variante de Miles Prower que el mismo Miles Prower.

Dos genios podían ser mejores que uno.

Solo que Sonic no necesitaba saberlo aún.