Actions

Work Header

Perdidos

Summary:

Durante los exámenes chunin, Naruto y Sasuke se pierden dentro del Bosque de la Muerte. Estar a solas con su rival y compañero llevará a Naruto a experimentar sensaciones que no termina de entender.

Notes:

Advertencias: one-shot canonverse, SasuNaruSasu, reflexivo, angst. Este fic fue escrito durante un video en vivo en mi página de Facebook el 24 de marzo de 2022 a partir de los pedidos que hacían lxs espectadores en el momento, por eso puede dar algunos giros inesperados y terminar abruptamente (cuando terminó el tiempo del vivo). Agradezco mucho a todas las personas que participaron, ¡esta historia es suya! Yo me divertí mucho siguiendo sus ideas. Para quienes no estuvieron presentes, sepan que aún pueden ver el video en mi página de Facebook. También pueden participar de las próximas sesiones de escritura, aunque de momento están pausadas ya que acabo de tener un bebé. Si desean leer otros fics escritos en vivo, tengo una serie dedicada a ello en Ao3. La portada fue realizada por la gran artista Tarú Le/TaruCómics, a quien agradezco profundamente su trabajo.

Work Text:

La ilustración fue realizada especialmente por Tarú Cómics, a quien pueden encontrar en Ao3 pero también en Facebook, Twitter y Pixiv, siempre con ese nombre o como Tarú Rider / Tarú Le.

 

* * *

 

Naruto giró el rostro para un lado y luego para el otro.

—Ehm… Sasuke… ¿dónde está Sakura?

—Ya te dije que debería estar vigilando la retaguardia.

—Sí, pero… hace un rato que no la veo.

Sasuke se paró en seco y dio una mirada hacia atrás. No había ningún camino claro, más bien se veían árboles y arbustos de distintos tamaños enredados entre sí, como ocurría en gran parte de aquel Bosque de la Muerte en el que estaban realizando la segunda prueba de los exámenes chunin. Sería imposible identificar a Sakura entre todo eso, pero a la vez era cierto que ya había pasado bastante tiempo sin que la oyeran y la muchacha tampoco era del tipo silencioso.

—Además… —murmuró Naruto, inseguro—. Creo que ya pasamos por esta piedra antes.

Su compañero lo observó con cierto resentimiento.

—¿Estás sugiriendo que me equivoqué de dirección?

—No, no, claro que no, pero… esa piedra yo ya la había visto, solo digo eso.

Siguieron avanzando durante la próxima hora, hasta que el ruido que salía del estómago de Naruto les impidió continuar. Se detuvieron para sacar sus provisiones de sus respectivas mochilas y, mientras comía cada uno un onigiri, comprobaron que Sakura sin dudas no estaba por aparecerse por allí.

—Debe de haberse perdido, la muy tonta —afirmó Sasuke, aún negado a la idea de que fueran ellos quienes estaban perdidos.

Naruto entornó los ojos. No le gustaba que hablara así de la chica, pero por otro lado tampoco tenía muchas ideas sobre cómo encontrarla o cómo regresar al punto de partida, así que no tenía más que confiar en Sasuke, que, aunque no quisiera admitirlo, tenía un sentido de la orientación bastante mejor que el de él.

Para cuando cayó el sol, resultaba indiscutible que estaban completamente extraviados. Ni siquiera Sasuke podía renegar al respecto, por lo que propuso tan solo acampar bajo las raíces de un árbol gigantesco y tratar de orientarse mejor con la luz de la mañana.

Cada uno extendió una pequeña manta para recostarse. Lograron ubicarse en un lugar muy difícil de ver desde afuera, por lo que no parecía peligroso si se acostaban los dos. Quedaron uno junto al otro, con los ojos clavados en la oscuridad. Se escuchaban ruidos de sapos, insectos y serpientes, así como otro tipo de sonidos indescifrables que quizás eran producto del viento o del movimiento de las plantas.

Después de un rato, Naruto empezó a sentirse incómodo. Estaban perdidos, no sabían dónde estaba su compañera, la oscuridad era completa y los ruidos eran todo menos agradables. De forma instintiva, estiró el brazo para corroborar que Sasuke todavía estaba allí, en medio de la noche cerrada. Cuando se encontró con su mano, sintió alivio, pero apenas se alejó volvió a dudar. ¿Y si había sido una raíz o una rama? ¿Y si en realidad estaba solo en medio de la nada? Volvió a estirar el brazo y esta vez tomó la mano de su compañero. Sí, esa era una mano humana, no había dudas.

Pero, ¿por qué Sasuke no protestaba? Estaba demasiado silencioso, eso no era propio de él. ¿Sería acaso que se trataba de otra persona? ¿Habría un impostor junto a él? Para resolver este misterio, Naruto optó por recorrer la mano en busca de alguna prueba de que se tratara de Sasuke. Contó los dedos, acarició la palma, hasta llegar al protector de muñeca que el chico solía llevar. Bien, debía de ser él, entonces.

Durante aquella comprobación, sin embargo, ocurrieron otras cosas que llamaron la atención del rubio. La mano que sostenía ya no estaba inmóvil sobre el suelo, sino que temblaba ligeramente ante su tacto y, cuando él levantó su brazo para identificar la ropa que llevaba en la muñeca, se alzó levemente también, como para no romper el contacto.

Esas reacciones lo cautivaron, por lo que se giró sobre sí mismo y, dejando la mano derecha sobre la de Sasuke, llevó la izquierda hacia su cuerpo, para descubrir si encontraba otros movimientos similares.

Cuando logró apoyar la palma sobre el pecho de su compañero, le pareció que su respiración había cambiado. Bajó despacio por su torso y entonces fue claro que Sasuke largó el aire con fuerza en una especie de suspiro.

Fue entonces cuando Naruto tuvo la peor idea de todas, de la cual se arrepentiría profundamente, y fue dejar de tantear con su piel y hacer una pregunta directa.

—Oye, Sasuke… ¿Estás despierto?

Durante unos segundos, el silencio se espesó. Hasta que Sasuke le apartó ambas manos con brusquedad y habló.

—Ahora sí estoy despierto, usuratonkachi. Deja de hacer cosas extrañas y duérmete.

—Yo no hice nada extraño, tú eras el que respiraba raro. ¿Estás bien?

—Estaba bien hasta que empezaste a molestarme —dijo Sasuke, en el mismo tono enfadado de antes.

—Es que creía que te pasaba algo.

—No me pasa nada, déjame en paz.

Luego de eso, trataron de dormir, pero algo había cambiado. Naruto estaba bastante seguro de haber oído al otro respirar de un modo especial, como si le agradara de alguna manera recibir aquellas atenciones. Y él mismo, de cierta forma, se había sentido menos solo al rodearlo con sus brazos de aquella manera. No estaría mal poder dormir así de cuando en cuando. Sin embargo, no se animaba a decirlo en voz alta, por lo que simplemente se quedó muy quieto y esperó.

Lo verdaderamente sorprendente fue que, algunas horas después, despertó él dentro de un abrazo. No sabía cuándo se había dado la vuelta y Sasuke, probablemente dormido, se había acercado a su espalda hasta pasarle un brazo por la cintura. Aquella calidez era muy reconfortante, por lo que Naruto tomó la mano de Sasuke que tenía más próxima y tiró de ella, apretándola, hasta asegurarse de que quedaran ambos tan cercanos como era posible en esa posición.

De ese modo debieron de haber pasado bastante tiempo, aunque Naruto no supo cuánto porque, cuando la luz de la mañana se filtró entre sus párpados hasta hacerle abrirlos, Sasuke ya no estaba allí. Primero se sobresaltó y creyó que lo había abandonado, así como había abandonado tan fácilmente a Sakura. Pero luego escuchó el crepitar de un fuego y llegó hasta su nariz un aroma a pescado asado que lo hizo incorporarse de un golpe.

Salió del escondite que se habían armado para encontrar a su compañero preparando un abundante desayuno.

—Se nos están acabando las provisiones, tenemos que pescar y cazar más —explicó Sasuke.

—Tienes razón, qué buena idea, Sasuke.

—Sí, definitivamente mucho mejor que tan solo quedarse durmiendo toda la mañana como si no hubiera un examen que aprobar, idiota.

Naruto se enfadó y pronto estaban a los golpes. Aunque mientras rodaban por el suelo peleando por aquellas tonterías la memoria de su proximidad la noche anterior hizo que Naruto se sonrojara. Sasuke aprovechó esa distracción para vencerlo de forma definitiva y sentarse a comer su porción de pescado.

Sin importar cuánto lo intentara, Naruto no podía alejar de su mente esas ideas que no lo ayudaban nada a concentrarse. Tal es así que ni siquiera reconoció cuando una serpiente se metió por su pantalón. Solo empezó a gritar cuando sintió la mordedura en el muslo. Hizo a tiempo de matar al bicho pero no de evitar que el veneno entrara en su cuerpo.

—Mira que eres estúpido, eh… —dijo Sasuke, regañándole como a un niño.

Le ordenó quitarse la ropa, lo cual Naruto hizo reluctante y con mucha vergüenza, y solo empeoró la situación cuando se arrodilló junto a él y aplicó los labios a la herida para extraer el veneno.

—¿¡Qué diablos haces!? —exclamó Naruto, alarmado y confundido.

—Trato de salvarte la vida, idiota —explicó el otro, antes de volver a su actividad.

Apoyó ambas manos en su muslo y se quedó allí, enterrado entre las piernas de Naruto, durante al menos un minuto. El rubio durante ese tiempo estaba de todos los colores y lo último en lo que estaba pensando era la serpiente, el veneno o el peligro que algo de ello conllevara. Cuando Sasuke al fin alzó el rostro y pudo ver sus labios algo hinchados por la fuerza de la succión, Naruto creyó que estaba enloqueciendo. ¡Ese era su compañero de equipo, su rival, su archienemigo en su lucha por la atención de Sakura y muchas otras cosas más que no tenían que ver con el deseo que ahora sentía de…! ¿De qué? Ni siquiera podía formular la idea.

Sasuke quizás no se sentía tan diferente, porque a pesar del tono enojado con el que siempre le hablaba ahora se había quedado inmóvil frente a él, innecesariamente cerca, y con la respiración algo entrecortada. ¿O sería solo la agitación propia de haberse enfrentado a una serpiente?

Naruto no lo tenía muy claro, pero sin pensar realmente en nada se inclinó hacia adelante, buscando la misma calidez que había sentido en la noche y deseando hacer algo con esos labios sonrosados y entreabiertos.

Sasuke levantó una mano para detenerlo solo cuando sus bocas estaban apenas a unos centímetros de distancia.

—Tengo… tengo que escupir el veneno —logró articular, tras lo cual se giró apenas y lo hizo.

De todos modos, no lo apartó realmente, sino que permitió que se quedaran el uno con los ojos fijos en el otro, con sus narices casi rozándose, como si hubiera algo importante que tuvieran que hacer en esa posición.

—¡Al fin los encuentro! —gritó una voz detrás de ellos.

Por instinto, ambos dieron un salto en direcciones opuestas, por completo sonrojados. Naruto no estaba seguro de por qué se sentía tan avergonzado, sin embargo, su mayor sentimiento era una especie de frustración, como si hubiera estado a punto de pasar algo realmente muy importante y se lo hubiera perdido. Pero, ¿de qué se trataba? No lo sabía.

—¿Qué… qué estaban haciendo? —preguntó entonces Sakura, quien acababa de entrar en su campo de visión.

—Este imbécil se dejó morder por una serpiente —dijo Sasuke, al tiempo que echaba sobre Naruto sus pantalones, para que la chica no lo viera.

Recién entonces ella comprendió y se giró alarmada.

—Naruto, eres un asqueroso, ¡qué haces en ropa interior! ¡Vístete de inmediato!

—¡No es mi culpa, Sakura-chan! —respondió él, con sus niveles de incomodidad cada vez más altos—. ¡Fue una orden de Sasuke!

Eso solo empeoró las cosas. Durante un rato discutieron al respecto, cada quien con su propia interpretación, mientras Naruto trataba de vestirse tan rápido como podía. Esto último no fue tan fácil como hubiera esperado, ya que algo en su cuerpo había cambiado de alguna forma. ¿Por qué todo era tan difícil y justo en medio de los exámenes? Sentía que tenía muy mala suerte pero a la vez no podía evitar agradecer de algún modo haber pasado ese tiempo a solas con Sasuke. Y que mientras tanto Sakura no hubiera muerto, claro.

A lo largo de los años, el recuerdo de ese día perdidos en el bosque volvería a Naruto una y otra vez. Las cosas que entonces le parecieron confusas fueron clarificándose a medida que crecía y conocía mejor su cuerpo, sus necesidades y sus sentimientos. Nunca se perdonaría no haber cerrado un poco más la distancia con Sasuke aquella vez. ¿Cómo habrían sido las cosas si él hubiese podido expresarle en palabras cómo se sentía? ¿Qué habría hecho Sasuke si él se hubiera animado a besarlo finalmente? Tal vez entonces habría tenido mejores argumentos para retenerlo al final. Quizás al exponerle completo su corazón, Sasuke habría entendido por qué no podía dejarlo de esa manera, como lo hizo.

Pero ya estaba hecho. No podía volver el tiempo atrás. Su persona más importante, como amigo y como otras muchas cosas, ya no estaba en su vida y no podía hacer más que seguir buscándolo, llevando consigo aquel dolor pesado en el pecho.

 

FIN